el lenguaje que quedó en tu piel,
fue la tinta a toda intención,
de dejarte lo que soy.
Poco a poco ganó mi ocio
cuando veo ya no estás
y me quedé hasta el final.
Y me creí tan especial,
que ingenua... mi torpeza,
y me sentí tan esencial,
que ingenua... mi vergüenza.
Me olvidaste,
por mi parte, que mediocre.
Me encanta escucharte hablar,
que elegancia hacerte sentir mal,
solo quiero que quisieras hoy
demostrarte lo que soy,
y poco a poco
ganó mi odio
no quisiste algo más y me quedé hasta el final,
y me creí tan especial,
que ingenua... mi torpeza,
y me sentí tan esencial,
que ingenua... mi vergüenza.
Me olvidaste,
por mi parte, que mediocre.
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