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para engañar a la memoria

julio 29, 2009

Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos

Ayer, cuando iba en el metro con destino a Inacaps, vi sentada cerca de la ventana a una niña que me llamó la atención (no se emocionen mis amigas lesbianas porque no fue en ese sentido). Vestía buzo, tenía el pelo de recién levantada, escribía cosas en un pequeño cuaderno y las murmuraba después, así, para sus adentros, en "mute", como para comprobar que sonaran bien.
A decir verdad, tenía aspecto de loca, no sé cómo decirlo, pero tenía una actitud media de enferma mental.
En fin, la observé porque algo me decía que la conocía de antes, y ¡TATE!, era la Vale, o al menos eso quiero creer.
La Vale vivía aquí en el condominio, era un año mayor que yo y el único recuerdo que tengo de ella es sonriendo.
Entonces ayer, hablando con la Camila, le comenté lo de la Vale, y nos acordamos de mucha gente que conocimos cuando bien chicas y que ahora, yo creo, nos topamos en la calle (o en el metro como es el caso) y no saludamos porque quizá no se acuerdan de uno, o porque puede que no sea la persona que uno cree, o no sé, por cualquier cosa, incluso por flojera.
Yo, practicamente me acuerdo de todo el mundo que he visto más de una vez en mi vida, no es el caso de la Alexia, que cuando vino el día de mi cumpleaños, no se acordaba de casi nadie del condominio, y eso que vivió harto harto tiempo aquí.

La Camila me trajo a la memoria a una tipa que vivía al frente de nosotras, en el tercer piso, la que vino y se fue por arte de magia. Habrá tenido unos veintitantos y bajaba a hablar con nosotras (que éramos cabras chicas) toda la tarde, no sé de qué hablábamos ni recuerdo cómo la conocimos, solo sé que se fue de repente sin avisarle a nadie, fue casi como una aparición fantasmal.
Era como la Daniela, que pasaba la vida en pijamas, dibujando, hablando, comiendo y viviendo por Sailor moon, la Daniela está loca, y es una bakán contando anécdotas de su vida, antes, hace años, nos hablaba emocionada del Chino Marcelo, quien fue su gran amor de adolescencia.
Ella debería tener un blog y sería la blogera más visitada del mundo. En serio.

Pucha, le decía a la Camila que cuando chicas hacíamos un montón de cosas, salíamos, conocíamos gente, nos pasaban cosas extrañas, y ahora somos unas viejas adoloridas, que nos caemos a pedazos y que no tenemos muchas cosas que contar, nos encerramos en nuestras casas, no salimos ni a comprar el pan :(.

2 comentarios:

Cabeza de Sonido dijo...

A recorrer el mundo se ha dicho. Una croquera, una billetera, y una repostera, de ambos tipos (:

Ariana dijo...

Eso tambien me pasa a mí! sin ir más lejos me pasó ayer! supongo que también es por el hecho de que no sabes que decir o no sé... pero creo que deberíamos saludar a todo el mundo que conocemos porque aunque no nos demos cuenta es esa gente la que quiera o no te hace... ser tú.