Mañana son mis veinticuatro y estoy reuniendo todas mis energías positivas para que se traduzcan en buenas cosas.
El cinco de julio siempre lloro, me acostumbré a idealizarlo y quise siempre que me sorprendieran. Este ego mío que me atormenta la vida. Lo pasaba mal esperando recibir una llamada, un saludo, una visita. Lo pasaba mal esperando que TODOS vinieran a mis celebraciones. Lo pasaba mal porque pensaba que todas las excusas de los inasistentes eran tontas.
Pero me gusta mi cumpleaños porque me siento especial.
Me equivoco, el año pasado fue super bonito, ese día llegó la Jeni del crucero y conocí al Alvaro, mañana cumplimos un año de amistad.
Ahora haré mi torta de truffa, ojalá me quede bien porque hace años que no hago y tengo malos recuerdos de panqueques duros después de salir del horno.
Hace un frío del terrorrrrrr, tengo la estufa en 3 y la mantequilla arriba para que se ablande, pero no se ablanda.
Creo que será raro ir mañana a la práctica, me imagino con carita de burro de Shrek queriendo que me feliciten pero nadie sabrá que es mi cumpleaños.
Ay veinticuatro ya y yo en éstas.
Me quedan seis para los treinta, y dije que antes de eso tendría Chocomissa bacán bacán.
Seis para los treinta. Dicen que los treintas son los nuevos veintes. Estoy en edá de merecer diría si lo pensara, pero yo creo que estoy en edá de crecer, si ya está bueno ya. Confundiendo amistades con amor, ¿dónde se ha visto?, ni que tuviera quince, que ahí sí. Yo solo me vuelvo más cursi entera. Antes, cuando era una puberta acorde a mi edá escribía cosas verdaderamente c-u-r-s-i-s pero sin vergüenza. Ahora, ahora la cursilería se apoderó de toda yo, porque estoy repleta de recuerdos y todo ésto es cursi. La Isa me dice que soy cursi y es tan verdad. Pero a veces me gusta ser cursi, como cuando escribo correos. Otras veces me da vergüenza, como cuando escribo públicamente en momentos de crisis.
Será todo un ejercicio para hacer memoria, o no. No sé, un ejercicio para sentarse en el sofá del pasado como leí, y no lanzarme desde ahí, como de un trampolín a lo que es la vida superando ese pasado. Es que siempre he sido cobarde.
Sin embargo esta soy yo a los veinticuatro, o casi veinticuatro. Estoy más gorda que siempre pero no estoy tan acomplejá, quizá me acostumbro o lo asumo o soy floja sin voluntad. Tengo el pelo rojo con una raíz de 1,5 cms. Estoy demasiado segura de mis buenas amistades, que han crecido a lo largo de los años, en cantidad y calidad; sigo siendo como una gallina con sus pollos. Soy hipersensible pero descubrí que tienen mucha incidencia en eso mis locas hormonas. Estoy buscando casa para ir a vivir con la Isa. Mi mamá me sigue mimando. Sigo amando los chocolates, todos los chocolates, hasta los de $10. Sigo trabajando en todos los aspectos de mi vida que no me gustan, y en los que me gustan también.
Quiero ser más mejor eso sí, quiero deshacerme de las malas ondas, quiero poder defender lo que pienso sin ponerme a llorar convirtiendo todo en un espectáculo patético.
Quiero seguir amando como amo, y a quienes amo, y a lo que amo.
Tengo Chocomissa con cinco años de vida y me mantengo segura de querer que evolucione conmigo, porque tiene gran parte de lo que soy.
Me siento exitosa en cuanto a mis proyectos. Aún me siento insegura en cuanto a lo que soy como persona para amar.
Sigo torpe torpe torpe torpe, bruta bruta bruta, sensible sensible sensible.
Pero no sé, me tinca que cuando tenía quince sabía más cómo era, debe ser porque a esa edá uno se pone shuper introspectivo y existencial.
Ahhh, pero me sigue gustando estar de cumpleaños, y sigo hablando con un mes de anticipación de la celebración que haré y de que me tienen que querer, y blablablá.
Así que si los harto, solo quiéranme y díganme que sí.
Estar tan floja en este día otoñal más parecido al invierno. No acordarse de haber llorado con tantas ganas la noche anterior. Dolor de espalda después de dormir en mi cama. El computador encendido y el entusiasmo moral de hacer algo que no se relacione con el computador encendido.
Este lunes feriado se parece más a un domingo.
Tengo haaaambre, harta hambre pero no puedo comer tanta porquería porque el treinta de este mes tengo que ir a la nutri y JA! no he bajado nada de peso. Parece como que mi cuerpo no respondiera a mi impulso dietístico, que no pudiera bajar de peso, solo subir.
El poto se me va a quedar plano si no me muevo de esta cama.
AY, un día en la noche vi un link en Twitter que me llevó a un blog MARAVILLOSO, casi me vuelvo loca, lo juro. Fue como si de repente me viniera toda la superficialidad del mundo y quisiera salir de una. Quería TODOS los vestidos de Elsie Flannigan, quería TODOS sus zapatos, sus cardigan, sus accesorios... entré en colapso y eran las 2 de la mañana, cero opción para al menos abastecerme de UNA SOLA PRENDA.
Elsie era todo lo estilosa que yo quise ser en la vida, casi me morí, tengo testigos.
En ese momento comenzó mi obsesión. Si usté me conoce sabrá de antemano que AMO los vestidos y los cinturones, pero que a la vez mi sentido del gusto es simplemente NULO.
Así que lo que hice fue recopilar fotos de los looks que más me gustaron de Elsie e imprimirlos, para posteriormente pegarlos en una pared de mi pieza, de ese modo no olvidaría cuál era mi objetivo, el cómo quería verme.
SÍ, sé que toda esta cháchara puede sonar super mega plus ultra superficial, pero tiene sentido para mí, por fin me encontré en un estilo de vestir, por fin puedo reflejar exteriormente el cómo soy. YUPI.
¡Pero tanto blablá!, les dejo imágenes de Elsie, y su hermoso BLOG.
No sé, yo estoy como super enamorada.
Y luego me topé con Ally de The vintage valley y también me encantó, aunque su estilo es más formal, y a mí que me han dicho varias veces que me visto como señora no me vendría bien jajaja.
(Bueno, elegí las menos formales ah)
Diagonal Los Lagos a las 20.30h un día de primavera. Caminar conteniendo la respiración al pasar por la casa de los boxers, sonreír en cambio cuando paso por la casa de los chow chow iguales a la Negra.
Hace unas semanas retomé El cuaderno de Maya que comencé a leer hace meses. Me siento como una vieja adolorida, un poco por dentro, mucho por fuera.
Y me acuerdo de los otros veranos, de las ganas de pastito y sombra, de piscina compartida con amigos, de libros bajo el árbol (aunque hayan sido muchas veces los de horóscopo chino del año correspondiente). La camisa de dormir lila, el short de pijama con corazones. Las agendas Pascualina repletas de cursilerías que me entretenían en el momento.
Recurrir a gente más que por inseguridad, por aburrimiento.
Esta pieza que es la de siempre, ahora aún más repleta de cosas. Los miedos que son los de siempre, ahora con más tiempo en el cuerpo.
Plenitud y pena a la vez, ¿es eso posible?.
Deseos de dormir todo el día y hablar por las noches. De estirarme en esta cama sobre el plumón y respirar nada más. Pero no quiero pensar. Pensar me hace escribir, y escribir nunca es buena señal.
Rezongar.
La sensación de los noviembres, los diciembres, los eneros y los febreros, que siempre es la misma, sin importar el año, la gente que me rodea, ni la etapa de mi vida.
Estos días de primavera-verano odiosos y tediosos.
Querer amor, en todas sus formas.
Querer querer querer.
octubre 27, 2011
Con el tiempo me doy cuenta de que me voy pareciendo más y más a mis abuelas, y no a mis padres.
septiembre 18, 2011
Esta sensación de querer llorar no más, de disfrutarlo. Hoy no hay motivos explícitos.
No me cabe en la cabeza que aún exista gente que discrimine la homosexualidad o que se adhiera a los pensamientos pinochetistas, y menos que se incline por ambas.
Me patean la guata esos pensamientos fascistas "deberían matar a todos esos maricones" o su simil "deberían matar a todos esos comunachos". ¡DIOS!.
Primero que todo no puedo comprender que haya gente que justifique las muertes de tantas personas durante la estancia de Pinoshit en el poder con un crecimiento económico. No sé dónde están sus valores, dónde mierda está su sentido común.
Por otra parte, ¿qué pasa que me topo con tanto homofóbico?. Una vez un amigo me dijo que si su hijo tuviera clases con alguien homosexual lo retiraría, ¡QUÉ!, pero si homosexualidad no es un sinónimo de perversión.
¿Qué es más fácil?, ¿que estas personas cambien su manera de pensar o al menos toleren y entiendan que una persona con tendencia sexual distinta a la de ellos es su igual?, ¿o que los homosexuales cambien su forma de sentir, de amar y de entregarse?.
¿Cómo combatir algo tan humano como el amor?.
¡AHHGGG que me da rabia!.
Y me da pena, porque no puedo lidiar con alguien que tenga esos pensamientos. Algo así forma tanto parte de uno y los valores que se tienen, que me choca profundamente si descubro que un amigo piensa así. Es una grieta insalvable.
Hoy fui al seminario de emprendimiento e innovación en Inacap y llegué con el pecho inflado como paloma. Caminé avenida Matta eterna buscando cajas y al final me traje unas que les quedaron grandes a los alfajores, ¡pero no importa!. Se habló de tantas cosas en el seminario, experiencias de emprendedores, ver el fracaso como una nueva oportunidad... y yo poco a poco retomaba la fe que tenía un poco perdida.
Cuando alguna gente me dice "bienvenida a los cesantes de Chile" o "¿qué harás ahora que eres cesante?", yo siempre respondo "no soy cesante, y nunca lo seré, soy independiente y estoy full Chocomissa", y se me quedan mirando raro, como si el trabajo apatronado fuese el único concepto de trabajo válido.
Ahora por fin tengo un plan definido. Me había costado porque aún estaba con el chip de "ya pronto terminaré de estudiar para dedicarme a Chocomissa", pero la verdad es que han pasado semanas de eso y recién tengo un plan, una meta. Ahora tengo que dedicarme no más a lograr todo, levantarme tempranito para aprovechar el día y no pavear más. Estoy super contenta y ansiosa.
Si no lo dije antes, tengo una extraña fascinación por los transformistas, y más por sus espectáculos tan finos y dramáticos, sobre todo por lo dramático.
Los amo con locura y devoción, me gustaría incluso tener la oportunidad de hacer algún día un show así dramáaaaaaaaaaaaaaaaaaatico a morir.
Esta canción interpretada por Luz Casal y en el video por Miguel Bosé en la película de Almodóvar "Tacones lejanos" me pone los pelos de punta.
El de hoy es un día flojo. Afuera está gris y yo aún no me salgo de la cama a las 14.13 hrs.
Estaba viendo recién planes de Iphone para Chocomissa, la Isa me lo sugirió ayer y no me pareció mala idea, hasta que vi los precios y al fin comprendí el por qué de tener actualmente un celular más o menos charcha con sistema pre pago. Es difícil para mí caer en cuenta en que a veces sueño demasiado por encima de lo que son realmente mis posibilidades. Como dije en la entrada anterior, tengo un exceso de ideas acerca de Chocomissa que me comen el cerebro, pero, ¿por qué cresta se necesita tanta tanta plata para llevarlas a cabo?. Necesito ordenarme, sentarme en una mesa con alguien que me oriente y me ayude a encarrilar todos mis proyectos y mis objetivos de forma real. Es cierto, siempre se necesita una cuota de sueño, idealismo y magia para pensar en un proyecto futuro, sobre todo si se trata del que es el proyecto de tu vida, pero parece que necesito también de la horrible y fría realidad, sobre todo cuando no sé manejar mis cuentas y todo resulta tan caro e inalcanzable. Auch!.
agosto 08, 2011
Tengo un vacío estomacal y no por no haber comido, es como ese que da si uno respira agitadamente con la boca abierta, rápido.
Necesito salir AHORA YA.
Este último tiempo ha tenido de todo, terror, relajo y terror. Después de haber salido exitosamente de Inacap el pasado martes 26 de julio, me fui a pasar unos días junto a la Jeni y a la Camila en la casa de Zapallar. Unos días hermosos de invierno, y es que Zapallar es precioso por donde se le mire. Y el olor... oh diosito, ese olor a leña y mar y frío, ese olor a La casa de los espíritus leída en un columpio en octavo, ese olor estremecedor y conmovedor de recordar los recuerdos; no podía más que dejarme sobrecogida y entregada a los momentos. No sé si es porque me he dejado de tomar las pastillas para la pena o porque ahora que no tengo que estudiar me ha quedado tiempo para pensar, pero solo tengo ganas de no estar sola ahora, y estoy acá encerrada, en esta casa con cumbia bajita sonando a lo lejos en la pieza del Feli mientras duerme. Ojalá tuviera un panorama que me entusiasme ahora, pero AHORA.
Ayer, con la Jeni fuimos a una manifestación maravillosa a favor de la educación gratuita que culminó con un acto en el parque Almagro. Era cosa de ver a todas esas familias reclamando por algo que parece obvio para repudiar todo el daño gratuíto que están haciendo las autoridades, o sus enviados. Caminábamos con la Jeni en busca de un café, con la lluvia pegándonos en la cara, pero felices y satisfechas luego de la protesta, cuando llegando a la Alameda por el paseo Bulnes nos encontramos con los pacos vestidos de tortugas Ninjas. Me recorrió un miedo que desconocía, se hizo presente la sensación de vulnerabilidad que me contaron desde que tengo memoria cuando la dictadura. Y se me vino a la mente mi mamá días antes cuando llorando nos contaba que el guanaco la había mojado y que se sentía tan impotente y tan frustrada como hacía años. Compramos el café y nos subimos a la micro en Universidad de Chile, mientras veíamos desde lejos la furia del guanaco contra la gente. Yo me senté al lado de una ventana y sentía ruídos tipo película de zombies. Angustia no más de sentir esta vulnerabilidad. Angustia no más de sentir esa cumbia vacía y lejana. Angustia no más de no sentirme en grupo, ni en pareja ni en nada.
Hoy terminé mi tesis, y con la Maca luego de imprimir las tres copias, ambas embarazadas de colon, corrimos por Manquehue agarrándolas como si fueran hijos; yo, con mi mala cueva, ya veía que me tropezaba, me rompía la nariz y las hojas salían volando cual película. Pero no, todo sucedió como en la real life no más y llegamos quince minutos antes del cierre con las tres tesis en mano. Somos secas. La próxima semana la defendemos ante una comisión desconocida, pero que aún así nos parece monstruosa.
Estaba leyendo pa'trás, y hay una entrada en la que hablo de que me queda UN año entero para salir de Inacap y de que ya tengo todos mis planes hechos para cuando eso ocurra; ahora me pregunto ¿cuáles eran esos planes?, tengo claro sí los de ahora, y me ahogan tanto que no me dejan pensar en la tesis, solo quiero Chocomissa Chocomissa Chocomissa: este amor hasta las patas me tiene mal, me tiene de la cabeza desde el dos mil siete. Chocomissa es como pololear a distancia, pero en agosto nos reencontramos. ¡Me muero de ansias!.
A pesar de que hoy desperté con una guata que contenía al menos cinco Lilús, he andado con un optimismo y un buen ánimo que echaba de menos en mí. De hecho, este cumpleaños mío que pasó fue el mejor que he tenido en años. Debe ser porque se acerca el nacimiento pos, el nacimiento de Pauladriana. Tengo ganas de comerme el mundo entero, de hacer todas las cosas a la vez, me pongo ansiosa brígida. Tengo ánimo de bailar harto, de reír harto, de soñar harto, de realizar harto. Quien me conozca en esta etapa de mi vida, debe dar gracias, porque antes, era yo una sin vida, una zombie.
Ser público es casi más vulnerable que estar en el show mismo.
Mi primera experiencia como espectador en vivo fue por el año 1994 en Cachureos. Atroz. A la niña de al lado mío se la comió el Tiburón; me morí de miedo, y desde ese momento, ser público se ha convertido para mí en algo incómodo.
El 2004 creo, fuimos con la Erika al ViaX a ver Cabra Chica Gritona, para colmo de males, fuimos un día en que no había público, éramos nosotras dos más un trío de niñas mirando en el minúsculo set de televisión. Lógicamente no me acerqué a saludar, considero patético el hecho de acercarse babosamente a la gente famosilla, y juro que ni a Alejandro Sanz me acercaría a pedirle un autógrafo o a decirle lo mucho que lo admiro. Ahg, no me gusta enaltecer a la gente.
Posteriormente, en el 2007 fui con mi mamá a un concierto de Alejandro Sanz pagando yo, o sea, a galería: Alejandro Sanz se veía minúsculo hasta en pantalla gigante, y yo, me sentía como en el living de mi casa pero con un grupo de gente histérica rodeándome.
Un día también, con la Myla, la Erika, el Seba, y un amigo de él, fuimos al Club de la comedia, iba predispuesta a no reír, me sentía mal riendo de sus chistes y monólogos (vuelvo al tema de no querer enaltecer a nadie), pero terminé formando parte del jolgorio colectivo. Si todos ríen uno también lo hace.
A principios de año fuimos con la Isa y el Juanpa a un espectáculo de improvisación que ofrecía la compañía de teatro Mamut, y en estos shows, uno sí que está expuesto, porque, te pueden sacar a actuar a ti. Claro que siempre hay gente que se sube sola al escenario, pero ¿y si no?, y ahí estábamos nosotros tres hundidos en nuestros asientos queriendo ser invisibles. La última vez que fui público, fue en una obra llamada La espera. Fuimos con Hans porque era el día del teatro y estaban las entradas más baratas; terrible, yo no sé si soy tontita o la trama no tenía vuelta, pero no hallaba la hora de salir corriendo de la sala, me aburría, y me sentía incómoda por Hans, que podía estar aburriéndose también.
Después de todo lo anteriormente expuesto, quedará claro que no me siento bien siendo público, pero, con el tiempo, se acrecientan mis ganas de asistir a espectáculos. Bah.
Mi duda partió un día en que escuché a mi papá yendo al baño, me pregunté si los hombres tienen ganas de hacer caca y pipí a la vez cómo lo hacen -todo ésto desde mi ignorancia femenina de hacer las dos cosas a la vez- y lo interrogué, primero a él y luego a mis hermanos, y todos me dieron respuestas distintas.
Luego un día, le pregunté a Dario, y preguntándole sobre la mecánica masculina de ir al baño llegué al tema de los baños públicos de hombre, ¿cómo es que pueden existir los urinarios?, es como una especie de terapia grupal, ¿cómo podís hacer pipí, poner cara de pipí, de relajo, al lado de un desconocido?, me dijo Dario que hay urinarios que están separados por una pequeña pared y otros que simplemente no la tienen. Y yo me horroricé. Supongo que si fuese hombre sería de los que entran al baño con puerta a hacer caca o pipí, porque soy de las del tipo "poto cohibido", no hago caca ni en baños públicos ni en otras casas, de hecho, sufro una especie de estitiquez vacacional, siempre.
De todas formas le pregunté si no le daba vergüenza, al fin y al cabo podía llegar cualquiera y mirar pal' lado, pero me dijo que eso no pasaba, aunque yo creo que sí. ¿Pasa o no pasa?, ¿quién dijo que los baños de mujeres son una intriga? naaaaaaaaaada, nosotras entramos, hablamos de un baño a otro, algunas se pintan frente al espejo y sería. Pero cada vez que lo pienso me surgen más interrogantes sobre los baños de hombres. Por ejemplo, si un hombre de potito cohibido como yo, entra al baño designado para hacer caca y sin embargo no se le ve sentado pantalones abajo, sino, parado haciendo pipí, ¿pensarán que lo tiene chico?.
Yo hace poco superé mi vergüenza de que se escuchara mi shorrito de pipí, y eso que nosotras tenemos un cubículo para cada una, sin mirarnos las caras, frente a ésto Dario me dijo que en algunos urinarios (¿o en todos?, no recuerdo) hay gomitas abajo que hacen que no se escuche el pipí, cosa mágica digo yo, porque ese es el fenómeno de la "vejiga cohibida", que también pasa, por algo siempre se menciona eso de dejar correr el agua del lavamanos en baños ajenos.
Puras tonteras sí, pero que alguien me las responda por favor.