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para engañar a la memoria
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enero 21, 2012

En la retina, hiperactualizado

Este es el álbum que recopila todos los momentos de mi vida que han sido fotografiados.

julio 22, 2011

horror y carnaval

Es viernes y el martes defiendo la tesis.
Es viernes y el reloj marca las 22.39 hrs; estoy en pijama, acostada en mi cama, comiendo un alfajor e intentando desde hace horas (todo el día) concentrarme en "Ingeniería del menú", un libro que debería haber leído ya, y que me ayudará con la defensa.
Estoy asustada pero no puedo dedicarme a la tesis, me duele la guata de solo pensar en las preguntas que me puedan hacer y en mi mente en blanco.
Además, se me enreda tanto lo que quiero decir, las palabras me salen atropelladas y creo firmemente en que mi mente no está conectada con mi lengua.
HORROR.

Hablo desde el pánico en estos momentos, pero, quiero dejar testimonio de que he tenido lindos días anteriores. Por ejemplo el miércoles, que fue un extraordinario día, muy muy movido y repleto de acontecimientos buenos.
Ese día me levanté como a las 16.00 hrs, porque en la mañana me quedé regaloneando con mi mamá que se tomó unos días de vacaciones, y luego en la tarde fui a un evento estudiantil en protesta al sistema educacional actual. Carnaval por la educación se llamaba, y se sabe que llevo un travesti dancing queen dentro, así que le dije al tiro al Álvaro que sí cuando me invitó. Quería llevar mis pelucas, pero, como las he descuidado están horribles, así que solo llevé mi boa morada. Me sentía tan bien gritando contra el gobierno, deteniendo el tránsito en plena hora peak, hablando con extraños, sintiéndome libre. Fue cuático, debe ser porque me he sentido amarrada desde hace cuatro años.

Posteriormente, me fui a la casa de mi tía Marcia a la celebración del cumpleaños de la Carla. Estaba la Caro en Santiago así que a parte de comer como loca, jugué con casi todos mis primosobrinos y bailamos desenfrenadamente con la Mati y la Nacha. Amo sentirme así cuando estoy con ellos, como una cabra chica llena de ganas y sin miedo al ridículo.
A continuación dos fotos, una de cada evento liberador.


julio 04, 2010

mi familia disfraz

mayo 13, 2010

ay, como hemos cambiado

Año 1995
Año 2010
Año 2001


Año 2007

Año 2010

abril 05, 2010

Día del hijo, año 3



noviembre 14, 2009

del día de los disfraces


noviembre 09, 2009

Y nos disfrazamos y nos sacamos los disfraces.

Creo haber tenido siempre la impresión de que mis primas pertenecen a una clase superior de mujeres. Siempre huelen bien, callan y ríen en los momentos precisos y no se desbordan en comentarios inoportunos como yo. Tienen algo que me hace decir que son claras. Luz, amor, paz, no sé, algo. Debe ser que crecieron con las canciones tranquilas de Mazapán, no como yo, que soy más del atarantado de Pinpón.
Siempre he deseado que mi ropa huela como la de ellas, que mi casa sea alfombrada como la de ellas.
Les sorprende mi personalidad tan dada al ridículo público, pero no les hace sentir vergüenza ajena como a otras personas. Sienten alegría sincera cuando me ven llegar, neeegra, me dicen con una sonrisa. Me quieren, tanto como yo a ellas y a la familia que han formado con los años.

Ayer después de llegar de Inacaps -porque tuve clases un sábado, así de perdedora- decidí ir a la casa de mi tía Marcia, se celebraba el cumpleaños de la Matita. Tomé mi bolsa de cumpleaños portatil, con las pelucas y las maracas, y partí hacia La Florida con el sol pegando en mi pelo sucio.
Llego y están todos los pequeños disfrazados, y a mi comentario de que AMO los disfraces, la Carla (mi prima) me dice que en la noche irán a un cumpleaños sorpresa, de disfraces, el Leo (novio de la Romi, mi prima, y hermano del festejado) me dice que vaya, en broma, pero yo igual agarro papa. Ahora el tema era de qué me disfrazo. Buscando y buscando entre las cosas de la Angie (la menor de mis primas, notoriamente más delgada que yo) encontramos un traje de colombiana que usó para un baile del colegio, me lo probé y listoco manoco.
Estábamos todos listos para irnos, ellos con sus disfraces arrendados muy bakanes, y yo entera de blanco como para un video de Carlos Vives. Tenía miedo la verdad, porque nunca fui a una celebración sin ser invitada por el dueño de casa y menos sin haberlo visto antes. Tenía vergüenza cuando llegamos y me saludaban muy amables disimulando estar extrañados por no saber quien soy, tenía vergüenza cuando llegó el festejado y luego de un ¡sorpresa! saludó a todos los asistentes y llegó a mí, escondida tras mi prima pa' pasar piola, tenía vergüenza cuando mi volumen elevado de voz hizo que todos escucharan no sé qué cosa que le dije a la Angie y se me quedaron mirando. Pero la vergüenza pasa cuando llega el bailoteo, cuando te dejan sola en medio de la pista con y me solté el cabello me vestí de reina, me puse tacones, me pinté y era bella... ay Paula, tan travesti que saliste.
En un momento se hizo un brindis y Gonzalo, el cumpleañero, luego de hablar sobre planes de irse a vivir con su novia (a su lado), la miró y le dijo y... ¿te querís casar conmigo?. Cuando se lo comenté hoy a mi papá me dijo ya, y se puso a llorar. Pero no poh, solo le regaló una gran sonrisa y le dijo que sí, que obvio.
Que lindo. Sinceramente yo sentí envidia.
Y nos disfrazamos y nos sacamos los disfraces.

Ahora yo me siento más aliviada, más desprendida de cosas que me ataban. Será una buena semana.

noviembre 03, 2009

papito, ME HACES TANTO REÍR!!

octubre 31, 2009

:)!!!

Que bakán, el primero de septiembre estuvo de cumpleaños la Abuelita, pero lo celebró el 30 de agosto, y recién ahora puedo subir estos videos. MENCANTAN, podría verlos muchas veces seguidas sin aburrirme.
Y adoro esta versión del cumpleaños feliz.



En medio de la conversación profunda del día... mis tíos no tenían ganas de ponerse a filosofar y querían cantar, ¡yo también!, así que todo se musicaliza.



¡Oigan ya poh, pongámosnos serios!



Estas reuniones familiares y estas sobremesas, ¡no tienen precio señores!.



Pucha que fue lindo ese día, en la noche murió la felicidad, pero qué bueno tener estos videos para revivir lo bakan que es tener una familia cantora.

octubre 23, 2009

Acabo de soñar que presenciaba los premios Altazor en primera fila, pero se realizaban al aire libre en una tarima enorme. Era de noche y la actriz que interpretó a La Nana se subió a recibir un premio, dice cosas muy polémicas pero solo sé eso, porque la veo hablar y no le entiendo. Se baja en medio de aplausos. Se sube ahora la actriz ésta que está como la Winona robando cosas, la presentan como Silvana algo, pero creo que en mi sueño inventé el nombre porque no es así. Cuando se va a poner a hablar una manada de periodistas suben a la tarima y ella ya no se ve.
Me voy a caminar un rato y me encuentro con mi primo, el Luis Sebastián, que es de mi porte (raro porque es más más alto que yo) me dice que necesitan plata pa' no sé qué, y yo teniendo la idea de que están todos en mi casa celebrando no sé qué cosa, le digo que debe ser pal' pan. Me dice un par de cosas dándome a entender que vive en Estados Unidos.
De un momento a otro estamos caminando por un lugar café, es de día y llueve, pero yo no sé si llevo paraguas, no sé si me mojo. Estamos caminando a su casa, en Estados Unidos. Llegamos y estamos en la cocina, él está sirviéndose en un vaso de vidrio más ancho de lo normal un poco de agua, le digo que si acaso se puede tomar, que se ve media turbia, y él me dice que sí y la pone sobre un quemador para hervirla. Le comento sobre mi tía que está en Francia (tía inventada porque no tengo ninguna que ande por allá), que me contó que allá toman solo agua de botella, y que los 5 litros cuestan $50.
Comienzo a marearme y aparece en la cocina una tipa joven, como de la edad de mi primo, y me ayuda junto con éste a caminar hasta una pieza. Entramos y me abre la cama una mujer que es una empleada, parece. Me acuesto y siento que me besan en la frente, es mi primo, y luego su amiga, y luego un tipo medio gordo un poco más joven que mi primo. No sé quién sea. Me dicen que estando allá se acostumbraron a hacer eso, y yo me tapo la frente y en realidad me besan las manos.
Me levanto pronto y voy a living. En la casa están también una niña pequeña que tiene unos 7 años, y otra tipa de mi edad. Esta última se pone a cantar con la que tiene la edad de mi primo, y cantan MUY bien. En ese momento recuerdo que en algún momento yo canté esa canción con mi primo y me siento avergonzada porque canto mal. La tipa mayor me pregunta si quiero un completo tipo hamburguesa que tiene ella en la mano y que está mordiendo, me dice que tiene lechuga, me da de probar y le digo que no.
Me pongo a jugar con la niña más pequeña. Hay un plumón rojo y le pregunto si puedo pintarle la nariz. Me dice que no con una sonrisa. Le digo que si me la pinto yo primero ella se deja, y me responde que sí.
Así que me miro en un espejo pequeño colgado en la pared en que solo se me ve la cara, me veo guapa, me miro y miro a la niña, como diciéndole mira me voy a pintar y luego tú tendrás que dejar que te pinte. Me pinto. Y luego me siento en el sillón y a mi lado hay muchas pinturas de uñas de colores, así que en vez de pintarla con el plumón quiero hacerlo con una pintura. Por error tomo la pintura morada y le paso una vez por la nariz, pero cambio de color a la roja. Suena el celular. Despierto.


Ojalá nadie sepa interpretar sueños, sino, seré muy muy vulnerable.

octubre 22, 2009

UNO

Hoy estoy contenta. Enfermita y con sueño, pero contenta.
Estaba viendo Click -perdiendo en control- hoy en la tarde y me puse a llorar para variar con la parte en que ve al papá por última vez. Quedé súper hiperventilada, de eso puede dar fe la Myla que me tuvo que aguantar cuando fuímos a la capacitación para lo del SIMCE. Ay que niños más bonitos los del video, las niñas con esas cintas blancas de género en el pelo que usábamos nosotras también cuando pequeñas. Quiero que mi curso sea con niños así. Lo exijo.
Y ahora, estoy más contenta, porque con el Juanpa descubrimos que mi mamá tiene un UNO, sí, lo juro, ¡UN UNOOOOOO!, y lo tenía así todo fondeado y ni sabía cómo se juega. Así que hasta hace un rato estuvimos jugando, y mi papá se escondía las cartas en la manga, y cuando salía un 4 ponía dos cartas de 2 y ese tipo de cosas giles que hace él.
Estoy contenta aunque tenga un resfriado lloroso, lleno de mocos y lagrimitas en los ojos.
Y mi compañera, la Feña, ganó hoy el concurso de Puratos, ese del viaje a Bélgica que comenté hace tiempo. Qué suerte, qué bakán, qué exitosa ella. Ojalá yo tuviese el arrojo, y a pesar de que hace un tiempo atrás me sentí con el valor suficiente para lanzarme a cualquier cosa, las ganas se diluyen para variar y yo aquí sin querer queriendo termino en las mismas.
Pero no importa nada, hoy no importa nada, estoy contenta porque jugué UNO con mi madrecita y mi padrecito, y yo sabía, lo sabía como se sabe con la guata y la fe, sabía que el hecho de que le hayan robado la cartera a mi madrecita iba a servir para algo bueno.

octubre 13, 2009

Todas íbamos a ser reinas

La Abuelita se ríe mientras nos cuenta sobre un pololo que tuvo cuando joven que le pidió la prueba de amor, se le quiebra la voz cuando lee las palabras que le salieron atropellándosele cuando escribió el discurso para demostrar en verso el amor que siente por su familia, cuando se siente orgullosa se le ilumina la cara y mira hacia el frente pero en alto como los niñitos al lado de la bandera en una celebración patriota del colegio, recita de corrido poesías que aprendió cuando tenía 8 años y todos alaban su buena memoria.
La Abuelita es seca. Cuando sus hijos decidieron que al Tati había que llevarlo a un hogar de ancianos para que no terminara enfermándola, ella, a sus setenta y algo años, retomó los estudios que había dejado hasta el 4to básico allá por los años 40. Se graduó de 4to medio antes que yo y entró a la Universidad Católica a un programa de estudios superiores para el adulto mayor a estudiar Gerontología social.

Hoy la Abuelita me pidió que la acompañara a su club de adultos mayores porque debía entregar la corona de reina a la señora elegida este año y no tenía quien le tomara fotos.
Me llamó temprano para preguntarme a qué hora llegaría, le dije que a la 1.30 pm. pero casi se infarta porque era muy tarde para almorzar. Después de terminar las exquisitas frutillas con merengue que me tenía para el postre la acompañé a elegir un vestuario adecuado para la ocación, le dije que se tenía que ver regia, que era la reina y que se debía notar, escogimos un vestido que dijo, estaba pasado de moda y que el Tati le compró para el matrimonio de la Isabel con su primer marido (a comienzos de los 90), pero que a mí me pareció divino. Le dije que debía llevar unos aros bonitos, pero aros no tenía, solo unos flaites que le regalé en algún momento de la vida y que yo no recordaba. Mientras buscaba las preciadas joyas niña por Dios, yo deboraba con ganas unas galletas que sacaba del fondo de un tarro, unas impresionantes galletas que le llevó la Karin para su cumpleaños, de chocolate, tan pero tan ricas, que me muero.

Llegamos temprano a la parroquia y la Abuelita -mientras esperábamos con otras dos señoras más- estuvo una hora hablando sobre el jodido taxista que la estafó con luca recién, que cómo no se había dado cuenta, quizá lo encuentra después en la población, si fíjate que iba entrando, debe ser de ahí mismo, talvez el pobre tipo no se dio cuenta. Y yo pensaba en tomarle fotos a los ganzos y al pavo real, pero la cámara se me apagaba.
Entramos al fin a un salón pequeño en el que habían varias mesitas ordenadas en U con sillas al rededor, yo caminé tímida porque claramente no era parte del club y todas las señoras me miraban extrañadas, a lo que la Abuelita contestaba con un "aaay mire señora X, ella es mi nieta, la Paulita, vino a tomarnos fotos".
Nos sentamos y un caballero -mayor también- comenzó a hablar sobre la Abuelita y su reinado, que era tan buena porque iba a dar charlas a otros clubes, y la Abuelita estaba atenta con sus dos manos sobre la mesa y cara de orgullo. Yo también, claro, pero a mí no se me nota tanto porque pongo la misma cara de risa idiota siempre. Le siguieron gritos del tipo "viva la reina Adriana, ¡VIVA!", y halagos a la reina actual, la reina Luz.
Me sentía como usurpándole algo a alguien tomando mi tecito y comiendo la torta -mojadísima-, el calzón roto y el medio sandwich con pasta de pollo.
El traspaso de reinado fue cortísimo pero alcancé a tomar muchas fotos, desde ahí ya fui amiga de todas las viejecillas, que intentaron venderme una entrada para un almuerzo el próximo 25.
Nos fuimos pronto, porque la Abuelita estaba preocupada porque se iba a poner fresco y yo solo andaba con polera.
Pasé a ver a la Weli weli también, y estaba mejor. La vez pasada se veía deprimida y esquivaba a todo aquel que osara comentarle algo. Otro día hablaré de ella, que es cuento aparte.


 La nieta orgullosa y la Abuelita.

La Abuelita.


La reina Adriana.

La reina Adriana y la reina Luz que no se quedaban quietas para la foto en el traspaso de corona.

 
Todas las viejecillas del Club junto a las reinas.

La Weli weli, posando, cuando le dije "¡pero abra los ojos poh, o si no no se ve nada!"

julio 25, 2009

Paseo familiar

Hoy desperté aburrida. Vi Bkn con el Felipe como todos los sábados, y luego me puse a lavar la loza, de aburrida, no hubo más motivo.
Así que le dije a mi mamá que saliéramos, porque estaba TAN aburrida, que ni la tele me consolaba.
Dicho y hecho, tomamos el auto y nos fuimos a pasear por Aculeo y Rangue con mi hermano y papá incluídos (sino quién maneja).
Anduvimos por unos caminos de tierra donde el auto se movía entero, yo iba como nunca con el cinturón de seguridad puesto y aún así me tambaleaba de un lado a otro sin control de mi cuerpo. Subimos y subimos por un cerro, nos encontramos con huasos en caballos y con un auto estacionado en el que al parecer había una pareja, y, cuando descubrimos que no había más camino que seguir más que un barranco, no había suficiente espacio para devolvernos, pero mi papá es el seco del auto y no sé cómo cresta pudimos girarnos.
Después nos fuimos por el otro lado, por el de no-Rangue xD, no sé cómo se llama, para ver si podíamos conocer la Laguna, pero está todo privatizado, así que nos jodimos.
Mi mamá que es una bakán se bajó del auto frente al camping Los Pingüinos y le pidió al encargado si nos podíamos sacar unas fotos cerca de la laguna (mira qué perdedores).
Al final anduvimos más en auto que en cualquier cosa, pero sirvió para compartir un poco más en familia y desaburrirnos el día de hoy, amén.
El paísaje es precioso, sobre todo en esta época del año en que llueve esporádicamente y los colores resaltan aún más.
Aquí fotos de la expedición:







mayo 09, 2009

sin coherencia alguna

Ayer mientras leía a Anthony Bourdain, escuché un grito de la Iris que me llamaba al cual acudí rápido. Estaba frente a un mini sapo que yo al principio confundí con piedra. Estaba ella con cara de pánico y una escoba en la mano reteniéndolo, y no sé qué pensaba al llamarme, que yo, Paula amante de los animales iría en su rescate cual príncipe sobre su caballo?, al final nos quedamos las dos tras el mango de la escoba, alaraqueando. Así que llamé a la Camila con el Seba para que nos ayudaran a cazarlo y así fue, en un abrir y cerrar de ojos el Seba ya tenía al mini amigo encerrado en un envase de margarina ligth. Lo soltamos en el patio tras mis quejas "nooo po, si el sapito y yo somos amigos", "puucha si va a volver, si nos queremos" etecé.

El fitting tiene olor a pata y el rexona tiene olor a axila, ¿cierto?.

Mañana es el día de la madre y yo no le tengo regalito a la mía, le dije al Juanpa y me dijo "¿tú crees que le va a importar si no le regalas algo?", y yo la muy materialista, pienso que sí. Es que me acostumbré a hacerle regalos para el cumpleaños, día de la madre y navidad desde que comencé a ganar algo de dinero (porque no vamos a decir que bruuuuuto que gano plata hahaha), y ahora con mis nuevas responsabilidades no tengo mucha plata para más.
Ay no sé, gastar o no gastar he ahí el dilema.

abril 26, 2009

Bakán, fuimos a Bkn

Tras todos mis intentos frustrados por llevar al Felipe a algún espectáculo (primero a los Titanes del ring y luego cuando vino Rickichi), leí camino a mi casa que se presentaría GRATIS el grupo Bkn, así que cuando llegué le dije entusiasmada ¡Felipe! ¿vamos a ver a Bkn el sábado al mall?, y accedió.
Llegamos, y lo primero que vimos fue un cartel gigante que decía ENTRADAS AGOTADAS, y yo que me quería morir, había logrado llevar a mi hermano a alguna custión y era con entradas y más encima estaban agotadas.
Había harta gente afuera que al igual que nosotros no se habían enterado de que había que retirar entradas. Así que le dije al Felipe que nos acercáramos a la entrada porque seguramente al ver los organizadores que había más gente afuera que adentro nos dejarían entrar. Dicho y hecho.
Así que ahí estábamos los dos pailones junto a un montón de cabros chicos con sus papás. Obvio que los dos nos sabíamos todas las canciones, y los niñitos tarareaban cosas que ellos CREÍAN que decían las canciones (Hahaha, no tengo moral para decir eso).
En fin, lo pasamos bien, llevé al Felipe a lo que fue su primer concierto de la vida (sí, aunque sea de Bkn y gratis), yo le grité al Pato ¡rico! y luego miré hacia todos lados sintiéndome ridícula, y nos tomamos unos ricos helados.
Ahora de nuevo estoy en la banca rota. Y así pasa.

diciembre 14, 2008

El abuelo - Adriana Herrera Román

En un pueblito rural, pasando el estero se ubica la capilla, ésta es bonita, bien cuidada por Sor Verónica, una monjita bondadosa que atraía a los niños por su dulzura, sus caricias y algunos dulces que siempre tenía en sus bolsillos.
El Padre Antonio, su hermano, era el capellán, bastante entrado en años, pero, todavía se ocupaba de sus deberes eclesiásticos, atendiendo a los feligreses a cualquier hora del día o de la noche.

Era invierno, anochecía, cuando se presenta un muchacho muy afligido, pairecito, le dice, vengo a buscarlo, mi abuelo se nos va, está muy grave y pide que lo asista en confesión.
Rápidamente el sacerdote se pone de pie, su hermana le busca el abrigo y su sombrero, y con una sonrisa de ánimo le dice la noche está muy fría, no vayas a enfermar.
El Padre Antonio sale rápido a pesar de sus años, el muchacho corre tras el pairecito, le dice vámonos por este atajo, llegaremos más pronto, mi abuelo nos espera.

La noche se tornó oscura, al sentir sus pasos los animales nocturnos corren entre los matorrales, vuelan las lechuzas y los murciélagos produciendo una gran algarabía.
Al fin llegan, lo anuncian el ladrido de los perros, la dueña de casa corre a recibirlos, pase padrecito, el enfermo quiere aliviar su conciencia.
Al verlo el sacerdote se estremeció, quizá por el frío de la noche o por la proximidad de la muerte.
El enfermo se agravó, no hubo ninguna posibilidad de confesión. El Padre igualmente lo asistió administrándole la unción de los enfermos.
En ese instante el abuelo abrió los ojos dibujando en su rostro una sonrisa y expiró.
Esa sonrisa de sus instantes postreros, dejó a todos los presentes un recuerdo indeleble que mitigó un poco el dolor de su partida.
El sacerdote, aunque acostumbrado a esos trances, no pudo ocultar la emoción de haber ayudado al abuelo a entregar su alma a Dios.

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Este cuento lo hizo mi abuelita materna, y no lo incluyeron en el libro de su taller literario los muy cretinos. Hum!

abril 06, 2008

El día del Hijo

Hoy mi abuela materna ha instaurado el "día del Hijo" celebrando a sus yernos, nueras e hijos en su casa con una rica comida.
La abuelita dice que cómo va a haber un día del niño, otro de la madre, otro del padre y no uno del hijo, ¿quién celebra a los hijos?, pues ella, y eligió el día de su aniversario de matrimonio (seis de abril) para hacerlo.
El plan lo sabíamos sólo ella, la Romi y la Angie (mis primas) y yo. Fuimos sus cómplices por varias semanas en que escuchábamos a nuestros padres especular al respecto (muertas de risa, porque lo sabíamos todo).
Aaaay, me encanta ser parte de sorpresas.
Con mis primas la ayudamos a atender, me tuve que levantar súper temprano para ir y hacer dos pies de limón que quedaron exquisitos, y ahora muero de sueño.
Así que ya sabéis padres, celebrad a los hijos!.

Ojalá pueda ir a Quinteros por el próximo fin de semana a ver a mis adorados pequeños (Mati, Benja, y ahora a la pequeña Ignacia), a mi prima Caro y al Jose. A respirar del mar e invadirme por dentro (a construir una fortaleza con soldaditos minúsculos que pondré en la frontera de China).
Estoy muy tranquila. Mucho.

marzo 07, 2008

Lluvia de marzo

Hoy llueve en Santiago, nos sorprendió a mi mamá y a mí en el Naturista del centro tomando once. Veníamos como cabras chicas en la micro pidiendo "trueno, trueno" y los truenos venían a nuestro encuentro, grandes y monstruosos.
En la micro el mismo olor del invierno del 95, a gente, lluvia y tierra mojada. La misma sensación de angustia queriendo salir y que se posa entre el pecho y la garganta. Las mismas ganas de llorar y acurrucarse en alguien ausente. El mismo respirar entrecortado. El mismo vacío.

marzo 06, 2008

Viaje a Aculeo

Nos vamos a Aculeo con mi mamá y la abuelita a visitar por el día a la Tía Mencho (hermana de mi abuelita).
La micro la tomamos en el terminal San Borja en Estación Central que ahora están remodelando y hay que caminar un montón (mi abuelita se queja todo el camino por la distancia). He tratado de dormir un poco, pero hay una corriente de aire asquerosa que me tiene la nariz congelada.
Antes de llegar a destino pasamos por Paine, donde vive mi tío Pepe (hermano de mi papá), luego por un pueblo llamado Hospital, lugar donde mi abuelita aprendió a colocar inyecciones.
Nos hemos demorado al rededor de hora y media, Aculeo nos recibe con un túnel de árboles torcidos, paisaje realmente hermoso.
La casa es preciosa, antigua y en realidad ninguna maravilla arquitectónica porque los años pasan y no en vano, el jardín lleno de flores, unas amarillas llaman mi atención y quiero fotografiarlas. La cocina es gigante y los pollos y gallinas están por todas partes. Nos reciben la Tía Mencho junto a Rubén, su hijo.
Rubén nos cuenta que van a hacer chicha y con mi mamá vamos a ver cómo se hace argumentando que estudio gastronomía y que seguramente me interesa (nunca en la vida había visto eso), el campo para mí es un mundo nuevo.
Es casi medio día y se aproxima la hora del almuerzo, con mi mamá vamos a comprar bebidas a un almacén cercano a la casa propiedad de uno de sus primos, el cual no está porque anda de viaje en la playa con su polola -de hace años e histérica-, pero está su mamá, la señora Ilia, quien nos hace pasar y nos habla de su vida, de una operación a la rodilla que tuvo en diciembre y del cuasi-robo que sufrió el almacén.

Por la tarde, luego de almorzar, nos vamos a caminar con mi mamá por el pueblo, es una calle larga que antiguamente era de tierra, pero que la modernidad ha tapisado de cemento gris y repletado a su alrededor de almacenes con maquinas traga monedas.
Mientras caminamos nos fotografiamos en lugares que nos parecen bonitos, y escucho las historias tejidas en ese lugar contadas por mi mamá.
Al llegar nuevamente a la casa vamos a ver las siembras. Hay tomates, zapallos con un nombre que no logro retener, ajís, varias higueras y otros tantos nogales. Pienso que me gustaría tener una casa gigante con una cocina más inmensa aún, en el jardín tener un nogal, un naranjo, un palto, un limonero, y un durazno, y llenarlo de flores, de esas amarillas que he fotografiado miles de veces pero las pilas de la cámara me juegan malas pasadas, y de hortensias en honor a mi madre.

En la cocina hay olor a queque, pero no quiero hacer ningún comentario por temor a equivocarme, pero sí, es queque.
Se hace tarde y tenemos que irnos, la micro pasa y no nos alcanzamos a despedir de la Tía Mencho así que le hacemos señas desde arriba.

Ahora estoy escribiendo en mi casa, tuve que calmarme antes de hacerlo porque caí en un estado angustioso-lloroso. Todas las fotos que habíamos tomado se borraron misteriosamente de la cámara, todas. Me siento impotente. Y quiero que me responda. Y necesito protección ahora, pero no cualquiera, qué problema.

febrero 26, 2008

Viaje a Llo-Lleo

1er día (martes 19)

Llegamos cansados -sinceramente no sé de qué- con mi prima y la Moka (novia de mi hermano Juan Pablo) nos vinimos en bus.
Lo único que recordaba de la casa en Llo-lleo (perteneciente a mis tíos Miguel e Ines) era la reja azul oxidada.
Escribo en una libretita bonita que me regaló la Erika para uno de mis cumpleaños.

2do día (miércoles 20)

Fuimos a la playa Las cruces, feísima, pequeña, repleta de gente que cuando pasaba a mi lado me pisaba la toalla, con arena sucia y la orilla con muchas piedras y conchitas. Comienzo a creer que fue un error haber ido primero a Zapallar, el punto de comparación es demasiado grande.

3er día (jueves 21)

Estamos en Las rocas de Santo Domingo, queda mucho más cerca de Llo-Lleo que Las cruces y no existe el hacinamiento anterior. Pero, a pesar de la comodidad y lo bonito del entorno, el agua de mar trae mucha arena, una arena negra que no logro quitarme del cuerpo completamente. Está lleno de cuicos, más que en Zapallar, nunca vi tantos juntos.

4to día (viernes 22)

Desperté malhumorada.
Hoy fuimos nuevamente a Las rocas de Santo Domingo, no me bañé en el mar, las olas son disparejas y brutales.
Me compré en la plaza de Llo-Lleo "La casa de los espíritus" para leerlo otra vez después de tantos años y continuar la trilogía. El libro huele a playa, huele a recuerdos y a mar.
Necesito caminar, ejercitarme más, estoy hecha una vaca, como sin parar, pero eso es de antes de venir a la playa, estoy muy ansiosa, espero respuestas que nunca llegan.
Fuimos en la noche con mis padres y mi prima al puerto de San Antonio, que queda al lado de Llo-Lleo, se veían muy bonitas las luces del cerro y las de los botes reflejadas en el mar. Compré unas figuras de greda o losa (aún no sé) con deseos escritos para regalar.
Me sorprende la cantidad de funerarias que hay en San Antonio.

5to día (sábado 23)

Me enamoré. Aunque suene tribial me enamoré de un abrigo rojo estilo años 60. Ojalá mi madre me preste el dinero para comprarlo, y juro que trabajaré como china para pagárselo.
Hoy no bajamos a la playa, con mi prima fuimos a San antonio, donde babeé con el abrigo y comí unas brochetas de frutillas bañadas en chocolate que estaban exquisitas.
A parte de ponerme buena para comer he pescado un resfrío, me arde la nariz y siento como si me saliera fuego de ésta al respirar.
Hoy extraño menos.
Ayer llamó la Pisa y fue re-bonito aunque apenas nos entendíamos, la Erika ha llamado un par de veces pero nunca estoy para contestar.

6to día (domingo 24)

Me siento muy mal. El resfrío ha avanzado y la mitad de la familia está enferma, así que nuevamente no bajamos a la playa.
A pesar de los malestares del cuerpo hice un queque de limón para la familia que quedó sabroso y llenador, como diría mi abuelita, aunque yo, a penas le sentí el sabor a causa del resfrío.
Tengo la guatita llena de queque y leche, y el corazón inquieto, ¿cómo lo calmo?, el destino mueve con sus manos los hilos que impiden que las noticias lleguen a puerto.
Mi humor hoy está podrido, creo que convivir conmigo es un desafío, he leído toda la tarde y parte de la noche, aún no sé cómo resultará todo y eso me pone ansiosa.

7mo día (lunes 25)

¡Lo logré! el abrigo es mío y las cartas ya están tiradas al fin.
Hoy volvimos a ir a la playa, como estoy enferma y no puedo bañarme, fui a recorrer el pueblo y me di cuenta que Las rocas de Santo Domingo es de principio a fin de gente pudiente. Vi unas casas hermosas, con patios inmensos llenos de flores.
Caminé porque necesitaba despejar el cuerpo y la cabeza, quería respirar profundo y olvidarme un poco de todo, pero no resistí mucho, el cuerpo no me dió y comencé a sentir picazón en la garganta y el papel higiénico se me había acabado.
Cuando bajaba de vuelta a la playa vi una micro de acercamiento, era tan rara que por un momento pensé estar imaginándola, atrás tenía un carro parecido a los buses de acercamiento de Fantasilandia y por delante era como un tractor azul. Raro.
Siento que ardo en fiebre, intentaré dormir.

8vo día (martes 26)

Hoy, por ser el último día en Llo-Lleo me decidí por conocer su playa. Me vestí y me fui a caminar, bajé, bajé y me encontré con un sector militar, así que doblé tratando de encontrar un camino que me condujera a la playa.
El sector era pobre, seguí bajando y me encontré con un puente, lo crucé, a pesar de que trás de mí iban tres jóvenes. No encontré nada, sólo un gran sitio eriazo, me devolví y me elevé hasta el cielo en un columpio maravilloso que había al principio del puente, tenía las cadenas más largas que vi en mi vida.
Decidí irme a la casa porque se me habían nublado los ojos y me dolía la cabeza.
Emprendí el camino de regreso y me perdí. Subí varias calles y doblé otras más, pero no llegaba a ningún lugar conocido, hasta que sin saber cómo aparecí en la plaza de Llo-Lleo, unas cinco cuadras más arriba de la casa.
Hoy no creo que vayamos a la playa, la abuelita amaneció enferma del estómago.


Vengo llegando a Santiago, me duelen los hombros, pero creo que es por reproducir aquí todo lo escrito en la libretita.
Vuelvo con varios kilos demás, un resfrío asqueroso, arena en las zapatillas, más morena, pero mucho más despejada que cuando me fui. Al fin.