Y al parecer quedamos desvinculados ya de todo, al fin. Tuvieron que pasar meses.
No sé mucho de qué hablar, sólo sé que tengo cosas que escribir, pero no se me revelan en palabras.
El ambiente en el restaurant está denso, están todos medios hipersensibles y al menor roce todo se vuelve algo gigante.
El día sábado en la noche fuimos nuevamente a la casa de la Feña, esta vez para nuestra despedida (salgo el miércoles once), comimos hamburguesas y nos bañamos en su piscina. Yo, con mi pudor, y mi temor irresistible a mostrar mi guata, usé bikini. Soy una desvergonzada, hahahaha.
Ojalá pronto la Feña me de las fotografías para subirlas a algún sitio y continuar con mi exhibicionismo.
Hoy viene Francisco, hace meses que no nos vemos. Comeremos pizza y nos pondremos gigantes como globos aerostáticos. Pronto (no sé cuándo) llega Marco, quizá nos veamos para el aniversario número uno de no vernos, es probable, se ha demorado demasiado.
Y yo estoy algo vaga de comentarios, algo confundida y aplastada, como si la vida fuese una máquina trotadora, y yo la recorro mirando la tele para no darme cuenta de cuánto tiempo llevo corriendo.
1 comentario:
Puedo decir dos cosas:
Al fin.
Y el Bimbo me posteó en el blog pidiéndome exhibicionismo mental xD o fuiste vos?
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