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para engañar a la memoria

junio 27, 2010

el sino

Santiago congelado de día y de noche, los labios siempre partidos.
Estoy resfriada y a dieta hace un mes, el jueves fui al médico y subí 900 grs, había bajado 3,8 kilos antes. Un retroceso, claro, pero ahora me puse brígida: cero azúcar, cero cero azúcar.

Aquí los electrodomésticos se están echando a perder por turno, primero el refrigerador, después la lavadora y por último el microondas. Arriba donde la Camila, es ella la que sufre las concecuencias de esta suerte de malos sucesos. Primero, un gangleo se le inflama e infecta y la hace parar en la clínica por cinco eternos días, luego dos semanas de recuperación, y entre eso, cuando por fin creyó que saldría de nuevo a ver la luz del sol, vino la odiosa señorita Escarlatina, lo que le dio como resultado dos semanas más de encierro, y ahora de nuevo está con el gangleo vivito y coleando molestándola, y el Diego viene a pincharla cada 8 horas.
Nuestra teoría: nos han echado tierra de cementerio o nos tiraron un gato muerto en el patio. Budú. Algo.


Hoy el mundo es sinónimo de fútbol, y yo entiendo re poco. Mi mundo egoísta es más sinónimo de fútbolChile, trabajos universitarios, Chocomissa y mi cumpleaños. Para este último, hace tres semanas he estado bajando videos musicales, me asusta el hecho de que a todos mis amigos les gusten músicas distintas. Elegí pop como primera cosa y panchanga para el final, pero imagino que mientras el pop, el resto estará aburrido esperando algo más, y después mientras el shishishishishishí los otros querrán irse.
No hay caso, siempre es lo mismo. Termino preocupándome demasiado y disfrutando poco.

Hay tantas cosas que hacer en esta época fría del año, no puedo imaginar que me queda un año para despedirme de Inacaps por fin, la ansiedad me come todos los días. Tengo un plan diseñado para cuando salga, pero aún me falta el que usaré durante lo que me queda de permanencia.

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