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para engañar a la memoria

febrero 28, 2009

Viaje a la quinta región.

Día 1 (febrero veintitrés)

Con la Isa salimos de mi casa al rededor de las diez y media de la mañana, con unas enormes mochilas a la espalda, equipadas con ropa para un mes entero (eso que nos quedaríamos por cinco días), con destino a Con con, Quinta región.
Las mochilas pesaban más de su peso en ropa y accesorios, llevábamos a cuestas un montón de ilusiones por ese primer viaje independiente de nuestras jóvenes vidas. Habíamos juntado dinero durante todo el verano con mucho trabajo, y nos merecíamos unas vacaciones.
No sabíamos a qué hora tomaríamos el bus, a dónde llegaríamos, cómo era Con con, si hacía frío o calor... en resumidas cuentas no teníamos idea de nada, sólo de que nos íbamos y lo teníamos que pasar bien.
Tomamos el bus de las once cuarenta y cinco, cerramos los ojos y suspiramos. La Isa, estaba realmente emocionada, yo, aún no despegaba mis pies de la casa y el ajetreo de los chocolates.

Llegamos dos horas más tarde y de inmediato respiramos el olor a mar. El día era crudo y frío, pero nosotras teníamos calor. Preguntamos por un sitio donde quedarnos en varios almacenes, con los hombros caídos, las piernas a rastras, y al fin nos encontramos de frente con un portón café, que al abrirlo daba a una escalera y tenía vista al mar, al inmenso mar. Preguntamos por una pieza, que se ajustara a nuestro mísero presupuesto y la mujer encargada nos mostró una amplia habitación, con cama matrimonial, cocina amoblada y baño. Así que ahí nos quedamos. A pocos pasos teníamos una escalera, que si la bajábamos llegábamos a la playa, y si la subíamos dábamos con la calle principal para tomar locomoción.
De pronto nos encontramos en el silencio de una habitación sin televisión ni radio, con olor a Zapallar, como le dije a la Isa, u olor al Tabo, o a cualquier playa: humedad.

Día 2 (febrero veinticuatro)

No pasé bien la noche, la Isa no tiene concepción del espacio individual y se estira a sus anchas en la cama, y tiene una extraña e inconsciente manía de acomodar la saliva dentro de la boca sonoramente que le hemos criticado por años, pero ella no se da cuenta, duerme como un tronco.
Decidimos ir por el día a Viña del Mar y como no conocíamos carajo, nos bajamos cuando vimos la primera gaviota, y eso fue en Reñaca, al inicio de la ciudad. Caminamos y caminamos por la costa, ninguna de las dos había paseado por ahí antes, entonces todo nos parecía bonito y diferente. Las playas eran limpias comparadas a la playa de Con con que nos pareció asquerosa, y las olas eran parejas.
El día era propicio para la caminata, no hacía calor, cosa que nos ahorró cansancio.

Recorrimos desde Reñaca hasta la plaza de Viña, vimos ferias artesanales y nos tomamos fotos parisinas.
A eso de las cuatro de la tarde salió el sol y nos enojamos porque no llevábamos traje de baño, así que nos devolvimos a la casa y nos fuimos a bañar a Con con, fue nuestro único encuentro directo con el mar en esos cinco días.
Oh mar purificante, llévate todas nuestras cobardías.

Esa noche nos acostamos temprano, como un matrimonio viejo, cada una por su lado, arropadas, con una taza de té caliente y un buen libro. El día anterior me compré La suma de los días de Isabel Allende, como es tradición en los días de verano, lo abrí en la primera hoja y escribí "Paula Araya, febrero 2009, Con con", como hice el año anterior con La casa de los espíritus, pero en Llo-lleo.

Día 3 (febrero veinticinco)

Quintero queda a una media hora en carretera de Con con, ahí vive mi prima Caro y su familia. Con la Isa nos fuimos a visitarlos.
Llegamos preguntando, porque preguntando se llega a Roma. Quintero es un pueblo más grande que Con con, y con más comercio. La verdad que es bien feo, y la Villa Aérea, que es donde vive mi prima, es un mundo aparte, con casitas ordenaditas y calles despejadas. Muy seguro.
Tocamos el timbre y al abrirnos se sorprendieron de que hubiésemos llegado tan rápido y solas.
La casa es muy linda, tiene el mismo olor de la casa de mi tía Marcia en La Florida y se parecen bastante. Es clara, y su espíritu es inmenso.
Estuvimos allí hasta las dos de la mañana, cuando terminó Dinamita show en el Festival de Viña del mar, y la Romi con el José nos llevaron en auto a nuestro domicilio temporal.
Ese día recorrimos junto a mis primas y la pequeña Ignacia una playa de Quintero de la cual no recuerdo el nombre. No era bonita, y el día estaba opaco y triste, pero como los otros instantes, nos sirvió para despejar los pulmones y aliviar la carga de los meses anteriores.

Mis primas son dulces, hasta la Romi que tiene un carácter fuerte lo es. El José también, todos tienen alma de niños, brillan con luz propia y desprenden calma.

Día 4 (febrero veintiséis)

Día de visitar Valparaíso a pedido de Paula Araya.
La vez anterior que visité la ciudad no conocí mucho, anduvimos con Diego, caminamos y caminamos pero por los lugares equivocados, bordeando los cerros y el puerto, llegando a ninguna parte. Esta vez quería que fuese distinto.
Llegamos a una pequeña plaza de cemento con estatuas de marinos, frente al puerto. Caminamos en dirección al cerro Concepción, porque mis primas nos habían dicho que era uno de los más bonitos junto al Cerro Alegre. Subimos por uno de los ascensores, y a pesar del minúsculo trayecto la Isa iba contenta.
Subimos por unas calles, y yo iba alucinada por los colores de las casas, imaginando que la vida de la gente allí era sencilla y feliz, sin mayores aspiraciones terrenales, pero con grandes pretensiones del alma.
Fotografías y más fotografías, quería deborar todos los rincones con la cámara, pero ninguna imagen me complacía.
Bajamos en seguida, porque la Isa se desesperaba, tenía hambre y el olor de Valparaíso no le gustaba. Fuimos al Puerto y luego recorrimos las calles sombrías del centro, y a mí se me iban los ojos tras los Trolebuses, y me moría por entrar a los muchos cafés del camino, pero no existía ánimo de mi compañera, y no teníamos dinero en los bolsillos más que para una empanada, moríamos por una empanada frita, pero curiosamente no encontramos en ninguna parte, así que nos devolvimos al hogar, porque lo que sí tenía Con con, era una variedad de lugares que vendían empanadas de distintos rellenos, para regodearse.
Comimos unas ricas empanadas fritas de mariscos y camarón queso. Benditas empanadas.

No sé cuándo fue que con la Isa hicimos un trato, una promesa irrompible que pretende cambiar nuestros días, la mía es acerca de organización y voluntad, la de ella es sobre trabajar sus talentos para tener orilla a la cual arrimarse en tiempos austeros.

Día 5 (febrero veintisiete)

Nuestro último día, y las sábanas nos atraparon. Los días seguían invernales, como cuando llegamos, y nosotras pasamos mala noche, oíamos caer un torrente de agua sobre nuestras cabezas.
Tras ordenar y dejar todo más o menos listo para irnos, nos tomamos una micro a Viña nuevamente, queríamos comprar algunos recuerdos para la familia, y yo en particular, quería ir a una chocolatería que la Camila me había dicho que era muy grande.
Recorrimos una parte de la ciudad que no conocíamos. La chocolatería no era la gran cosa y me fui algo decepcionada de allí, nos tomamos un helado y tuvimos que correr hacia la micro porque teníamos pasajes para las seis cuarenta y cinco, y se nos hacía tarde.
Llegamos a duras penas para recoger las cosas e irnos, se nos habían acabado de sopetón nuestras pequeñas vacaciones.
Nos subimos al bus cansadas, la Isa enojada porque iba una niña en el asiento de atrás que le enterraba las piernas por la espalda y los papás no hacían nada.

5 comentarios:

. mOka . dijo...

Oh V región!

No recuerdo concón, qé qe fui alguna vez, pero era muy chica... asi qe es como algo bastante difuminado en mi memoria.

Viña es extraño para mi, casi un Santiago con Mar... lo encuentro plano, pero de todas formas no me desagrada caminar por la costanera y apreciar su playa (aunqe, sin duda, debe ser más agradable en otra época)... Me deja un gusto agridulce, es tan ordenadito, pero me desespera un poco ah xD

Valpo (L) Este Arcoiris de múltiples colores tiene todo su cuento... es antiguo, pero es como el vino (aunqe hay partes bien deterioradas también), pero es tan irregular, lleno de colores, de encanto. Su puerto, tan chileno... lo único qe lamento es qe esté tan sucio :/ cuando fuimos vi tanta basura flotando en el mar qe me dio hasta pena. Ah! y los edificios hacia el lado del cerro los placeres (deberia existir una normativa de construcción, para qe sigan el estilo de la ciudad-puerto y no metan chancho en misa).

Qintero... cuando era chica iba. Recuerdo dos cosas en particular: la playa de los enamorados (era chiqitita) y la cueva del pirata (pasada a fluidos humanos xD muy hedionda). Pero si, lo recuerdo gris...

De todas formas ir es hermoso, respirar olor a yodo, recorrer, conocer.

Que rico qe hicieron este viaje con Isa! ojalá puedan hacer muchos más :D (y qe sigas trayendo historias de vacaciones, qe son muy entretenidas)

besotes :*

tu seguidora xD

mOka.-

Anónimo dijo...

Tenés una fan.
Mi opinión, la cual espero que no hiera ninguna fibra que tengás xD
No te importa mi opinión eh? mi opinión literaria? ortográfica? metafísica?

No, en realidad, me llamaron la atención algunas cosas. Por ejemplo, eso de que querías deVorar (con V de víbora) al lugar con fotos, es una forma bastante Paulística para decir que querías conservar todos esos detalles en tu recuerdo... pretty romantic, como vos.

Y esa frase tan graciosa e ingenua de que la gente allí no tiene pretensiones materiales sino del alma... xD porque todos somos los mismos en todas partes, sólo que en versiones distintas.

Bueno, eso... nos vemos
Welcome back

Cabeza de Sonido dijo...

Sabes? creo que se te pegó un poco la narración de un personaje que no me gusta. Creo que sabes quién es.
Blablabla, pero es cierto, estás muy... ¿cómo decirlo? muy mujer para escribir. Ciertos vicios narrativos en los que caes a cada tanto y no te imagino hablando, pero es costumbre leerte así.

Oh! jajaja, acabo de leer el comentario de Takashi y sí, también te iba a comentar eso x) que me causó gracia que la gente blabla materiales blabla mejor alma. Yo creo que sí, somos todos los mismos =)
Pero igual, a pesar de que al leerte me de la impresión de estar leyendo a la Isabel (cosa que para mí es un disgusto, pero creo que a ti debe agradarte bastante -ese cumplido-) me da miedo cuando yo tenga que viajar pero esos lugares, ya que nunca he ido allá y me da miedo perderme (yeldetallenomenosimportante... mispapasnosabrannada. Sí, eso es lo que más me aterra =O)

Ya moco, nos vemos más rato.

Anónimo dijo...

Oie, en serio... dejá de leer Isabel Allende, ponete a leer a los nuevos escritores españoles! probá con... eeeh... el libro... ehh.. "La flaqueza del bolchevique"

No tomés los vicios de escritores como Isabel Allende, Coehlo, García Marquez... no es casualidad que cada temporada tengan libros listos, cosa que alegra a sus amigos... sus amigos son editores.

Aunque no creo que sea para tanto, pero sí, o sea... algo así como... no sé, un tipo de narración tradicional, sin tantas vísceras, sino como ascéptica... Creés que el futuro de esto esté en el fósiles con antorcha?

Bueno... la media crítica

Pauladriana dijo...

Iba a dejar un post enorme respondiendo a los suyos, pero luego me dije, para qué.

Joder, tuve un buen viaje. Gracias.