Ya es 2017, hace diez años existe este blog. Diez años que parecen toda la vida.
Estaba leyendo, para variar una mañana en la que debo hacer un millón de otras cosas excepto leerme. Estaba leyendo y dándome cuenta de lo mucho que he cambiado, para bien.
Me miro hacia atrás y me veo tan metida en un círculo vicioso de soledad y autodestrucción que tengo una mezcla de dos sentimientos potentes: tristeza por esa Paula desbordada de emociones repetitivas y auto compasivas; de ese constante querer y nunca poder (por miedo y comodidad básicamente). Y alegría por haber podido superar en parte mis limitaciones. Porque exista el destino, las oportunidades y haber sabido aprovecharlas.
Ya, no digamos que soy la mujer más madura y exitosa que quiero ser, pero al menos ya no soy tan inestable y no me quedo detenida en todo lo malo que siento que me sucede. Quizá me haga bien no escribir -¿en realidad estoy diciendo esto?- pero es posible que el hecho de escribir mis pesares, aparte de servirme para entender lo que sentía/pensaba en determinada época, me ayudaba a sumirme en la autocompasión.
Bueno no sé en realidad, son solo teorías.
La llegada de Francisco a mi vida, también me debe haber ayudado, aunque una parte de mí odia pensar que mi estabilidad y felicidad dependan siempre de un otro. Al igual que las pastillas anticonceptivas, lo que me hace preguntarme: ¿acaso seré realmente yo la de ahora? ¿seré la Paula real o seré la Paula controlada por la medicación?. Ay no sé... solo se podría saber dejando de tomar las pastillas y ahí vendrían a buscarme toda la emocionalidad y el dramatismo que siempre fueron mis fieles compañeros.
Pero yo creo que mi crecimiento tiene que ver con otra cosa: el cambio de casa. Vivir sola de repente significó un quiebre muy requete cuático en mi vida. Digamos que antes de eso podía darme el lujo de quejarme y ver series en pijama todo el día. Estaba cómoda, me miraba el ombligo la mayoría del tiempo, y lo más importante: tenía demasiado tiempo libre para pensar. Me sumía en mí misma y era tan fácil conmoverme con mis propias tragedias de soltera rechazada y ultra sentimental, que volvía a ese lugar una y otra vez.
Lo que dice todo el mundo: salir de tu zona de confort.
Y saliendo de mi zona cómoda, además de no tener taaanto tiempo para hundirme en mí misma, me he dado cuenta de que soy capaz de hacer un montón de cosas que antes veía imposibles a causa de mis miedos e inseguridades (que holaaaaaaaa, aún siguen por aquí, pero trato de mirar para el lado).
Ya es 2017 y puedo decir que estoy orgullosa de la mujer que soy.
(y que talvez vuelva a escribir seguido en este blog).
2 comentarios:
Yo opino que vas a llegar lejos porque tienes una fuerza interior que te lleva a concretar todo lo que te propones de la mejor forma.
Al infinito y más allá hermosa <3
Me sumo a las palabras de Ludovico. Estás donde tienes que estar. A veces ni lo notamos y ya hemos despegado hacia el infinito. Disfruta del viaje y olvídate de las etiquetas, que somos infinitos! Un hiper-abrazo
Publicar un comentario