Estoy resfriada y francamente una de las cosas más difíciles de ser madre es enfermarte y seguir a cargo. Oh cómo extraño los días en que podía echarme a ver tele y comer porquerías libremente sin que otro humano dependiera de mí. Porque Dante es intenso, tiene 2 años y es como si quisiera vivir 3 días en 1.
Estamos en marzo y mi ánimo lo confirma. Luego del verano siempre quedo lánguida y sin ganas de retomar el trabajo. Hay pocos pedidos, pero tampoco me muevo para conseguir más, y el dinero escasea, bueno, siempre es así, y me pregunto si con esta actitud algún día eso cambiará.
Estoy escribiendo esto desde el celular, acostada al lado del dante tratando de ni moverme, pero acabo de ser interrumpida por este mini niño que siempre quiere teta, así que ahora escribo en una posición extraña y con un dante en la teta izquierda.
En fin, la vida va así, quiero hacer algo y no puedo porque Dante requiere mi atención, y cuando tengo un tiempo, ya no quiero hacer nada y me entra la flojera extrema. Una inconformista, como siempre.
Espero que el tecito milagroso de Francisco me alivie y despierte mejorada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario