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para engañar a la memoria

septiembre 20, 2009

de quien no soy

Tiene esa mirada de hembra, un apagón de luz que enciende la luz de todos los que miran. Tiene la mirada alta, mirada que busca y se defiende, que atenta, que distrae, que se envidia. Una mirada eternamente femenina en todo el sentido de lo abstracto, cierta coquetería, un desprecio hecho mordiscos, indiferencia, tácita en todo. Tiene curvas que destapan, carne que desgarra. Su boca tiene elegancia cuando habla, terriblemente desvergonzada cuando besa, cuando se mezcla, cuando se trepa en todos los espacios de la otra carne. Esotérica, misteriosa, entregada, imprudente. Sabe, se sabe.