Ha terminado la semana para mí y todo el cansancio acumulado por días ha venido y me ha aplastado. Pero, en vez de querer quedarme acostada por años, tengo ganas de saltar y patalear, y gritar, y llorar. Y no, no me vino la regla. Ni tampoco vendrá.
Estaba durmiendo y mi hermano me despertó a gritos, qué malhumorada estoy ahora. No quiero saber de nadie, así que todos olvídense de mí hahahaha.
Me duele la cabeza, y hago pucheros.
Los quiero y los odio a todos. Con tantas cosas en mente estoy volviéndome loca. Aquí es cuando digo con orgullo "no, no tengo pololo", y gracias a Dios, y a la Virgen y a todos los santos existentes y a los que vendrán, porque miren ustedes el colapso que tengo en la mente, en el cuerpo y en todo. ¿Quién podría soportarme?, ¿a quién podría soportar estando así?.
Entre je parle, Maillard, mousse de salmón, creme brulee de maracuyá, trabajar parada el día completo sin almorzar, viajar hora y media en una micro llena para llegar a casa y el profe Alberto. UFFFFF Y MÁS UFFFFFFFF.
1 comentario:
Hola Paula, no sé como he llegado hasta tu blog y te he de decir que me encuentro ahora mismo con el mismo estado de ánimo que describes en tu entrada, no se por qué me siento tantas veces así y eso lleva a que mi familia no me soporte bufff es horrible, pero yo creo que esto nos pasa a todos.
Besos
Publicar un comentario