Si pudiese mencionar una sensación horrible, sería ésta, la de los domingos.
Sentir que has desperdiciado todo el fin de semana (sino toda tu vida), y que la semana llena de cosas te aplasta.
AYUDA.
No sé cómo hacer desaparecer este sentimiento. Osea, la solución sería hacer todas las cosas que debo y no perder el tiempo, pero no me sale, o, no sé, olvidarme de todo y no sentir culpas por no haber hecho nada.
La esperanza es que llegará el lunes y el pesar se disipará, un poco.
Estoy en casa desde el jueves, que no fui a clases. Me resfrié, y en la madrugada del sábado me dieron dos ataques al colon (o a la vesícula, según la Weli weli), era insoportable el dolor en la boca del estómago, hasta me costaba respirar. Mi mamá llamó a la Help para que le dieran asistencia en línea.
No sé cuál de todas las cosas que tomé fue la que me hizo bien, la Caro dice que fueron todas juntas, hice un revoltijo terrible.
Fue uno de los peores dolores que he tenido en mi vida, comparable sólo con uno similar de hace al rededor tres años atrás, cuando me llevaron a urgencias.
Yo creo que la culpa la tiene el profe Alberto. No sé, me tiene apanicada, el otro día toda la noche tuve sueños referentes al mousse de salmón. Me muero de miedo, me paraliza tener tantos vacíos gastronómicos, y que las cosas no nos salgan.
Pasamos de ser un super buen equipo de pastelería, a ser uno horrendo en cuarto frío.
Y francés... ay, soy tan mala para los idiomas...
Como le dije a la Maca, tengo ganas de llorar, y esconderme bajo las sábanas hasta que todo se acabe.
Quiero a mi mamaaaaaaá.
1 comentario:
Áaaaanimo! Esto recién comienza. Tener un profe malvado no se compara en nada a tener un jefe --o peor aún-- una jefa malvados. Viste Devil Wears Prada? jaja
Todo saldrá bien. La práctica hace al maestro.
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