A mi papá le pedí que me hiciera un té y lo hizo, mi hermano me preparó unas tostadas. Tuve la suerte de ver a los hermosos-preciosos-bellos hijos de Sam, con sus colitas paraditas y sus caritas de peluche. El viento me sopló fuerte en la cara, y sentí por un instante que nada ni nadie podía hacerme daño.
2 comentarios:
Esos momentos la llevan.
Yo encontré mi pase =P!
Como la canción de Bunburi, aquel drogadicto famoso y ahora reformado luego de abandonar a los Héroes del Silencio.
Tiene algo en común con vos...
Él también se resistió unos minutos, pero terminó cayendo.
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