En Facebook me paso varios minutos saltando de foto en foto de gente que no me interesa, veo sus viajes: a Río, Arequipa, Buenos aires.. y me da envidia, mucha envidia. Estuve viendo particularmente unas de una compañera de instituto que siempre me causaba cierta distancia, y temor, por qué no decirlo. Ahora me doy cuenta de que era por su arrogancia de saberse buena en lo que hacía, de saberse bien parada en el mundo. Por eso viajó a tantas partes, me digo.
((¿Será por eso que yo no viajo?, bueno sí viajo, pero me voy de paseíto a la playa no más cada verano, un rato. Igual la Isa no viaja, por ejemplo, y ella es más arrojada a la vida que yo, creo. ¿Por qué no viajamos?, ¿por qué no viaja la Erika, ni la Coni, ni la Camila?, ¿por qué no viajo yo?. Supongo que ellas no viajan porque siguen en la U, pero ¿y yo? ¿por qué no viajo yo?.))
La vida y los viajes se hicieron para la gente valiente, y yo quiero ser valiente.
Páginas
para engañar a la memoria
agosto 27, 2013
los días
Los días en que te duermes la siesta y despiertas de noche: el mundo parece al revés. Tú ya no eres tú, alguien te llevó mientras dormías.
Yo no sé qué es de mí cuando los días me desconocen.
Me paso la tarde frente a la tele sin ver nada.
Un día más otro, y otro, y otro. Y así la vida.
Cerrando los ojos tumbada en la cama.
Me obligo al sueño, aunque no sienta nada.
Tecleo, y me angustio. ¿Qué será esta sensación contraria a la tranquilidad que me ataca frecuentemente?. Decreta, me dijo una amiga. Decreta, me dice mi madre.
Yo decreto solo pesares.
Es como pararse a ver en la ventana el sol convertirse en luna, la luna convertirse en sol, como esos montajes de fotografías.
Yo, conmigo misma, incomunicada.
Ver en otros las energías que me faltan. Lánguida me paseo por la casa. Oscura me tambaleo en la cama. No me gusta la oscuridad.
Verme con ojos ajenos. Acunarme, crecer. Atrapada desde el nacimiento, aquí, en este cuerpo quejumbroso, en estas lágrimas que brotan en vez de luchar.
Sabe Dios cuándo se me quitará esta comodidad del malestar constante-
Sabe Dios cuándo.
agosto 05, 2013
¿Cuánto odio se puede guardar en el corazón?, son esta frustración y este rencor que me carcomen por dentro cada vez que pronuncio o pienso en su nombre gringo. ¿Cómo se puede ser tan perra?, me pregunto.
Tengo pena y lloro encima del teclado manchado con chocolate. Tengo resfrío disfrazado de pena. Tengo tendinitis disfrazada de pena. Tengo dolor en el pecho desde agosto pasado que no hay nada que calme. ¿Cómo se puede ser tan perra?, me pregunto.
Retroceder el tiempo y actuar de otra forma, ¿y si lo hubiese matado?, pero es que ¡¿cómo se puede ser tan perra?!, ¡¿Cómo?!.
Esta pena que me hace débil... cómo me sano... cómo lo supero... cómo saco de mí el miedo, la culpa, la angustia..
Tengo pena y lloro encima del teclado manchado con chocolate. Tengo resfrío disfrazado de pena. Tengo tendinitis disfrazada de pena. Tengo dolor en el pecho desde agosto pasado que no hay nada que calme. ¿Cómo se puede ser tan perra?, me pregunto.
Retroceder el tiempo y actuar de otra forma, ¿y si lo hubiese matado?, pero es que ¡¿cómo se puede ser tan perra?!, ¡¿Cómo?!.
Esta pena que me hace débil... cómo me sano... cómo lo supero... cómo saco de mí el miedo, la culpa, la angustia..
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