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para engañar a la memoria

julio 22, 2011

horror y carnaval

Es viernes y el martes defiendo la tesis.
Es viernes y el reloj marca las 22.39 hrs; estoy en pijama, acostada en mi cama, comiendo un alfajor e intentando desde hace horas (todo el día) concentrarme en "Ingeniería del menú", un libro que debería haber leído ya, y que me ayudará con la defensa.
Estoy asustada pero no puedo dedicarme a la tesis, me duele la guata de solo pensar en las preguntas que me puedan hacer y en mi mente en blanco.
Además, se me enreda tanto lo que quiero decir, las palabras me salen atropelladas y creo firmemente en que mi mente no está conectada con mi lengua.
HORROR.

Hablo desde el pánico en estos momentos, pero, quiero dejar testimonio de que he tenido lindos días anteriores. Por ejemplo el miércoles, que fue un extraordinario día, muy muy movido y repleto de acontecimientos buenos.
Ese día me levanté como a las 16.00 hrs, porque en la mañana me quedé regaloneando con mi mamá que se tomó unos días de vacaciones, y luego en la tarde fui a un evento estudiantil en protesta al sistema educacional actual. Carnaval por la educación se llamaba, y se sabe que llevo un travesti dancing queen dentro, así que le dije al tiro al Álvaro que sí cuando me invitó. Quería llevar mis pelucas, pero, como las he descuidado están horribles, así que solo llevé mi boa morada. Me sentía tan bien gritando contra el gobierno, deteniendo el tránsito en plena hora peak, hablando con extraños, sintiéndome libre. Fue cuático, debe ser porque me he sentido amarrada desde hace cuatro años.

Posteriormente, me fui a la casa de mi tía Marcia a la celebración del cumpleaños de la Carla. Estaba la Caro en Santiago así que a parte de comer como loca, jugué con casi todos mis primosobrinos y bailamos desenfrenadamente con la Mati y la Nacha. Amo sentirme así cuando estoy con ellos, como una cabra chica llena de ganas y sin miedo al ridículo.
A continuación dos fotos, una de cada evento liberador.


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