Estuve harto rato echada en el sillón haciendo este acto tan narcisista de leerme; empecé de la primera entrada, y como en la décima ya no me soporté, uuuuuuy la loca buena pa' repetir cosas, "me siento sola" "no quiero sentirme más así" "me siento atrapada" "espero leer lo de ahora en unos años más y no sentir que hago y pienso lo mismo", ¡puras patrañas po!, ¡puras ganas de agarrarme a combos!.
Son las 3.14 am de este doce de agosto que recién comienza. Hace frío y es el cumpleaños de Gabriel, y me pregunto, ¿alguna vez he estado en algún cumple de Gabriel?, no lo recuerdo, así que concluyo que no. Raro.
Gabriel era amigo mío en mis tiempos colegiales, y posteriormente se hizo amigo también de mis amigas y llegó a formar parte de Las Bestias (que ahora tiene su formación originial no más). Y así como así, como la vida, nos fuimos distanciando de a poco y ahora solo le dejo un mensajito en su muro de Facebook diciéndole felicidades en tu día, pero sigo haciéndolo, y sigo invitándolo a cuanta cosa hago, a los cumpleaños, las celebraciones, los eventos. Por qué será que me cuesta tanto decirle adiós a las personas. Llego a estirar tanto las relaciones que quedan con gusto a nah, como los chicles cuando se mastican mucho rato.
Si no fuera por mis diarios de vida que me ayudan a engañar a mi mala memoria (al igual que este blog), creo que ya no sabría de mi amistad con Gabriel.
Es que soy como obsesiva con la gente o algo así. Los voy juntando a todos en líneas y líneas de escritura, en álbumes de fotos, en anécdotas. Los recopilo. Los recopilo y nunca los pierdo, permanecen en la historia por siempre. Los ordeno por fechas, a veces los idealizo y los vuelvo más importantes de lo que son, o al revés.
Me cuesta pegarles la patá en el poto y hacer pasar a nuevos personajes a esta historia. Bueno, nunca me han gustado las despedidas, no puedo con ellas.
1 comentario:
ojala nunca me pierdas, porque yo a veces lo hago y necesito de gente que no lo haga C:
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