Ayer fui a revisarme los ojos, porque todo el semestre pasado estuve postergando médicos y tengo que aprovechar de ir ahora que aún soy carga de mi mamá :).
Fui y me recibió un doctor joven al cual insulté sin querer dos veces: lo dejé con la mano estirada y cuando me dijo que dejara mi bolso en otra silla le dije "es que con tanto programa que dan en la tele..." a lo que me respondió "no, pero ya no me caben más cosas en el auto por hoy, a esta hora ya no robo".
Yo, más ansiosa que avergonzada me reía no más, quería saber pronto qué tenía.
Nunca había ido al oculista así que todo para mí era nuevo.
Primero el doc me hizo mirar a través de un lente, se veía una casita. Luego miré por otro lente donde solo se veían luces. Y al final, me senté en una silla y vi una pantalla a distancia donde estaban las típicas letras de mayor a menor tamaño.
doc: Dime hasta qué letras ves.
yo: Las veo todas
doc: Léeme la última línea.
yo: ¿Pero son letras normales?
doc: (riendo) ¿Sí?
yo: Ahhh entonces no veo la última fila. Yo pensaba que eran letras griegas o algo así.
doc: No, son normales.
Y luego me puso unos lentes ridículos y pude ver por fin que no eran letras griegas.
Lentes permanentes, me dijo, y yo me quedé pa'dentro. Es que nadie puede decirte así como así que vas a tener que usar lentes para el resto de tu vida.
Seré la primera cuatro ojos de mi minifamilia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario