Páginas

para engañar a la memoria

julio 20, 2010

yo, público

Ser público es casi más vulnerable que estar en el show mismo.
Mi primera experiencia como espectador en vivo fue por el año 1994 en Cachureos. Atroz. A la niña de al lado mío se la comió el Tiburón; me morí de miedo, y desde ese momento, ser público se ha convertido para mí en algo incómodo.

El 2004 creo, fuimos con la Erika al ViaX a ver Cabra Chica Gritona, para colmo de males, fuimos un día en que no había público, éramos nosotras dos más un trío de niñas mirando en el minúsculo set de televisión. Lógicamente no me acerqué a saludar, considero patético el hecho de acercarse babosamente a la gente famosilla, y juro que ni a Alejandro Sanz me acercaría a pedirle un autógrafo o a decirle lo mucho que lo admiro. Ahg, no me gusta enaltecer a la gente.
Posteriormente, en el 2007 fui con mi mamá a un concierto de Alejandro Sanz pagando yo, o sea, a galería: Alejandro Sanz se veía minúsculo hasta en pantalla gigante, y yo, me sentía como en el living de mi casa pero con un grupo de gente histérica rodeándome.
Un día también, con la Myla, la Erika, el Seba, y un amigo de él, fuimos al Club de la comedia, iba predispuesta a no reír, me sentía mal riendo de sus chistes y monólogos (vuelvo al tema de no querer enaltecer a nadie), pero terminé formando parte del jolgorio colectivo. Si todos ríen uno también lo hace.

A principios de año fuimos con la Isa y el Juanpa a un espectáculo de improvisación que ofrecía la compañía de teatro Mamut, y en estos shows, uno sí que está expuesto, porque, te pueden sacar a actuar a ti. Claro que siempre hay gente que se sube sola al escenario, pero ¿y si no?, y ahí estábamos nosotros tres hundidos en nuestros asientos queriendo ser invisibles.
La última vez que fui público, fue en una obra llamada La espera. Fuimos con Hans porque era el día del teatro y estaban las entradas más baratas; terrible, yo no sé si soy tontita o la trama no tenía vuelta, pero no hallaba la hora de salir corriendo de la sala, me aburría, y me sentía incómoda por Hans, que podía estar aburriéndose también.

Después de todo lo anteriormente expuesto, quedará claro que no me siento bien siendo público, pero, con el tiempo, se acrecientan mis ganas de asistir a espectáculos. Bah.


1 comentario:

Francisca dijo...

Te comprendo! Hoy fui con mi tía, mi hermano chico y mis sobrinos a una función del cuenta cuentos, y eramos muy pocos, como 20 personas, y adivina qué! el actor me empezó a molestar, me miró fijamente y dijo "me enamoré" y estuvo mucho rato molestándome y al final del show me dedico una canción, fue atroz, todos me miraban!!!
Se parece tb a mi fobia con los payasos y los mimos, ese miedo de que se fijen en ti y empiecen a molestarte, me cargan!!