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para engañar a la memoria

septiembre 06, 2009

En estado de inmovilidad

Me iría ahora mismo a otro lugar, a uno que me extasiara y no me permitiera pensar. Pero no, un sin sentido en todas partes, deseos de sentir algo, de decir más, de sacar lo que se tiene dentro, de autoexiliarse, de mentir, de mentirse, de callarse, de gritar aún más fuerte. Nada parece suficientemente bueno ni satisfactorio. Nadie parece decir cosas que realmente me den algo.
Si me levanto y hago mi cama es lo mismo, si hago los queques que le prometí a mi mamá es lo mismo, si me leo y me autocompadezco es lo mismo, si paso la materia que debo pasar hace semanas es lo mismo, si hago chocolates es lo mismo, todo parece estar envuelto en sin sentidos.
Para qué todo, para qué.
La peruana no para de llamarme, me desespero.
Si solo pudiera darme un espacio para estar bien, resolver los asuntos y perderme en el punto aparte.
No pensar más, no analizar más teorías de nada, no preguntar más.
Bebe tiene una voz que traspasa almas.
Ayer viendo Vicky Cristina Barcelona volví a la idea de las personas que marcan y permanecen en otras, Penélope Cruz hacía de una mina que permanecía, no sé por qué, si era odiosa y egocéntrica.
No quiero darle vuelta a los temas, pero no me dejan tranquila, se me aparecen en sueños, en canciones y en películas.
Y la lluvia arremete Santiago como si quisiera decir algo. Hablar. Guiar.
Por qué las cosas pasan como pasan. Por qué la gente se comporta como se comporta.
La Jenifer me acaba de hablar porque también sufre, ella más que yo en realidad, me dice que hay que ser mala, que tenemos mala suerte. La gente dice que todo pasa por algo, que Paula, ese no era pa' ti, no te merece, no deberías ponerte mal ni un segundo, etecé. Pero no se trata solo de eso, se trata de mí. De querer perderse, del desapego, de las ilusiones, de la nostalgia y el futuro. De las risas sin risa, del placer máximo terminado en llanto, porque nace un recuerdo. De la angustia atrapada que nunca salió. De las metas no alcanzadas, de quedarse en pijama escribiendo algo que no dice mucho, algo que se lee superficialmente y se pasa luego a facebook y da igual.
Parece un estado de adolescencia continuo y desequilibrado.
Ah, si me bastaran tus palabras, tus anécdotas, tus sinceros deseos de felicidad. Si solo me hicieran bien tus cariños, tus sonrisas, aquel pastelito que me compraste para alegrarme la vida. Tus insultos a los hombres que me dañan. Tu apoyo incondicional.

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