Hoy el día en Santiago está nublado, frío y otoñal, pero es febrero. Mi vida está muy lenta, los días no me desafían demasiado... están flojos, el trabajo no aparece, de hecho me he estado planteando buscar algo de medio tiempo; ya no me aferro taaanto a Chocomissa como lo hacía antes, cuando sentía que no había nada más que eso para mí, la pandemia hizo que todo se volviera más relativo, ya no parece imposible parar por momentos, o incluso irnos a otra ciudad y comenzar de nuevo, ya no le tengo miedo a perder clientes porque siempre habrán nuevos. Si lo pienso bien es algo bueno, lo anterior hacía que mi plan de vida fuese rígido y no permitía que nada ni nadie lo cambiara, todo se tenía que moldear a ese yo con Chocomissa. A decir verdad era un poco injusto con Francisco.
Como decía los tiempos veraniegos están flojos y lentos, entre que nosotros y/o el entorno tiene que mantenerse encerrados a causa del covid, el verano siempre ha sido así, pero este día nublado y frío ayuda a que mi corazón se sienta como un chanchito de tierra enroscado. La pequeña ausencia de Francisco (que solo salió a hacer clases un par de horas) me provoca un vacío estúpido. Si seré dramática.
Hace un ratito vi Mujercitas, y es mi primer acercamiento a esa obra, ni siquiera he leído el libro, que siendo sincera no creo que lea, porque ya me lo spoilié y no soy buena con ese tipo de literatura. Bueno da igual, me gustó mucho. Sentí igual que las hermanas eran un poco parecidas a las de Orgullo y prejuicio, que no sé cuáles fueron primero, pero me conmovió un montón, tanto que me inspiró venir aquí y poner Carla Bruni de fondo ¡UF!.
Estoy sentimental y cayendo lentamente en un pequeño drama que el escribir siempre agranda.
Oh, salió una canción de Carla Bruni que tocaban un montón en un dorama que vi el año pasado. He visto un montón de doramas, son tan heteronormados y me rompen tanto el corazón, pero no puedo dejar de verlos, ¿Por qué seré tan adicta al romance?. Buá.
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