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para engañar a la memoria

mayo 02, 2010

bienestar

Estos son los hermosos mini pimentones que dio mi plantita pimentonera. Los acabo de sacar hoy en la mañana, y tienen un maravilloso color rojo.
Acabo de ver el tercer capítulo de la primera temporada de Gilmore Girls, la Erika me dice que la versión en español latino es terrible, pero yo la vi en una versión aún peor: en coño, e igual me gusta. De hecho, se me cayeron unas lágrimas cuando a Rory no la dejan dar un examen por el cual se esforzó toda una semana estudiando.
Fui a armar una cazuela que dejó mi mamá a medio hacer, y habían unos pimentones cortados, tenían el olor del arroz más rico que he probado, el de mi abuelita.
Mis papás andan en un funeral ahora, mi mamá me dejó hecha leche con chocolate, esa alusinante que hacemos en mi familia, el día está frío y dan ganas de quedarse arropado todo el día bebiendo tazón tras tazón.
Ayer me pasé casi todo el día haciendo mi primer stop motion, porque me quedé con las ganas luego de que un regalo que hacía no me resultara. Estoy un poco obsesionada, como con todo lo que me gusta.
Hoy el día está diseñado para la producción chocolatera, para salir a caminar, para enroscarse como chanchito de tierra. A ver si hago algo de lo planeado.
Cuesta escribir cuando se está bien, pero más me costó antes cuando estaba mal. Sufrí la crisis vocacional más grande de la historia, y no sé exactamente qué cambió esta semana para que todo se apaciguara dentro, especulo algunos factores influyentes, pero el todo no lo sé, y puede ser que se trate de una de esas ilusiones transitorias que me vienen, esas tan apegadas a mi sistema exagerado e imprudente.
Pasé un período largo en el que no pude llorar nada, no al menos cuando quise hacerlo, desde el terremoto puede ser. No pude llorar cuando se fue la Jenifer, ni cuando el corazón se me rompió de nuevo, solo podía llorar cuando no quería y en los lugares menos apropiados.
Un día, que venía por Diagonal Los lagos después de ir a ver a la Erika, me sobrepasó la angustia y me puse a llorar como magdalena, y aunque era de noche, me daba vergüenza que los conductores con sus grandes luces delanteras me adivinaran infeliz. En otra ocasión, post ruptura de corazón, iba en el metro sentada en el piso y me asaltaron las lágrimas, así tal cual, vinieron de pronto sin que yo las esperara, y claro, aún más vergüenza, porque ya no era de noche, era una mañana clara dentro de un vagón de metro claro claro claro, con la posibilidad cierta de que apareciera cualquier persona conocida.
De todas formas sigo pensando que necesito una terapia de relajación, una escapada de mí misma o algo, para que esta sensación de bienestar sea duradera.
La Jenifer contaba en facebook que visitó Holanda y paseó en bicicleta por Amsterdam, y yo anoche, vi por primera vez la película Antes del amanecer, y me acordé de ella, me la imaginé caminando y sorprendiéndose con cada cosa, porque todo es nuevo. Maravilloso. Jenifer valiente, envidio tu arrojo, deberías prestarme un poquito.

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