Anoche antes de dormir se me cayó el catre, de nuevo, de la misma punta que había arreglado meses atrás. Tuve que dormir en el rincón hundido y me duele un poquito la espalda, pero desperté con ganas de escribir.
Quise escribir pero me puse a releer historias añejas y me entretuve más en eso, ya no sé qué decir. Debería estar haciendo mis cosas responsablemente ahora: ir a pagar los impuestos, armar los pedidos hasta los del martes (se viene finde largo), ordenar y limpiar, y todas las cosas que debe hacer una dueña de casa. Ah! alimentarme, porque de tanto leer no he tomado desayuno.
Me gusta leer y no acordarme de las cosas que pasaron, siempre me sorprendo como si fuese una historia nueva. No entendía lo de Cataluña y ahora lo entiendo, porque releí las conversaciones anteriores. Una historia nueva ahora hay en mi mente pero sé que se me olvidará.
Tengo que escribir más seguido, seguro ya se me han olvidado las historias que viví estos últimos años por no dejarlas plasmadas aquí, o allí.
No sé, esta semana ha estado extraña, yo pensaba que era porque me tomé 2 pastillas un mismo día sin querer y mis hormonas se alborotaron, pero ya pasó mucho de eso y debería haberme estabilizado. Soy toda flojera y quiero revolcarme en la cama como una escalopa, pero no hay tiempo y la cama necesita reparación.
No hay comentarios:
Publicar un comentario