El sábado recién pasado vendimos papas fritas en mi casa para juntar dinero e ir a la playa, vinieron Gabriel y su novia, Claudia, que es una niña muy callada y tímida, pero simpática (todo lo contrario a Gabriel.
Vendimos todo pero el negocio no fue rentable. Un señor, que parecía simpático, y que vive en el condominio pero también es guardia de éste, vendió completos el mismo día y al saber que nosotros estábamos vendiendo papas nos hizo la competencia ¡Viejo desgraciado no más!, pero igual le fue mal jaja.
El viernes invité al cine a mi madre, que cumplirá años el miércoles 30, fuimos a ver El amor en los tiempos del cólera, y comprendí que estuvo bien no haber invitado a mis abuelitas porque con tanta escena de sexo se hubiesen escandalizado.
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