Estoy hecha una Magdalena... tengo la estúpida manía de leer correos añejos.
Leo y no entiendo bien el montón de situaciones que conforman mi año dosmilsiete, leo y todo me aplasta, cada vez, del mismo modo, con igual intensidad.
Sigo siendo la misma, no he cambiado ni un poco... sigo siendo un bichito vulnerable con muerte al tacto.
Leo una cuota de d e s e s p e r a c i ó n exasperante, que lo llena todo. Que lo inunda todo. Que lo enreda todo.
Leo y me repito que ya todo pasó, que ya lo he superado.
Leo y me siento idiota por llorar de este modo tan absurdo y lastimero.
Extraño tanto que me escriban, que me escriban a mí, tener algo que responder a alguien que se interese por mi respuesta.
No sé... hoy no es un buen día, y talvez mañana me arrepienta de escribir toda esta sarta de lamentos guiada por la melancolía y el dramatismo provocados por leer correos añejos.
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