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para engañar a la memoria

octubre 01, 2009

caca de perro y peos, nada más alentador

Me da tanta vergüenza que alguien venga a mi casa y al salir a comprar o al ir a algún lugar cercano (a pie) tenga que estar todo el tiempo recordándoles ver el suelo o diciéndoles ¡cuidado, que hay caca de perro!. Me carga tanto tanto, porque después de estudiar dos años en el barrio alto sin tener que fijarme en si hay caca o no cuando camino, después de ir a parques en que hay basureros especiales para los perritos, me he dado cuenta que no es común, y entonces, me da tanta vergüenza. Y no es que los que pisan caca tienen buena suerte, sino los de aquí seríamos más propensos a ganarnos el kino, y nah que ver poh, nunca fue.

Por otro lado estaba pensando en que si hablo y hablo y hablo (es que sufro de verborrea) me llenaré de gases y gases ¿o no?, porque cuando he ido a ver a alguien que está recién operado o ha dado a luz hace poquito, siempre le dicen que no hable mucho porque se llenará de gases, wakala.

1 comentario:

Camila dijo...

ooooo
lo de los gases me impactó...:S

seré más piola entonces