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para engañar a la memoria

septiembre 29, 2009

desde tu casa a la mía

Verte y hablarte resulta tiempo bien invertido, aunque se me pase el día en eso, como esa vez que me quedé hablando con la Jenifer y Francisco hasta bien tarde y al otro día tenía prueba de física. Valorar todo desde otra óptica, ensuciar el concepto de amor y enredarlo con lo que se tiene, pensar en los besos que le di a otros, verte y entenderte, y a la vez contradecirte porque siento diferente. Verte y creerte como siempre, porque toda la vida voy a creerte, y no me inmunizo a eso.
Al final, lo único que saco en limpio es que te quiero y me quieres harto, pese a la maraña de acontecimientos que nos han llevado a ser lo que somos hoy, pese a lo mucho que te herí al sacarte de mi burbuja en el momento inoportuno, pese a lo mucho que me heriste al apuntarme con el dedo, pese a lo que pese todo, es la conclusión más grande que saco del día, y es la que me hará cerrar los ojos y dormir tranquila.

Y todos los dedos queriendo apretar el mismo botón, porque a todos nos gustaría bajarnos antes de que la micro llegue a la próxima parada.