Tengo una sensación de desvanecimiento en el cuerpo. Estuve leyendo lo que me queda (aún no termino) de Retrato en sepia en voz alta, recostada. Quedé con sentimiento de llanto en el vientre que se me traslada a la garganta y me dificulta la respiración.
Lloré y se me entumeció la piel, leí un par de cartas de antes y me siento en libertad ahora.
Hace al rededor de dos semanas he estado huraña con ciertas personas cercanas, lo que atribuyo a mi período pre-menstrual (y espero que así sea), hoy me encuentro ensimismada y con deseos de escribir que esperaba llegaran hace tanto.
Tengo sueño, me siento desvanecer nuevamente, y vuelve la angustia a recorrerme entera, ¿acaso alguien me aplasta el vientre y atrapa mi aire?, ansias inmensas de bostezar varias veces hasta cansarme y dormirme al fin, energía insoportable que recorre mis venas y que se encuentra limitada por mi piel, en mis manos, en los dedos de mis pies... ansiedad, como la llamo.
Quizá he comido mucho -aunque no debo- y me he movido poco, quizá he estado mucho tiempo sola enredada en mí misma.
Me vestí de la cintura hacia arriba, hasta me puse aros. Raspé la pintura morada de mis uñas hasta la mitad, cepillé mi pelo hasta dejarlo electrizado, me miré en el espejo y me gustó el reflejo, un poco angustiado -angustioso- sí, pero solo y libre.
Y acaba de interrumpirme la Iris para que vaya a comprar el pan, argumentando tener el pelo con la tintura sin lavar aún, pudiendo hacerlo en su casa.
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