1
Olía a invierno y a viajes, a madera, a sur, a humo. A metal. A sus pequeños instrumentos de orfebre. No comía nada de lo que come la gente normal, no entiendo cómo no le gustaban las paltas ni los tomates, pero se hizo fan del queso con orégano, y por eso, yo comencé a engordar.
Era apático y poco sociable. No le gustaban mis amigos ni las reuniones familiares como a mí. Me hablaba de anarquismo y de teorías, y, cuando se lo pedía, me contaba historias como la de la Condesa Báthory antes de dormir.
Enojón, estresado, tierno, y definitivamente distinto.
Lo conocí cuando era fanático de Iron Maiden. Led zeppelin y el disco de Amelie acompañaban nuestros momentos.
El último recuerdo que tengo de él es verlo vestido como siempre, con el pelo más largo de lo que pensé que tendría, abrumado por el calor y el estrés de estar en la fila de Turbus cargo durante media hora sin que nos atendieran.
Va y viene de Concepción.
2
Olía a desodorante, a veces a detergente y ahora a sur. Le gustaban casi todas las comidas y era fan del chocolate (un gran plus para mí), una vez, hace mucho tiempo, me preparó pastas, porque él cocinaba rico cuando yo no sabía ni hacer arroz.
Era antipático y a la vez podías pasarle una almohada y le hacía cariño. Teníamos los mismos amigos, casi los mismos afectos. Tengo la impresión de que nunca hablamos mucho, nunca me contó nada completo, solo me dijo cosas a medias. Caminábamos y lo distraía todo, a veces, me debaja caminando sola porque se quedaba parado viendo las revistas de bonsais en algún quiosco.
Siempre Pulp me recordó a él. Decía que Bjork se decía biyork.
El último recuerdo que tengo de él es verlo con un corte de pelo que le queda muy bien, vestido con una chaqueta azul marino.Un abrazo que duró horas, lleno de te quieros.
Se fue a Valdivia.
3
Según me dijo usaba cuatro perfumes distintos, y debe ser cierto, porque mientras intentaba olvidarlo, el aroma de todos los hombres me recordaba a él. Odiaba las sopas como yo. Odiaba los Cheetos, cosa que de verdad no me cabe en la cabeza, una vez tuvo que comerse un arroz salado que preparé, por eso pienso que igual me quiso. Se llevaba bien con mis amigas, pero odiaba irremediablemente a mis compañeras porque se le metió en la cabeza que eran cuicas. Me acompañaba en los bailes, cantaba conmigo, y le gustaban las reuniones familiares tanto como a mí.
Me hablaba de lo mucho que cambió y de sus proyecciones de hombre grande. De todas sus ideas que al tiempo se le olvidaban. Se detenía siempre en los quioscos a comprar cigarros.
Era fanático de Sandro y los Red hot chilli peppers.
El último recuerdo que tengo de él es que no quería verme a la cara. Un día invernal y oscuro en pleno noviembre, su abrigo.
Se fue a Los Ángeles.
4
Olía a un desodorante super potente. Comía Herbalife y una vez probé una tortilla demasiado rica que hizo. Quería aprender a hacer masas de empanadas para hacerse con muchos rellenos distintos. Siempre iba al baño después de la once. Conoció a mis amigas por video y a mis hermanos por webcam. Dijo que el Felipe no sabía hacer rimas hiphop cosa con la que estoy completamente de acuerdo. Me hablaba de la vida, del partido, de una película.
Dejaba la tele encendida y el computador con música sonando fuerte todo el día, tenía cero conciencia del ahorro de energía. El poema Todas as cartas de amor sao ridiculas de Fernando Pessoa musicalizado existe como música de esos días.
El último recuerdo que tengo de él es un vagón de metro atiborrado de gente, él sudado y mirándome.
Va y viene de Curicó.
1 comentario:
como que está de moda recordar a los ex!, 3 amigas andan en las mismas porque terminaron hace poco, no sé si a ti te pasó lo mismo recientemente... bueno, te escribí algo xD
la vedad... creo haberte leído como 3 veces pero hace mucho tiempo... y nunca supe qué escribirte porque (inserte buena razón) jajaajj
chau!
Publicar un comentario