Luego le dije al Diego que me acompañara a inscribirme al gimnasio, para baile entretenido, me encontré con la Coni que iba saliendo con su novio, le conté con cara de risa y no me creyó.
Llegué y hablamos mucho rato con mi mamá, y ella piensa parecido a mí, me hizo sentir menos tonta, me abrazó y me entendió.
Hice alfajores, porque mi mamá insistió en que quería llevar mañana donde mi abuelita. Y dormí instantáneamente.
Hoy casi me quedo pegada en las sábanas, me cuesta mucho levantarme los días que entro tarde a la U, y con un día sin sol, peor. Pero me levanté a duras penas, porque recordé unas cinco décimas que debía ganarme.
E hice bien, en la U me olvido de los problemas.
Me parece todo raro, la gente que aparece, las palabras que lanzo al mundo, las preguntas que me faltaron por hacer, el fin de semana, tu silencio, el frío, mis compañeros de U, etecé.
La Mila me dijo algo de un eclipse y una alineación de planetas, que le dijeron, cambió el ánimo de las personas. El mío no cambió, el mío lo cambiaron. Por qué cresta está todo tan raro.
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