Páginas

para engañar a la memoria

agosto 08, 2011

Tengo un vacío estomacal y no por no haber comido, es como ese que da si uno respira agitadamente con la boca abierta, rápido.

Necesito salir AHORA YA.

Este último tiempo ha tenido de todo, terror, relajo y terror.
Después de haber salido exitosamente de Inacap el pasado martes 26 de julio, me fui a pasar unos días junto a la Jeni y a la Camila en la casa de Zapallar. Unos días hermosos de invierno, y es que Zapallar es precioso por donde se le mire. Y el olor... oh diosito, ese olor a leña y mar y frío, ese olor a La casa de los espíritus leída en un columpio en octavo, ese olor estremecedor y conmovedor de recordar los recuerdos; no podía más que dejarme sobrecogida y entregada a los momentos.
No sé si es porque me he dejado de tomar las pastillas para la pena o porque ahora que no tengo que estudiar me ha quedado tiempo para pensar, pero solo tengo ganas de no estar sola ahora, y estoy acá encerrada, en esta casa con cumbia bajita sonando a lo lejos en la pieza del Feli mientras duerme.
Ojalá tuviera un panorama que me entusiasme ahora, pero AHORA.

Ayer, con la Jeni fuimos a una manifestación maravillosa a favor de la educación gratuita que culminó con un acto en el parque Almagro. Era cosa de ver a todas esas familias reclamando por algo que parece obvio para repudiar todo el daño gratuíto que están haciendo las autoridades, o sus enviados.
Caminábamos con la Jeni en busca de un café, con la lluvia pegándonos en la cara, pero felices y satisfechas luego de la protesta, cuando llegando a la Alameda por el paseo Bulnes nos encontramos con los pacos vestidos de tortugas Ninjas. Me recorrió un miedo que desconocía, se hizo presente la sensación de vulnerabilidad que me contaron desde que tengo memoria cuando la dictadura. Y se me vino a la mente mi mamá días antes cuando llorando nos contaba que el guanaco la había mojado y que se sentía tan impotente y tan frustrada como hacía años.
Compramos el café y nos subimos a la micro en Universidad de Chile, mientras veíamos desde lejos la furia del guanaco contra la gente. Yo me senté al lado de una ventana y sentía ruídos tipo película de zombies.
Angustia no más de sentir esta vulnerabilidad.
Angustia no más de sentir esa cumbia vacía y lejana.
Angustia no más de no sentirme en grupo, ni en pareja ni en nada.

1 comentario:

Francisca dijo...

Perteneces a muchos grupos, así q deja la angustia fuera, perteneces a tus bestias tan queridas, a las HxM que nos vemos poquito, pero siempre nos recordamos y perteneces a tu proyecto Chocomissa, además de ser parte de una hermosa familia, así que alégrate porque tienes excelente compañía. Te quiero montones, besos y abrazos!! =)