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para engañar a la memoria

enero 30, 2009

Hubiese capturado esa imagen, hubiese capturado tus labios en una fotografía.
Yo, que me siento roída por el mar - de punta a punta - sólo encuentro tus recuerdos en los míos, despierto a ti abruptamente cuando ya te creo olvidado.
Conozco de tu mal, tu veneno y tu mentira. Sé de tu abrazo, tu cuerpo y tu cobardía. Pero el tiempo aún me abruma los ojos, me apaga y me hace miniatura. Todo lo atribuyo a eso, mi dolor, ¿no será ya suficiente el tiempo que has estado aquí?.
Tengo el cuerpo lleno de heridas dispuestas a sangrar al primer contacto, ¿las verá quien me ame la próxima vez?.

enero 28, 2009

enero 27, 2009

¡Piscina!

Aquí no busque modernidad.

Tengo los ojos chiquititos, odio que todo el cansancio de la semana se me desparrame por el cuerpo en mi día libre, no disfruto nada.
Acabo de probarme el traje de baño de mi madre y he descubierto que es más pequeño que el mío, y por supuesto, mucho más juvenil. Comienzo a pensar en eso que me decía mi papá cuando tenía catorce, que me vestía como vieja, aunque claro, él esperaba que yo usara falditas cortas y petos apretados que no dejaran mucho a la imaginación, y yo sé que lo decía sólo porque tenía total certeza de que yo no usaría jamás algo así, de ser de otro modo no me lo explico, ya que al menor de mis escotes se espanta y pega un grito a mi mamá, que mira cómo va a salir tu hija a la calle.

Estoy comiendo un arroz árabe sin pasas que me acabo de preparar, con un pollo que casi se me quema porque me puse a escribir y se le evaporó casi toda el agua. Por la tarde haré panqueques nuevamente, pero ahora para la familia, y, como tengo manía con la naranja y la canela, le agregaré al batido, espero quede rico y no me lluevan panqueques por la cabeza.
Iré a la piscina con mis Bestias queridas, al puro estilo de una jovencita conservadora de los años veinte, con mi traje de baño negro entero, mis grandes lentes de sol, y un gesto indiferente al dejar la toalla, hahahaha.

enero 26, 2009

Y canela.

Estoy con la cabeza activa a pesar del trasnoche y el día trabajado, al parecer hace efecto el multivitamínico.
Ayer, luego del trabajo, fui junto a un pequeño grupo de practicantes a la casa de la Feña. Hablamos harto y dormimos poco, lo bueno es que yo hoy entré en la tarde y no me pesó mucho el desvelo.
Hablamos de la vida, en general, y de la gastronomía, en particular; de nuestra visión de futuro, nuestros proyectos y pasiones. Rubén y Joaquín rápidamente sacaron su bandera pro-cocineros-foreverlife-apasionadosyenergéticos y a mí se me fue el espíritu al carajo. Yo y mi eterna contradicción, en la que tengo claro lo que quiero ser y pretendo realizar en un futuro, pero que cualquier frustración envía a la cresta del mundo y me vuelve diminuta. Me siento cada día más incapaz y con menos condiciones, aunque, cuando amanece la vida me sonríe de nuevo y le creo más a mis propósitos internos, que no se asemejan en nada a una vida llena de lujos y de rutina culinaria, sino, se parece más a un mundo olor vainilla, cálido, que llene el alma de tal manera que la vida parezca hecha de suspiros.

Hoy nos echaron temprano del restorant, la afluencia del público cada vez es más escasa, tenemos menos trabajo y se multiplica la gente en mi espacio de producción.

Quiero tenderme en el pasto y oír canciones que me retuerzan los sueños, me los moldeen y los dejen convertidos en una figura de chocolate, de chocolate con naranja. Y canela.

enero 23, 2009

Paula al Pil pil

Esta mañana, mientras iba en la micro camino al restorant, me fijé en una niña de al rededor de cinco años que me miraba con cara de duda -sonriente-, iba sentada frente a mí. La miré, nos miramos en directa complicidad por un tiempo que me pareció largo, aunque debe ser porque uno no acostumbra a mirarse de frente con la gente desconocida, le sonreí, y me seguía mirando, esta vez con media boca abierta y con una galleta en espera de ser devorada. Estaba sentada junto a su madre, que no habrá tenido mucho más de treinta y muchos años, pero la amargura le pesaba en la cara. La retó un par de veces, por no sé qué cosas (mi oído no alcanza grandes distancias), pero todos los motivos me parecieron insignificantes.
Me recordó a mí cuando era pequeña, no por los retos de la madre (claro que no), y la verdad, es que no sé el motivo, pero sentí una profunda angustia que me recorrió entera y me dejó tembleque durante el resto del viaje.
Suspiré y me sumí nuevamente en la lectura. Ya me queda muy poco de libro, he llorado un par de veces en el camino, pero lo disimulo bien con mis grandes lentes de sol.
Creo que es el cansancio el que me tiene más sensible, mi mamá hoy me trajo un suplemento vitamínico para reforzar-me.

Hoy grabé unos videos para que conozcan el restorant en donde hago la práctica actualmente.

enero 21, 2009

Mi día libre

Me gustó esto de los videos, así no tengo que explicar lo que pasó en el día, y se pueden conocer los lugares y a la gente hablando como de verdad son. Me encantó.
Pueden notar que tengo una asquerosa risa que se aparece en mitad de lo que hablo y no me deja terminar las frases.

enero 20, 2009

enero 16, 2009

Me he enamorado del modo de hablar de los colombianos. No sé cómo no lo noté cuando escuchaba a Don Armando en Betty la fea y solo ahora he caído cuando oí al garzón nativo de dicho país en el Restorant.
Presiento que si fuera a Colombia me deportarían por pervertida y violación a la intimidad de la gente, qué sé yo, por seguridad me quedaré aquí en Chilito.

Dicen mis compañeros de trabajo que estoy loca, y que tengo una rapidez innata para encontrar una canción con cada cosa que me dicen. Los garzones me tiran esas tallas fomes de que canto bien pero se me escucha mal. La Maca me dice con un tono en broma, que yo sé que es en serio, que hago el ridículo. La Thania se ríe de las caras que pongo y yo convencida le digo que soy un emoticon. El Shimi me sigue en mis bailes a lo Greese Brillantina, y el Mauri, el chef, me dice con la voz más dulce que encuentra, que soy un wurlitzer, pero de eso también lo convencí yo.

enero 15, 2009

Por una razón que desconozco mi mente fue asaltada por el recuerdo de los atardeceres en Concepción. Atardeceres silenciosos, siempre invernales, indiferentes a la estación.
Recuerdo el olor a madera quemada, la humedad y la profunda angustia que me provocaban. Talvez por eso la gente se quiere matar por allí.

enero 12, 2009

Últimamente

Han sido unos días agotadores, salgo de la práctica al rededor de las doce y llego aún más tarde a mi casa, trabajo seis días a la semana, pero bueno, me quedan más de doscientas horas más por hacer, así que mejor cierro la boca y no pienso más en eso.
Hace una semana ya, me vino uno de mis arranques de cambio de look y me fui a la peluquería, me hice la base y ahora tengo el pelo como miles de fideos chinos.
También estuve enferma la semana pasada, faringitis purulenta.

A pesar de lo cansada que me siento, estoy bien, súper bien. De a poco se van disipando las ideas en las que estaba sumida, y respiro más tranquila. Este año comenzó bien, fue una buena decisión haberme ido lejos por el día, y luego haberme comprado ese libro que me ha acompañado en los eternos viajes hacia el restorant.
Voy pensando en otras cosas, voy ocupando también de otra forma mi tiempo, voy recuperando-me.
Mañana es mi día libre (los martes lo son), y ruego a Diosito que sea mañana la exposición de la Jenifer para poder ir, por la mañana haré las galletas prometidas y que faltaron en navidad, y luego picaré una montonera de ajos que me dejó encargado mi mamá.
Tengo sueño, infinito sueño. Quiero descansar.
Quiero estar de vacaciones, viajar, abrazar, dormir, tenderme en el pasto a escucharme respirar, fotografiar, reír, leer (no puedo creer que esté diciendo eso), bañarme en la piscina, jugar pictonary, divagar, cantar, sí, cantar mucho.
Por ahora iré a alistarme para otro bello día de trabajo.

enero 08, 2009

Me gusta llamarme Paula.
Muchas veces he pensado tanto en cómo me llamo que he distanciado mi nombre de mí volviéndolo algo abstracto y sin sentido, no lo relaciono conmigo. Otras veces, hago lo mismo con diferentes aspectos de mi persona, no conecto mi rostro con lo que siento, mis acciones con mi personalidad, mi pensamiento con mi carácter. Me vuelvo abstracta. Me vuelvo distante y ajena, como si no existiera en el universo que conozco, como si no me conociera. Igual que mi nombre.

Paula no soy yo, o sí, si lo soy y me gusta llamarme Paula.
P A U L A, repito en voz alta y se vuelve un nombre vacío.
¿Y si me hubiese llamado de otro modo?, Laura, Ana, y paro de contar, extrañamente no se me ocurre ningún otro nombre.

enero 02, 2009

introspección

Ayer me percaté de que no recuerdo tu voz, la olvidé de pronto como si no existiera.

Mi mente avanza más rápido que mis palabras, y por momentos en mi cabeza se tejen historias delirantes como si me atacara la fiebre.
Desapareces lento y sigiloso como llegaste. Misterioso eso del sentimiento, frágil como tela de araña.
Estoy encerrada por completo en mí misma. Dibujo labios y es como si ahí ya existieran labios. Dibujo ojos, un poco más abiertos, un poco más cerrados, y es como si los ojos estuviesen dibujados desde antes.
Y vas desapareciendo porque te has cansado de llorar por mis ojos, te ves exhausto y necesitas reanimarte.
Y te vas cortando en pedacitos, como si la memoria fuese una cosa con poder fragmentario.
Te vas alejando, y te despides de mí sin darte cuenta, cobarde aún ahora que me estás dejando, que te estás liberando.

Cuando era pequeña, solía pasarme días completos encerrada en mi pieza respirándome. Vivía más tranquila y me entregaba al efecto milagroso que tiene el silencio.
Me siento maravillosa ahora, como criatura que sale recién del vientre de la madre. Me siento alta, mil caricias me recorren la piel volviéndola tersa. Me siento dueña de algo, hace días, y no siento ganas de compartirlo con nadie.
Me siento volátil y auténtica.

enero 01, 2009

Mi libertad y yo

No tuve tiempo para escribir antes de terminar el año, pero resumiré los últimos acontesimientos del 2008.

El veintinueve cambié el orden de mi pieza dejando la cama paralela a la ventana, y el espacio se ve muy grande, y me encanta.

El treinta me tomé el metrotrén y me fui de paseo por el día a Rancagua, originalmente me acompañaría la Coni, pero tuvo que hacer y no pudo, así que tomé el bolso más pequeño que tengo, empaqué dinero, celular, pase escolar y cámara fotográfica y me fui solita.
Me fui la mitad del viaje parada y la otra sentada, porque a diferencia de la insistencia de alguno de mis cercanos que dice que en metrotrén no te vas parado, puedo dar fé de lo contrario.
Tomé varias fotografías durante el viaje que duró hora y cuarto, pero, ninguna buena, ninguna que me gustara y ninguna que pudiese describir el sentimiento que se tiene cuando se viaja sola. Mágico, suspirado tres veces por minuto con los pulmones llenos de aire, íntimo, nuevo, soñado.
Llegué a la una y cuarto en punto (mira qué puntualidad la de EFE), y esperé a Set al rededor de una hora porque cobraba su sueldo en el banco y la fila era interminable, en la estación coexistían moscas, muchas moscas, y personas que esperábamos, todas distintas cosas, yo a mi amigo que no veía hace cinco años, y que se demoraba infinitamente. En la espera pensaba en lo que había oído antes de llegar: Rancagua es una ciudad muy calurosa. Calurosa y con moscas.
Y al fin llegó Set, con el pelo mucho más largo de lo que imaginaba, pero con la misma cara de cuando éramos más pequeños (más yo que él), nos fuimos al centro a almorzar, en el poco tiempo que teníamos (su hora de colación), nos contamos muchas cosas que por la distancia y la poca comunicación no sabíamos el uno del otro.
Se nos pasó la hora volando e hice que llegara atrasado, pero supongo que lo vale verse con una amiga tan simpática que no se veía hace años.
Luego estuve en la plaza de armas, que a diferencia de la de Santiago, es demasiado tranquila, el único ruido que se sentía por sobre el resto, era el del viento.
Me hubiese quedado todo un día tendida en una de las bancas de esa plaza, con los ojos cerrados y los brazos estirados.
Estaba en eso, cuando se acercó a mí un viejo de ochenta años que comenzó a hablarme del clima, y terminó contándome de los años en que trabajaba en El mineral El Teniente y escaseaba la modernidad.
Viajar sola es lo mejor. Andar en tren también, por algo la canción.
Rancagua es aburrida, pero tranquila, de todas formas yo conocí solo una pequeña parte (en justicia de quien piense lo contrario de la ciudad).

El treinta y uno, nos fuimos temprano con la Jenifer a una liquidación que daba una librería ubicada en el barrio Brasil llamada Lunita. Era un lugar escondido y variado, atiborrado de libros con diferentes temáticas (la mayoría con edición cubana), especias y hierbas, café, olor a pastel de choclo y una gran pared blanca en donde se pueden proyectar videos.
El hombre con el que hablamos, que parecía ser el dueño, ya casi no le quedaba pelo, y aunque yo no sepa calcular edades, supongo que su carisma le quitaba varios años.
Estuvimos largo rato buscando algún libro para llevarnos, la Jenifer se llevó dos de arte (a luca cada uno), y yo, no encontré uno que me convenciera hasta volver denuevo en la tarde.
Me traje "Paula", el libro que Isabel Allende le escribió a su hija cuando estaba en coma.
Me gustaría tener la letra magestuosa de las mujeres de otras épocas, me gustaría tener a alguien con quien escribirme cartas, cartas largas y llenas de vida, anécdotas.. Quién se apunta para el carteo?, pero alguien que devuelva las cartas eso sí haha.

Ayer también me compré la peluca para año nuevo, menos mal que encontré, y más barata.
Ahora subiré fotos de anoche, año nuevo junto a mi familia.