Estaba incómoda, todos pasaban de mí, y las únicas veces que me hablaban era E para decirme que hiciera bien las cosas, que ya no estaba en el colegio, que todo tenía que resultar porque sino significaba una pérdida, o R, a quien habían dejado a cargo de mí. R lo primero que me encomendó hacer fue un brillo de chocolate amargo, cuando lo terminé se acercó altanero a la olla y la olfateó "ah, no se te quemó" me dijo, "sh! ¿y por qué iba a quemarse?" respondí, nada me dijo.
La segunda tarea que hice fue encamisar pequeños moldes cuadrados con una masa que se me quebraba a cada rato, estaba en un pequeño mesón al lado de JP que hacía galletas, debo reconocer que demoré mucho tiempo, estaba más torpe de lo habitual por los nervios. Cuando terminé le ofrecí ayuda a JP, ¿te corto las galletas? le pregunté. Luego, no sé por qué hablé con F y con S. F era un hombre pequeño que encontré parecido al papá de la Isa, S, una señora demasiado amorosa que trabajaba en la copería. Almorcé con ellos y me fui sintiendo más aliviada, solo me inquietaba un argentino, RH, que pasaba por mi lado sin siquiera mirarme, le hacía bromas a todos y se paseaba con bandejas de merengues, pero a mí nada.
Después de ese primer día me decidí a caerles bien, a demostrarles (me) que me la podía, que podía con todas sus pesadeces y desprecios.
Ya llevo una semana ahí, al fin mañana tengo libre. Me paso el día haciendo Pío nonos, como le dicen los argentinos a los brazos de reina, peso ingredientes para que JP haga los bizcochos, los relleno todos y al otro día los corto y los mangueo con chocolate. Hoy JP me dejó hacer todo el proceso, supongo que me entrena para cuando él no esté. También hago galletas, en realidad solo las relleno y las armo, también las corto cuando trato de ayudar, hasta que JP me mira con su ojo inquisidor, porque soy su esclava personal. A veces trabajo con C, porque JP tiene libre. De las galletas me han alejado un poco, porque E una mañana se puso histérico cuando vio que tenían demasiada azúcar flor en la tapa y me soltó el discurso de si yo fuese cliente...
Hace unos días en un almuerzo, RH (el argentino que me ignoraba pero que ahora no), me dijo que no me daban ni dos días en la pastelería, porque nadie dura, dijo, todos huyen rápido de ahí, E está desesperado buscando gente que aguante. Pagan mal, creo yo, y para casi todos el trabajo es monótono.
Ayer R hizo un comentario acerca de las prácticas, porque yo he preguntado todo el rato, pero no fue nada claro, solo dio a entender que todos se iban. Hoy, CG me acompañó al paradero y me contó que nadie dura mucho ahí, que son pesados en la cocina, sobre todo el viejo E que es el primero que llega y el último que se va, y es el que los jode a todos.
Así que los tratos desagradables de mis compañeros, el ojo asesino y jodido del viejo E, y el sueldo miserable que ofrecen se han convertido en la maldición de la pastelería que manda a todos vueltos locos de vuelta a su casa, maldición a la que yo he sobrevivido casi por milagro y sin notarlo. Estoy sorprendida de mi buena experiencia. Hoy cuando venía a la casa me sentía grande y capaz de hacerles la pega a todos los de ahí, así que espero que esta seguridad me ayude y no se convierta en soberbia como en R, aunque no creo. La lucha de egos es cosa de todos los días ahí, porque las tareas están mal distribuidas y algunos se creen más que otros, como R, que apenas tiene 19 años y los mira a todos hacia abajo.
He sobrevivido señores.
1 comentario:
viteh k eres seka???' lo k pasa es k faltaba algo para que te lo demostrara y esta es la oportunidad =).... yo sabia k te la hiba a poder!!!! =)
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