Y si viene uno que no tenga tu cara,
uno distinto a ti que me complete,
otro que me sirva de abrigo,
que calce con mis modos,
que mantenga mi optimismo.
Tengo acá un corazón a la deriva, que quiere pero no quiere. Las letras que escribo pueden ser para otro (si le cambio el nombre al destinatario es lo mismo).
No sabes enamorarme, soy yo toda ramas revueltas.
Zúrceme, pero te pinchas.
Te callas porque no sabes hablarme.
No hay comentarios:
Publicar un comentario