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para engañar a la memoria

mayo 10, 2009

Se nos pasa la vida

Los que me conocen deben saber que soy de las que se quedan pegadas en todas partes a las que va.
Hoy, después de ir a dejar a la Weli-weli a su casa, iba caminando de vuelta hacia la casa de la Abuelita pensando en lo apurados que estaban mis tíos en irse siempre. Yo, ODIO eso, estamos o no estamos a lo que estamos. Me carga estar en un lugar pensando en que tengo que llegar a hacer tal o cual cosa, me gusta quedarme, y hablar, y que las tardes se extiendan, y disfrutar de la gente, reírme harto. Qué lata estar pensando todo el tiempo en el próximo paso a dar, qué lata hacer sentir al otro que no estás allí, que tienes una mitad de ti en lo que debes hacer después, en lo que te espera.
Y parece que a medida que creces te pones más así, al menos eso es lo que veo en mis padres y tíos, se me hace muy repetido escucharlos decirse entre las parejas casi en secreto (porque siempre estoy yo ahí con la orejita pará) "¿vamos?", "tenemos que llegar a ver a...", "tengo que llegar a planchar", o qué sé yo, patrañas.
Me entristece vivir amarrada al reloj, por eso una vez le regalé a Marco uno que estaba detenido simbolizando un ¡PARA!, disfruta. Y resulta que el jodido reloj mágicamente volvió a funcionar, eso me dijo el otro día a modo de anécdota, JA.
Se nos pasa la vida.
Cuando entras a la U, comienzas a estudiar un montón, te hundes en los estudios, ya tus frases típicas son "estoy estudiando para..", "me tiene que ir bien en..", "me eché no sé qué", y la peor "¡NO TENGO TIEMPO!", entonces te pones fome, entras en una rutina asquerosa e imparable, te vuelves corriente. Se te olvida lo importante de esta vida, bueno, eso depende de tus prioridades, aunque no creo que sean convertirte en un ermitaño, millonario, huraño y SIN VIDA.
Al menos para mí, aspiro a algo mejor que eso. Sueños, proyectos, gente a quien querer, comida rica en compañía, largas conversaciones de todo y de nada junto a un mocaccino, muchas risas cosa de que me salgan hartas arrugas al lado de la boca hahhaa, viajes, quedarme acostadita en el pasto con los ojos cerrados, dejar que el viento me recorra entera y me vuele el pelo, bailar, crear, tener árboles frutales para hacer postres y conservas :D, tener una cocina gigante yujuuu con una mesa en el centro como la de mi abuelita donde poder reunir a toda mi gente querida. Quiero cariiiños, un ambiente calentito.
No permitiré que mi vida sea una fomedad, ni un amargo constante. UY.

1 comentario:

Island dijo...

Eso está muy bien, pero eso se construye día a día, alarmandote ante cada cosa que cae en rutina, buscando destruir cada elemento de tu vida que identifiques como enajenante, y así superar la teoría y llegar a lo material, y hay que hacerlo pronto, antes que el status quo te coma.