Día 1 (febrero veintitrés)
Con la Isa salimos de mi casa al rededor de las diez y media de la mañana, con unas enormes mochilas a la espalda, equipadas con ropa para un mes entero (eso que nos quedaríamos por cinco días), con destino a Con con, Quinta región.
Las mochilas pesaban más de su peso en ropa y accesorios, llevábamos a cuestas un montón de ilusiones por ese primer viaje independiente de nuestras jóvenes vidas. Habíamos juntado dinero durante todo el verano con mucho trabajo, y nos merecíamos unas vacaciones.
No sabíamos a qué hora tomaríamos el bus, a dónde llegaríamos, cómo era Con con, si hacía frío o calor... en resumidas cuentas no teníamos idea de nada, sólo de que nos íbamos y lo teníamos que pasar bien.
Tomamos el bus de las once cuarenta y cinco, cerramos los ojos y suspiramos. La Isa, estaba realmente emocionada, yo, aún no despegaba mis pies de la casa y el ajetreo de los chocolates.
Llegamos dos horas más tarde y de inmediato respiramos el olor a mar. El día era crudo y frío, pero nosotras teníamos calor. Preguntamos por un sitio donde quedarnos en varios almacenes, con los hombros caídos, las piernas a rastras, y al fin nos encontramos de frente con un portón café, que al abrirlo daba a una escalera y tenía vista al mar, al inmenso mar. Preguntamos por una pieza, que se ajustara a nuestro mísero presupuesto y la mujer encargada nos mostró una amplia habitación, con cama matrimonial, cocina amoblada y baño. Así que ahí nos quedamos. A pocos pasos teníamos una escalera, que si la bajábamos llegábamos a la playa, y si la subíamos dábamos con la calle principal para tomar locomoción.
De pronto nos encontramos en el silencio de una habitación sin televisión ni radio, con olor a Zapallar, como le dije a la Isa, u olor al Tabo, o a cualquier playa: humedad.
Día 2 (febrero veinticuatro)
No pasé bien la noche, la Isa no tiene concepción del espacio individual y se estira a sus anchas en la cama, y tiene una extraña e inconsciente manía de acomodar la saliva dentro de la boca sonoramente que le hemos criticado por años, pero ella no se da cuenta, duerme como un tronco.
Decidimos ir por el día a Viña del Mar y como no conocíamos carajo, nos bajamos cuando vimos la primera gaviota, y eso fue en Reñaca, al inicio de la ciudad. Caminamos y caminamos por la costa, ninguna de las dos había paseado por ahí antes, entonces todo nos parecía bonito y diferente. Las playas eran limpias comparadas a la playa de Con con que nos pareció asquerosa, y las olas eran parejas.
El día era propicio para la caminata, no hacía calor, cosa que nos ahorró cansancio.
Recorrimos desde Reñaca hasta la plaza de Viña, vimos ferias artesanales y nos tomamos fotos parisinas.
A eso de las cuatro de la tarde salió el sol y nos enojamos porque no llevábamos traje de baño, así que nos devolvimos a la casa y nos fuimos a bañar a Con con, fue nuestro único encuentro directo con el mar en esos cinco días.
Oh mar purificante, llévate todas nuestras cobardías.
Esa noche nos acostamos temprano, como un matrimonio viejo, cada una por su lado, arropadas, con una taza de té caliente y un buen libro. El día anterior me compré La suma de los días de Isabel Allende, como es tradición en los días de verano, lo abrí en la primera hoja y escribí "Paula Araya, febrero 2009, Con con", como hice el año anterior con La casa de los espíritus, pero en Llo-lleo.
Día 3 (febrero veinticinco)
Quintero queda a una media hora en carretera de Con con, ahí vive mi prima Caro y su familia. Con la Isa nos fuimos a visitarlos.
Llegamos preguntando, porque preguntando se llega a Roma. Quintero es un pueblo más grande que Con con, y con más comercio. La verdad que es bien feo, y la Villa Aérea, que es donde vive mi prima, es un mundo aparte, con casitas ordenaditas y calles despejadas. Muy seguro.
Tocamos el timbre y al abrirnos se sorprendieron de que hubiésemos llegado tan rápido y solas.
La casa es muy linda, tiene el mismo olor de la casa de mi tía Marcia en La Florida y se parecen bastante. Es clara, y su espíritu es inmenso.
Estuvimos allí hasta las dos de la mañana, cuando terminó Dinamita show en el Festival de Viña del mar, y la Romi con el José nos llevaron en auto a nuestro domicilio temporal.
Ese día recorrimos junto a mis primas y la pequeña Ignacia una playa de Quintero de la cual no recuerdo el nombre. No era bonita, y el día estaba opaco y triste, pero como los otros instantes, nos sirvió para despejar los pulmones y aliviar la carga de los meses anteriores.
Mis primas son dulces, hasta la Romi que tiene un carácter fuerte lo es. El José también, todos tienen alma de niños, brillan con luz propia y desprenden calma.
Día 4 (febrero veintiséis)
Día de visitar Valparaíso a pedido de Paula Araya.
La vez anterior que visité la ciudad no conocí mucho, anduvimos con Diego, caminamos y caminamos pero por los lugares equivocados, bordeando los cerros y el puerto, llegando a ninguna parte. Esta vez quería que fuese distinto.
Llegamos a una pequeña plaza de cemento con estatuas de marinos, frente al puerto. Caminamos en dirección al cerro Concepción, porque mis primas nos habían dicho que era uno de los más bonitos junto al Cerro Alegre. Subimos por uno de los ascensores, y a pesar del minúsculo trayecto la Isa iba contenta.
Subimos por unas calles, y yo iba alucinada por los colores de las casas, imaginando que la vida de la gente allí era sencilla y feliz, sin mayores aspiraciones terrenales, pero con grandes pretensiones del alma.
Fotografías y más fotografías, quería deborar todos los rincones con la cámara, pero ninguna imagen me complacía.
Bajamos en seguida, porque la Isa se desesperaba, tenía hambre y el olor de Valparaíso no le gustaba. Fuimos al Puerto y luego recorrimos las calles sombrías del centro, y a mí se me iban los ojos tras los Trolebuses, y me moría por entrar a los muchos cafés del camino, pero no existía ánimo de mi compañera, y no teníamos dinero en los bolsillos más que para una empanada, moríamos por una empanada frita, pero curiosamente no encontramos en ninguna parte, así que nos devolvimos al hogar, porque lo que sí tenía Con con, era una variedad de lugares que vendían empanadas de distintos rellenos, para regodearse.
Comimos unas ricas empanadas fritas de mariscos y camarón queso. Benditas empanadas.
No sé cuándo fue que con la Isa hicimos un trato, una promesa irrompible que pretende cambiar nuestros días, la mía es acerca de organización y voluntad, la de ella es sobre trabajar sus talentos para tener orilla a la cual arrimarse en tiempos austeros.
Día 5 (febrero veintisiete)
Nuestro último día, y las sábanas nos atraparon. Los días seguían invernales, como cuando llegamos, y nosotras pasamos mala noche, oíamos caer un torrente de agua sobre nuestras cabezas.
Tras ordenar y dejar todo más o menos listo para irnos, nos tomamos una micro a Viña nuevamente, queríamos comprar algunos recuerdos para la familia, y yo en particular, quería ir a una chocolatería que la Camila me había dicho que era muy grande.
Recorrimos una parte de la ciudad que no conocíamos. La chocolatería no era la gran cosa y me fui algo decepcionada de allí, nos tomamos un helado y tuvimos que correr hacia la micro porque teníamos pasajes para las seis cuarenta y cinco, y se nos hacía tarde.
Llegamos a duras penas para recoger las cosas e irnos, se nos habían acabado de sopetón nuestras pequeñas vacaciones.
Nos subimos al bus cansadas, la Isa enojada porque iba una niña en el asiento de atrás que le enterraba las piernas por la espalda y los papás no hacían nada.
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para engañar a la memoria
febrero 28, 2009
sólo Victor Heredia
Las versiones originales de las dos canciones argentinas que me han matado y que han ganado la competencia en Viña del mar.
Ayer te vi y Bailando con tu sombra Alelí.
Ayer te vi y Bailando con tu sombra Alelí.
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febrero 22, 2009
Veinte porciento
"La Paula anda enamorada" me dijeron hoy, y yo automáticamente dije que no. Y es que... aunque mis pensamientos tengan un destinatario, ¿cómo se puede estar enamorada de alguien irreal, de una imagen forzada por la memoria, de recuerdos bonitos, de magia inexistente?.
No estoy enamorada, no amo a ningún hombre con locura, nadie ocupa mis pensamientos de desvelo. Y se siente tan bien.
Hoy caminaba y era como si flotase, mis pies se guiaban solos y mis brazos los seguían con un movimiento tan rítmico que iba dejando canciones como huellas en el camino.
Mi pelo está aún más crespo y voluminoso. Tiene rock esparciéndose de la raíz a las puntas.
Y lo cierto es que con cada día que pasa, mi panza va creciendo y ningún bebé se gesta en ella. Ya no estoy preocupada de si he subido de peso, me siento más bonita y ando más liviana por el mundo.
No estoy enamorada, no amo a ningún hombre con locura, nadie ocupa mis pensamientos de desvelo. Y se siente tan bien.
Hoy caminaba y era como si flotase, mis pies se guiaban solos y mis brazos los seguían con un movimiento tan rítmico que iba dejando canciones como huellas en el camino.
Mi pelo está aún más crespo y voluminoso. Tiene rock esparciéndose de la raíz a las puntas.
Y lo cierto es que con cada día que pasa, mi panza va creciendo y ningún bebé se gesta en ella. Ya no estoy preocupada de si he subido de peso, me siento más bonita y ando más liviana por el mundo.
febrero 20, 2009
Me vuelo
No escribía hace mucho, y es que a pesar de estar de vacaciones, no he vacacionando. Solo he estado sumida en cariño y chocolate, lo que tampoco suena mal.
Hoy vendrán a almorzar parte de mi segunda familia favorita (la primera es la mía), los Villena, así que con mi mamita les haremos algo rico para comer y que se vayan con la carita llena de sonrisas. Vendrán los pequeños más adorables de la década (porque de la anterior fuimos nosotros con mis hermanos hahahaha), y espero fotografiarlos harto, que me llenen de besos y abrazos, que la Ignacia no llore al verme (no me lo explico), que Tomito kamikaze no se estrelle contra mí y que la Mati me haga saltar con sus bailes hiperkinéticos.
Luego, iremos con la Erika al Emporio La rosa a tomar helado, y ojalá encuentre un sabor inspirador para chocolates, porque ya me he robado la idea de la Harina tostada y no dudaré en robarme otra de un helado.
El lunes partimos con la Isa a Concon, aunque no me quita el sueño el lugar, lo fascinante es que iremos solas, aún no sabemos dónde llegar, pero ahí se verá (espero yo), aunque siempre existe la alternativa de llegar a Quinteros (no es que yo sea patuda, no señor).
Y no sé, aún siento que trabajo y trabajo, y como y como.
Vino Marco de nuevo el otro día, y lo quiero más con cada visita. Qué tranquilizador ésto de estar tan desenamorada, nos reímos harto y aún me duele la cintura con sus apretones brutos y sus llaves de lucha libre.
En cada una de sus visitas es como si nada me dañara, y si viniese un viento fuerte, yo creo que me volaría.
C'est tout.
Hoy vendrán a almorzar parte de mi segunda familia favorita (la primera es la mía), los Villena, así que con mi mamita les haremos algo rico para comer y que se vayan con la carita llena de sonrisas. Vendrán los pequeños más adorables de la década (porque de la anterior fuimos nosotros con mis hermanos hahahaha), y espero fotografiarlos harto, que me llenen de besos y abrazos, que la Ignacia no llore al verme (no me lo explico), que Tomito kamikaze no se estrelle contra mí y que la Mati me haga saltar con sus bailes hiperkinéticos.
Luego, iremos con la Erika al Emporio La rosa a tomar helado, y ojalá encuentre un sabor inspirador para chocolates, porque ya me he robado la idea de la Harina tostada y no dudaré en robarme otra de un helado.
El lunes partimos con la Isa a Concon, aunque no me quita el sueño el lugar, lo fascinante es que iremos solas, aún no sabemos dónde llegar, pero ahí se verá (espero yo), aunque siempre existe la alternativa de llegar a Quinteros (no es que yo sea patuda, no señor).
Y no sé, aún siento que trabajo y trabajo, y como y como.
Vino Marco de nuevo el otro día, y lo quiero más con cada visita. Qué tranquilizador ésto de estar tan desenamorada, nos reímos harto y aún me duele la cintura con sus apretones brutos y sus llaves de lucha libre.
En cada una de sus visitas es como si nada me dañara, y si viniese un viento fuerte, yo creo que me volaría.
C'est tout.
febrero 14, 2009
Los besos
Me reconozco una fan de los besos.
Digamos que no tengo mucha experiencia como besadora, y mi lista de chicos besados sólo llega hasta el número dos, pero ojo, han sido muy besados por mi.
No sé exactamente en qué radica mi gusto por los besos, ni por qué, si siendo así no los salgo a buscar por ahí y mi lista es tan escasa. Tampoco sé el motivo de que mi memoria tan selectiva no haya seleccionado justamente más de esos episodios, para traerlos a mí en los momentos de romanticismo escaso.
Hay dos besos que recuerdo bien y que llegan a mi mente alguna vez cada cierto tiempo. Curiosamente uno acaba una relación y el otro la comienza. Uno es dramático, emocional, desesperado, imborrable; el otro es lento, tímido, entregado, callado, íntimo. Uno me sobrecoge, y el otro me presiona un poquito el corazón. Qué distintos los dos.
Y los besos bajo la lluvia... oh, benditos besos aquellos bajo la lluvia en un Santiago paralizado.
Me pregunto si esos hombres tienen en su memoria algún vestigio de mis besos.
Yo por mi parte, sellaré mi cajita de los recuerdos por hoy y me iré a dormir, que mañana día de los enamorados para muchos, día de santo (feliz santo) de mi hermanito errático, es un día de trabajo remunerado para mí (sí, aleluya gloria a Dios), y no queremos que la linda, amable y humilde Paula se equivoque en cualquiera de sus quehaceres y ande con el equilibrio perdido como hoy.
Digamos que no tengo mucha experiencia como besadora, y mi lista de chicos besados sólo llega hasta el número dos, pero ojo, han sido muy besados por mi.
No sé exactamente en qué radica mi gusto por los besos, ni por qué, si siendo así no los salgo a buscar por ahí y mi lista es tan escasa. Tampoco sé el motivo de que mi memoria tan selectiva no haya seleccionado justamente más de esos episodios, para traerlos a mí en los momentos de romanticismo escaso.
Hay dos besos que recuerdo bien y que llegan a mi mente alguna vez cada cierto tiempo. Curiosamente uno acaba una relación y el otro la comienza. Uno es dramático, emocional, desesperado, imborrable; el otro es lento, tímido, entregado, callado, íntimo. Uno me sobrecoge, y el otro me presiona un poquito el corazón. Qué distintos los dos.
Y los besos bajo la lluvia... oh, benditos besos aquellos bajo la lluvia en un Santiago paralizado.
Me pregunto si esos hombres tienen en su memoria algún vestigio de mis besos.
Yo por mi parte, sellaré mi cajita de los recuerdos por hoy y me iré a dormir, que mañana día de los enamorados para muchos, día de santo (feliz santo) de mi hermanito errático, es un día de trabajo remunerado para mí (sí, aleluya gloria a Dios), y no queremos que la linda, amable y humilde Paula se equivoque en cualquiera de sus quehaceres y ande con el equilibrio perdido como hoy.
febrero 12, 2009
¿No temes cruzarte algún día conmigo por la calle?, que se crucen nuestros ojos y encontrar frío, un enorme vacío entre los dos. Que las miradas que antes fueron cómplices ahora sean esquivas. Ausentes. Incapaces de reconciliarse, ajenas, perdidas, distantes.
Yo, te confieso, estoy aterrada. Cuando camino por tus calles me envuelvo en mi caparazón y camino rapidito, sin levantar la mirada, por si acaso, por si me encuentro frente a frente con tus ojos.
Yo, te confieso, estoy aterrada. Cuando camino por tus calles me envuelvo en mi caparazón y camino rapidito, sin levantar la mirada, por si acaso, por si me encuentro frente a frente con tus ojos.
De un garzón a una practicante
- Ud. señorita debería ser cantante y no cocinera.
- ¿Ud. dice que cocino mal?, porque cantando no lo hago bien.
- ¿Ud. dice que cocino mal?, porque cantando no lo hago bien.
Inconsiente
Ayer al fin salí de vacaciones, merecidas, ansiadas y bonitas vacaciones. Me siento cansada, como si cargara a una persona en la espalda todo el rato.
Suena de fondo el tango Volver, interpretado por una mujer y en tono aflamencado, me trae el recuerdo teatral de Max, y se cuela en estas líneas con todo y nombre, como si perteneciera al lugar.
Ando un tanto perdida, con conciencia de que debo hacer mil cosas, pero la mente se me va a ratos y veo a la Negra más pequeña de lo que mis ojos recordaban, e invento conversaciones con preguntas y respuestas diseñadas a medida por mí y para mí. Cierro los ojos y me desmayo un segundo, luego desespero y busco abrazos que no encuentro, entonces me dan ganas de lloriquear, que quiero mi cama, que quiero a mi mamá.
El día martes vi a Marco, después de un año.
Me encontré con un Marco más delgado, y enfermo del estómago, pero con la misma cara de conejo oriental que recordaba. Me encontré con un hombre que me provocó una inmensa ternura, sentimiento que se me hacía imposible tenerle, antes, cuando el amor y la obsesión por él se me enredaba en las venas.
Es extraño, y a la vez tranquilizante, pensar que después de tanto drama, tantas noches en que las palabras se me enredaban y me hacían colapsar la cabeza, tantos viajes pensando y re pensando cada situación, las partes del engranaje se sitúen donde deben y todo funcione correctamente. En mí..
Me gustaría dormir y no despertar en un largo rato.
Suena de fondo el tango Volver, interpretado por una mujer y en tono aflamencado, me trae el recuerdo teatral de Max, y se cuela en estas líneas con todo y nombre, como si perteneciera al lugar.
Ando un tanto perdida, con conciencia de que debo hacer mil cosas, pero la mente se me va a ratos y veo a la Negra más pequeña de lo que mis ojos recordaban, e invento conversaciones con preguntas y respuestas diseñadas a medida por mí y para mí. Cierro los ojos y me desmayo un segundo, luego desespero y busco abrazos que no encuentro, entonces me dan ganas de lloriquear, que quiero mi cama, que quiero a mi mamá.
El día martes vi a Marco, después de un año.
Me encontré con un Marco más delgado, y enfermo del estómago, pero con la misma cara de conejo oriental que recordaba. Me encontré con un hombre que me provocó una inmensa ternura, sentimiento que se me hacía imposible tenerle, antes, cuando el amor y la obsesión por él se me enredaba en las venas.
Es extraño, y a la vez tranquilizante, pensar que después de tanto drama, tantas noches en que las palabras se me enredaban y me hacían colapsar la cabeza, tantos viajes pensando y re pensando cada situación, las partes del engranaje se sitúen donde deben y todo funcione correctamente. En mí..
Me gustaría dormir y no despertar en un largo rato.
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Ave fenix,
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Recuerdos
febrero 08, 2009
Febrero, catorce
Falta poquitísimo para el catorce de Febrero, pero a mí, al contrario de lo que pueda pensar cualquiera, no me causa ningún drama. Nunca he celebrado un catorce, incluso cuando estaba con Diego, a él no le interesaba la fecha, como no le interesaba mucho nada de lo que a mí pudiese inquietarme en torno a lo romántico, entonces me acostumbré a que no me importara. Ahora, espero el catorce de este Febrero con ansias, ya que este martes probaré muchos sabores de rellenos para bombones que imaginé el otro día en una noche de desvelo, y estrenaré mi nueva línea Exótico complemento. Estoy muy contenta.
Y al fin llegó Marco, y aún no lo he podido ver por cuestión de mi práctica, así que confirmo el reencuentro para el aniversario del año sin vernos. Qué miedo, quizá hasta le haya salido otro dedo.
Y al fin llegó Marco, y aún no lo he podido ver por cuestión de mi práctica, así que confirmo el reencuentro para el aniversario del año sin vernos. Qué miedo, quizá hasta le haya salido otro dedo.
febrero 03, 2009
Y al parecer quedamos desvinculados ya de todo, al fin. Tuvieron que pasar meses.
No sé mucho de qué hablar, sólo sé que tengo cosas que escribir, pero no se me revelan en palabras.
El ambiente en el restaurant está denso, están todos medios hipersensibles y al menor roce todo se vuelve algo gigante.
El día sábado en la noche fuimos nuevamente a la casa de la Feña, esta vez para nuestra despedida (salgo el miércoles once), comimos hamburguesas y nos bañamos en su piscina. Yo, con mi pudor, y mi temor irresistible a mostrar mi guata, usé bikini. Soy una desvergonzada, hahahaha.
Ojalá pronto la Feña me de las fotografías para subirlas a algún sitio y continuar con mi exhibicionismo.
Hoy viene Francisco, hace meses que no nos vemos. Comeremos pizza y nos pondremos gigantes como globos aerostáticos. Pronto (no sé cuándo) llega Marco, quizá nos veamos para el aniversario número uno de no vernos, es probable, se ha demorado demasiado.
Y yo estoy algo vaga de comentarios, algo confundida y aplastada, como si la vida fuese una máquina trotadora, y yo la recorro mirando la tele para no darme cuenta de cuánto tiempo llevo corriendo.
No sé mucho de qué hablar, sólo sé que tengo cosas que escribir, pero no se me revelan en palabras.
El ambiente en el restaurant está denso, están todos medios hipersensibles y al menor roce todo se vuelve algo gigante.
El día sábado en la noche fuimos nuevamente a la casa de la Feña, esta vez para nuestra despedida (salgo el miércoles once), comimos hamburguesas y nos bañamos en su piscina. Yo, con mi pudor, y mi temor irresistible a mostrar mi guata, usé bikini. Soy una desvergonzada, hahahaha.
Ojalá pronto la Feña me de las fotografías para subirlas a algún sitio y continuar con mi exhibicionismo.
Hoy viene Francisco, hace meses que no nos vemos. Comeremos pizza y nos pondremos gigantes como globos aerostáticos. Pronto (no sé cuándo) llega Marco, quizá nos veamos para el aniversario número uno de no vernos, es probable, se ha demorado demasiado.
Y yo estoy algo vaga de comentarios, algo confundida y aplastada, como si la vida fuese una máquina trotadora, y yo la recorro mirando la tele para no darme cuenta de cuánto tiempo llevo corriendo.
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