El veintinueve cambié el orden de mi pieza dejando la cama paralela a la ventana, y el espacio se ve muy grande, y me encanta.
El treinta me tomé el metrotrén y me fui de paseo por el día a Rancagua, originalmente me acompañaría la Coni, pero tuvo que hacer y no pudo, así que tomé el bolso más pequeño que tengo, empaqué dinero, celular, pase escolar y cámara fotográfica y me fui solita.
Me fui la mitad del viaje parada y la otra sentada, porque a diferencia de la insistencia de alguno de mis cercanos que dice que en metrotrén no te vas parado, puedo dar fé de lo contrario.
Tomé varias fotografías durante el viaje que duró hora y cuarto, pero, ninguna buena, ninguna que me gustara y ninguna que pudiese describir el sentimiento que se tiene cuando se viaja sola. Mágico, suspirado tres veces por minuto con los pulmones llenos de aire, íntimo, nuevo, soñado.
Llegué a la una y cuarto en punto (mira qué puntualidad la de EFE), y esperé a Set al rededor de una hora porque cobraba su sueldo en el banco y la fila era interminable, en la estación coexistían moscas, muchas moscas, y personas que esperábamos, todas distintas cosas, yo a mi amigo que no veía hace cinco años, y que se demoraba infinitamente. En la espera pensaba en lo que había oído antes de llegar: Rancagua es una ciudad muy calurosa. Calurosa y con moscas.
Y al fin llegó Set, con el pelo mucho más largo de lo que imaginaba, pero con la misma cara de cuando éramos más pequeños (más yo que él), nos fuimos al centro a almorzar, en el poco tiempo que teníamos (su hora de colación), nos contamos muchas cosas que por la distancia y la poca comunicación no sabíamos el uno del otro.
Se nos pasó la hora volando e hice que llegara atrasado, pero supongo que lo vale verse con una amiga tan simpática que no se veía hace años.
Luego estuve en la plaza de armas, que a diferencia de la de Santiago, es demasiado tranquila, el único ruido que se sentía por sobre el resto, era el del viento.
Me hubiese quedado todo un día tendida en una de las bancas de esa plaza, con los ojos cerrados y los brazos estirados.
Estaba en eso, cuando se acercó a mí un viejo de ochenta años que comenzó a hablarme del clima, y terminó contándome de los años en que trabajaba en El mineral El Teniente y escaseaba la modernidad.
Viajar sola es lo mejor. Andar en tren también, por algo la canción.
Rancagua es aburrida, pero tranquila, de todas formas yo conocí solo una pequeña parte (en justicia de quien piense lo contrario de la ciudad).
El treinta y uno, nos fuimos temprano con la Jenifer a una liquidación que daba una librería ubicada en el barrio Brasil llamada Lunita. Era un lugar escondido y variado, atiborrado de libros con diferentes temáticas (la mayoría con edición cubana), especias y hierbas, café, olor a pastel de choclo y una gran pared blanca en donde se pueden proyectar videos.
El hombre con el que hablamos, que parecía ser el dueño, ya casi no le quedaba pelo, y aunque yo no sepa calcular edades, supongo que su carisma le quitaba varios años.
Estuvimos largo rato buscando algún libro para llevarnos, la Jenifer se llevó dos de arte (a luca cada uno), y yo, no encontré uno que me convenciera hasta volver denuevo en la tarde.
Me traje "Paula", el libro que Isabel Allende le escribió a su hija cuando estaba en coma.
Me gustaría tener la letra magestuosa de las mujeres de otras épocas, me gustaría tener a alguien con quien escribirme cartas, cartas largas y llenas de vida, anécdotas.. Quién se apunta para el carteo?, pero alguien que devuelva las cartas eso sí haha.
Ayer también me compré la peluca para año nuevo, menos mal que encontré, y más barata.
Ahora subiré fotos de anoche, año nuevo junto a mi familia.


2 comentarios:
Quizá te mate la ilusión con Paula, pero una vez la Poli me dijo que cómo alguien podía sacar a la luz todo el sufrimiento de su hija y convertirlo en negocio [y principalmente exponerlo de aquella forma]-
E igual le encontré razón.
Queja dos: No me avisaron lo de librería. malas!
la librería la visitaremos nuevamente, junto a ti, obvio.
Y por el libro, déjame leerlo y tee doy mi opinión.
Publicar un comentario