No quiero hablar ahora.
No quiero responder preguntas, ni dar motivos, no quiero manos que golpeen mis hombros ni sonrisas baratas que calmen lo de dentro, no quiero flores a mi puerta como si ésto fuese un funeral -aunque así sea- ni palabras parecidas a un pésame o a un "ayudándote a sentir".
Quiero tranquilidad. Sé que si digo media palabra a alguien este dolor va a aflorar, sé que me voy a sentir sin sentido y me hundiré en un enorme vacío que no podré superar.
Ojalá pudiera dejar de comer como loca por esta ansiedad que me destruye más.
Ayer cuando venía por Rancagua vi nevar, no conocía la nieve y por un momento me olvidé de todo y me sentí en una película.
1 comentario:
Te espero, a cuando estés listas.
¿Nieve? yo nunca la he visto, y no es como abrir la nevera.
Publicar un comentario