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para engañar a la memoria

agosto 27, 2013

los días


Los días en que te duermes la siesta y despiertas de noche: el mundo parece al revés. Tú ya no eres tú, alguien te llevó mientras dormías.
Yo no sé qué es de mí cuando los días me desconocen.
Me paso la tarde frente a la tele sin ver nada.
Un día más otro, y otro, y otro. Y así la vida.

Cerrando los ojos tumbada en la cama.
Me obligo al sueño, aunque no sienta nada.

Tecleo, y me angustio. ¿Qué será esta sensación contraria a la tranquilidad que me ataca frecuentemente?. Decreta, me dijo una amiga. Decreta, me dice mi madre.
Yo decreto solo pesares.

Es como pararse a ver en la ventana el sol convertirse en luna, la luna convertirse en sol, como esos montajes de fotografías.

Yo, conmigo misma, incomunicada.

Ver en otros las energías que me faltan. Lánguida me paseo por la casa. Oscura me tambaleo en la cama. No me gusta la oscuridad.
Verme con ojos ajenos. Acunarme, crecer. Atrapada desde el nacimiento, aquí, en este cuerpo quejumbroso, en estas lágrimas que brotan en vez de luchar.

Sabe Dios cuándo se me quitará esta comodidad del malestar constante-
Sabe Dios cuándo.

1 comentario:

Polaski dijo...

Me recordaste a una mujer de quien no quiero acordarme.