uno
me ataca una torpe sensación de vergüenza cuando voy a comprar a los negocios cercanos a mi casa y no encuentro todo en un solo sitio y tengo que ir también a otro con lo que acabo de comprar. Casi siempre es la bebida, la enorme botella de bebida, entonces llego con ella al segundo negocio y me siento como una traidora, como una persona sin derecho a elegir dónde comprar mis cosas.
dos
para mí es complicado ir sentada en el metro, más que en la micro. Sentir esas miradas que dicen maldita tienes la suerte de ir sentada mientras yo voy parado, mientras a mí me duelen los pies, mientras yo uso tacos. Por eso, mejor siempre me paro, de todas formas si alguien que no necesita de verdad el asiento, se sienta, no seré yo la que cargue con la culpa.
tres
para mí también es difícil definir entre darle el asiento a una mujer ligeramente embarazada o quedarme sentada. ¿Y si la pobre solo está hinchada y no espera a ningún crío?.
cuatro
odio ir caminando detrás de gente que fuma.
cinco
detestar caminar detrás de gente que camina lento, intentar adelantarlos pero que te bloqueen el paso. Detenerse en el pensamiento de caminar despacio, mejor, para qué el apuro, respirar, mejor. Darse cuenta de que no se puede.
seis
pertenecer. Una búsqueda desesperada en las miradas de los otros. Una muestra de interés.
siete
tejiendo en el metro la gente me mira. La señora peruana me dijo que si dejaba pasar el primer punto de cada corrida -sin tejerlo- me quedaría derechita la orilla.
ocho
desde que vi una vez que unos flaites escupían a la gente desde la micro, les tengo mucho miedo a los que se paran en la pisadera.
nueve
diría que no tengo ningún lugar favorito en el mundo.
2 comentarios:
Completamente de acuerdo con la 1 y la 2... sé que es un poco sin sentido quizás pero también me siento traidora. La 3 me dio risa, es que no podís pos missa xD
Y la 4 me carga, odio a los fumadores, sobretodo cuando se te acercan con la boca y la ropa olientes a cigarro y te hablan o te saludan... aghhh... me da asco.
A mi me pasa eso de sentirme traidor, y lo del asiento me pasa con variante: no sé si darle el asiento a una mujer mayor que pensará que le digo vieja o esperar a una viejita arrugada de plano. A mi una vez me tiraron una fruta (desconocida para mi) desde un bus y todavía no les tengo miedo. Mi lugar favorito humm... sé cuál es y nunca he estado allí
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