Por una razón que desconozco mi mente fue asaltada por el recuerdo de los atardeceres en Concepción. Atardeceres silenciosos, siempre invernales, indiferentes a la estación.
Recuerdo el olor a madera quemada, la humedad y la profunda angustia que me provocaban. Talvez por eso la gente se quiere matar por allí.
1 comentario:
qué estay hablando, paula :P
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