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para engañar a la memoria

marzo 23, 2014

Cajita de los recuerdos

Por fin comencé a desarmar esta pieza en la que estuve 18 años de mi vidita. Digo por fin porque ya han pasado meses desde que me fui, pero solo me llevé a cuestas el último año, los otros 17 se quedaron acá, en el departamento, en el condominio.
Comienzo empacando la ropa, que se viene cambio de estación y es lo más fácil de seleccionar.
Sigo con las colonias, perfumes y cremas: no necesito nada de acá, he sobrevivido 5 meses sin ellos, pero igual me llevo algunos.
Y ahora lo más difícil... los diarios de vida, la caja de los recuerdos. Y empiezan a brotar todos, en mis letras amontonadas por falta de espacios en la agenda Julieta, en mis gritos pubertos de mis primeros amores, cibernéticos. Cartas e e-mails impresos, arrugados de tanto verlos. El primer amor en serio, tan bonito, tan preciado en mi corazoncito rojo; las dudas, las confusiones de adolescente que no sabía más que de ese amor quinceañero, tan cierto, tan entregado. Diego, si llegaras a leer ésto, soy feliz cuando sé que te está yendo muy bien.
Luego las confesiones de ese amor no dicho, ese el de sin palabras, el del conejo blanco. Un mail impreso con letra azul, releído tantas veces... lloro por los sentimientos perdidos, por las relaciones deshechas.
Y se cuelan un par de escritos improvisados un día diciendo que soy feliz con el pololo nuevo, al otro día diciendo que se fue con otra, que se dio vuelta la tortilla, que soy ahora yo la que sufre, que el 2008 termina triste, que él se olvidó de mí, que me usó, que se sacó las ganas de estar conmigo. La vida.. la Paula de la juventud reprimida. La Paula del corazón de cangrejo. La Paula de la eterna congoja, del drama para siempre. Y se enrojece el corazón de nuevo, el 2009, con el conato de amor que al final me dejó más triste que antes, que se comió mi ingenuidad y me dejó alerta, me abofeteó la cara y me despertó, me dijo que los besitos y los abracitos no son sinónimo de amor, me hizo ser más patética que nunca para al fin darme cuenta.
¿Qué hacer con la cajita de recuerdos?, está ahí llena de polvo, y tengo que decidir si llevarla o no conmigo.

4 comentarios:

mila dijo...

Sabes que me traje a Australia? Piedras de San Pedro, una que otra foto y el resto.. El resto queda en el pasado púber paula. Las cajitas con recuerdos son cosas que al fin y al cabo tu memoria siempre guardaran. El hecho físico, la complicidad, siempre estarán presentes en tu memoria, pero para seguir adelante, para "crecer", para desarrollar infinidad de cosas es necesario dejar ese pasado en un espacio especial en tu corazón que cargarlo contigo.

Aun me sigue gustando el hecho de que puedo escribir en tu blog <3

Pauladriana dijo...

Tienes razón, mi problema es que me quedo en el pasado, nena.
¡Escríbeme cuando quieras!, lamento que ya perdimos la comunicación, sería bueno retomarla.
Besos otoñales de santiaguito!

Island dijo...

:)

Anónimo dijo...

Buen consejo el que te dieron hace un año. Capaz me sirva a mí también. Mientras tanto mandame todos tus dramas, yo los ordeno y los publico bajo el título "Púber Paula o los dramáticos años adolescentes durante el boom internet"... muy largo no? Fifty fifty xD

-Polaski