Ayer el
Matías me invitó a un concurso de gastronomía que se realizaría en su antiguo colegio el día de hoy, allá lejos, en
Barnechea.
Fuimos con el Dari también.
Desde el momento en que nos bajamos de la micro ellos se sintieron parte del paisaje, conocían a todo el mundo, sobre todo el Darío fuera de la micro, y sobre todo el Matías dentro del colegio.
Entramos y había poca gente, nos saludó un tipo vestido de cocinerito que luego supe, era profesor del Matías, el que lo invitó y dejó que nos invitara.
Me fijé en una señora cuica que miraba a todos con recelo y bebía un pisco sour. Me fijé en una pareja de adolescentes vestidos como para bailar cueca (perdonen mi ignorancia acerca del nombre de los trajes) y le pregunté al Dari que qué hacían vestidos así, y me contó que eran campeones o sub-campeones de cueca. Y bailaron, y yo pensé que a mi mamá le hubiese gustado tanto tanto verlos, porque bailaban muy lindo.
Luego comí picarones que resultaron ser pequeñas sopaipillas, con un pebre bien rico, para nada picante (es que el picante no me gusta). Nos ofrecieron un pomelo sour, pero yo que no bebo no quise, y el Darío me dio, era rico, super suavecito, pero igual me dieron ganas de hacer pipí xD.
Y el señor que leía una carpeta para guiarnos de tema en tema, dijo por el micrófono que nos acercáramos a catar vinos, y ahí partimos.
El Matías se hacía el que sabía -y quizá sí-, movía la copa, olía, movía de nuevo, y se distraía hablando de cómo era el vino, y repetía el movimiento.
Yo bebí la nada misma de pinot noir, que era clarito clarito, pero no, el vino no. Me dediqué a comer los acompañamientos de los vinos y no a catar. Una brocheta de cerdo con piña asada, una cracker con queso filadelfia y sésamo, cordero con muuucho sabor a romero que me recordó el olor a taller de cocina, y otras cosas que no retengo en la memoria... hablé con un enólogo ubicado en una de las mesas y me dio su e-mail para que le escriba y me envíe información acerca de cursos de cata.
Probé también un panqueque pasado por jugo de frutilla, que no entendí bien, ni me gustó mucho tampoco.
Y de repente, pusieron sillas y un data-show, y el caballero de la carpeta anunció que nos darían una charla de primeros auxilios, una enfermera y un kinesiólogo, que eran super jóvenes. Nos sentamos, básicamente porque las botas Dragon ball a mí me destruyen las piernas -la circulación puede ser- y porque ya me había aburrido de estar circulando al rededor de las mesas con vinos sin probar ni uno. Nos mostraron entre otras cosas, muchas quemaduras de manos y dedos cortados, lo que a mí parecer, era un plan para que las ganas de comer se nos esfumaran.
Después de un rato comenzaron a aparecer -muy de a poco- los platos en competencia, y nosotros, los estudiantes de Inacap (qué te crei' po oye), éramos los más criticones y curiosos. Que mira el montaje, que no hay color en el plato, que no está centrado, oooh qué es eso ¿es quínoa?, no, es mote, no, es chuchoca. Y así, nos dimos cuenta de que habían muchas cosas nuevas e interesantes que a nosotros, los muy cabezas cuadradas, no se nos ocurrían.
Analizando platos, hablamos con algunas de las profesoras a cargo de los alumnos que concursaban, una de ellas que tenía un parecido innegable a Narda Lepes, nos invitó para el próximo jueves fuéramos al colegio en el que ella hace clases, para conocer las instalaciones (por las cuales yo pregunté con gran interés), ya que hacen una muestra de los cursos, o no entendí, no sé.
Y nada, descubrí una expresión llamada "Napoleón" que en mi vida gastronómica -cortísima por lo demás- nunca había oído, y me aburrí de ver platos, me cansé, me bajó el sueño profundo y me senté. Parece que le quité el puesto a alguien. Y el Darío me hizo masaje, y yo ahí sí que casi caigo dormida. Y pese a mi insistencia para que no siguiera, que me dormía, él siguió.
La lluvia había cesado hace bastante -porque había comenzado a llover por la tarde- y yo recién lo había notado.
El día fue largo, desde las seis de la mañana en pie y con muchas clases, pero fue entretenido y muy productivo.
Hay que tener más ideas poh, cómo tan cuadraditos.