Páginas

para engañar a la memoria

enero 01, 2010

Siempre me han cargado los abrazos de año nuevo, son como dar la paz en la iglesia, super incómodos.
¿Cómo será pasar año nuevo en la micro?, onda son las 12 y mirai a la persona del lado ¿qué hacís? ¿lo abrazai?, o quizá le gritai al chofer feliz año nuevooo. No sé, a mí me tincaba harto la idea de ir a la Torre Entel con la Jenifer, pero luego pensé en que tenis que abrazar a cuanta persona está al lado, incluido borrachines. Al final igual terminé en la casa del Gustavo, hermano del Leo, saludando a un montón de gente que en mi vida había visto, palmoteando espaldas y deseando buenas cosas para este año que hoy comienza. Mi prima con sus amigas hicieron de celestinas, mientras bailábamos se fueron corriendo hasta que me dejaron de frente con un tal Rodrigo, que hace poco había terminado con su novia, qué incómodo qué incómodo qué incómodo. Estuvimos varios minutos así, bailando frente a frente pero cada uno mirando al grupo con el que andaba, una fomedá.
Este año no compré peluca, porque no alcancé, estuve hasta las seis y media de la tarde en la pastelería rellenando brazos de reina, que atroz. Pasé justo 24 horas sin dormir. Bailé con mis primas y cante caleta de karaokes. Y teníamos pulseras luminosas, pero mis abuelitas todo el rato tenían las luces prendidas, ni un brillo.
Y bueno, este año no hay análisis ni conclusiones ni nada de lo que hubo años anteriores. Año nuevo, vida nueva, dicen.

No hay comentarios: