Creo haber tenido siempre la impresión de que mis primas pertenecen a una clase superior de mujeres. Siempre huelen bien, callan y ríen en los momentos precisos y no se desbordan en comentarios inoportunos como yo. Tienen algo que me hace decir que son claras. Luz, amor, paz, no sé, algo. Debe ser que crecieron con las canciones tranquilas de Mazapán, no como yo, que soy más del atarantado de Pinpón.
Siempre he deseado que mi ropa huela como la de ellas, que mi casa sea alfombrada como la de ellas.
Les sorprende mi personalidad tan dada al ridículo público, pero no les hace sentir vergüenza ajena como a otras personas. Sienten alegría sincera cuando me ven llegar, neeegra, me dicen con una sonrisa. Me quieren, tanto como yo a ellas y a la familia que han formado con los años.
Ayer después de llegar de Inacaps -porque tuve clases un sábado, así de perdedora- decidí ir a la casa de mi tía Marcia, se celebraba el cumpleaños de la Matita. Tomé mi bolsa de cumpleaños portatil, con las pelucas y las maracas, y partí hacia La Florida con el sol pegando en mi pelo sucio.
Llego y están todos los pequeños disfrazados, y a mi comentario de que AMO los disfraces, la Carla (mi prima) me dice que en la noche irán a un cumpleaños sorpresa, de disfraces, el Leo (novio de la Romi, mi prima, y hermano del festejado) me dice que vaya, en broma, pero yo igual agarro papa. Ahora el tema era de qué me disfrazo. Buscando y buscando entre las cosas de la Angie (la menor de mis primas, notoriamente más delgada que yo) encontramos un traje de colombiana que usó para un baile del colegio, me lo probé y listoco manoco.
Estábamos todos listos para irnos, ellos con sus disfraces arrendados muy bakanes, y yo entera de blanco como para un video de Carlos Vives. Tenía miedo la verdad, porque nunca fui a una celebración sin ser invitada por el dueño de casa y menos sin haberlo visto antes. Tenía vergüenza cuando llegamos y me saludaban muy amables disimulando estar extrañados por no saber quien soy, tenía vergüenza cuando llegó el festejado y luego de un ¡sorpresa! saludó a todos los asistentes y llegó a mí, escondida tras mi prima pa' pasar piola, tenía vergüenza cuando mi volumen elevado de voz hizo que todos escucharan no sé qué cosa que le dije a la Angie y se me quedaron mirando. Pero la vergüenza pasa cuando llega el bailoteo, cuando te dejan sola en medio de la pista con y me solté el cabello me vestí de reina, me puse tacones, me pinté y era bella... ay Paula, tan travesti que saliste.
En un momento se hizo un brindis y Gonzalo, el cumpleañero, luego de hablar sobre planes de irse a vivir con su novia (a su lado), la miró y le dijo y... ¿te querís casar conmigo?. Cuando se lo comenté hoy a mi papá me dijo ya, y se puso a llorar. Pero no poh, solo le regaló una gran sonrisa y le dijo que sí, que obvio.
Que lindo. Sinceramente yo sentí envidia.
Y nos disfrazamos y nos sacamos los disfraces.
Ahora yo me siento más aliviada, más desprendida de cosas que me ataban. Será una buena semana.
2 comentarios:
k lindo....
como k tb me emocione un poko xP.... jajajaja xD
eso k ni conozko a nadie de tu historia
debe se rpk ando media weona sensible ultimamente =P.... y no es pk me va a llegar la regla xP
ojalá si sea una buena semana =)...
mañana porlomenos sera bueno muy bueno salir con las bestias todas a comer riko =)
te kiero
Qué bello... y fotos de tu disfraz no hay? :)
Saludos!
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