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para engañar a la memoria

noviembre 01, 2009

usted no se equivoque, lo que sigue no sé si quiera leerlo

Hoy comienza noviembre, lo que significa que ya termina el año. Mi hermano sale en una semana más del colegio, y estos meses pasan más y más rápido.
Me gusta esta época, ahora que no haré la práctica y tendré mi verano completo disponible, pienso ocuparlo en muchas cosas -sin nombre aún- dejarme llevar por el viento un poco, ir a ver a los chicos al norte, salir con mi familia, estudiar idiomas, en resumen lo mismo que pienso siempre hahaha.

Si pudiera juntar toda la plata posible antes de terminar el año, lo haría. Juntar harta harta plata, como pa' tomarme un avión e irme lejos.
Si tuviese a alguien que me reciba, sería fantástico. Alguien que estuviera dispuesto a aguantarme en su casa como allegada por al menos un mes.
Borrarme de este mapa, desaparecer.
Y no es que desprecie a mis cercanos y tenga ganas de no verlos en harto tiempo, es que me desprecio a mí misma y necesito un cambio AHORA. Siempre necesito cambios desesperados, lo sé. No bastan los cortes y cambios de color de pelo, ni una dieta, ni una película que haga ver todo por un rato un poco más claro. No bastan las conversaciones largas. Algo falta, un algo que me mueva el piso y arranque todo de raíz para comenzar con una nueva yo. Porque no me gusta la que soy ahora, estoy amargada, soy insegura y cobarde. Ando pesá y me siento mala persona muy seguido. Cualquier paso en falso me derriba, me baja la moral y me hace decir cosas de las que luego me arrepiento.
Como si fuese necesario caer y caer en un hoyo hasta decir basta, tocar suelo, empaparme de todo lo malo para renacer como el ave Fénix. Pero siempre se trata de palabras, solo palabras. Salen y salen de mis dedos como si algo arreglaran.
Y me aburro. Y aburro.
La misma historia de siempre poh, para qué leer más si sabes lo que sigue, para qué escribir más si sé en lo que termina. Menos palabras y más acción, me diría mi mamá, como cuando me dice que no piense en levantarme sino que me levante.
Llorar histéricamente y que alguien me pegue en la mejilla, quedar con cara de sorpresa y reaccionar. Eso no pasa señorita.
Mi necesidad de gente, mi eterna dependencia emocional. Y nadie nunca me llena, y nadie nunca me ha llenado. Qué triste es todo cuando se piensa así. Disconformidad que no deja bien parado a nadie dentro de mi historia. Y los años pasan y solo empeora todo. Soy más desordenada que antes, me enfermo más, soy más gorda, soy más fea, tengo más miedos, más trancas, me apasionan menos cosas, menos gente a quien querer, menos cartas a mi haber, menos correos en mi bandeja de entrada, menos te quieros, menos besos, menos dibujos, menos oleos, menos menos menos.
Es que me puse a escribir y vi el vaso mitad vacío. Juro que estaba tranquilita después de mi agua de melisa. Debe ser el efecto post-Bridget. Debe ser el miedo y el hecho de que es domingo.
Necesito mi lucky break.
:( ahg, pura basura emocional desparramada por la web.

2 comentarios:

Island dijo...

Viajar no es la solución, mientras estés a la chucha te sentirás otra y todo será maravilloso mientras no descubras los defectos de esa otra, que serán basicamente los mismos tuyos. Volverás más relajada pero rápidamente la rutina te volverá al estado inicial.

La gente no llena, o sea si, hay un espacio en uno que se llena con gente,y cumplen un sin número de otras funciones, y quizá puedan enseñar cosas importantes, pero no llenan.

probablemente para pararse primero hay que distinguir que es arriba y que es abajo... oh! que comentario más shuper loco.

esa es mi prepotente opinión.

Anónimo dijo...

buuu