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para engañar a la memoria

noviembre 12, 2013

estoy haciendo hora para irme a mi casa, hace poco menos de un mes estoy trabajando en un café universitario y todo va bien. Estoy esperando que unos chicos que toman té afuera se vayan, mi turno terminó hace 14 minutos y no se mueven de ahí. Quiero irme.
Tengo ganas de llorar de repente. Hace un mes me cambié a vivir sola a una casita pequeña pero hermosa, llena de luz, y, aunque no estaba en mis planes irme de la casa tan pronto, la oportunidad se presentó y ha sido lo mejor.
Ando estresada igual, y ansiosa, me como todos los postres. Francisco me ha apoyado un montón, y en realidad todo el mundo: me han llegado hartos regalitos para la casa y Chocomissa, han preguntado harto por mí; pero yo estoy cansada.

En las tardes a veces veo Avenida Brasil pero todavía no cacho por qué a todo el mundo le gusta, o sea, les encanta así fanáticamente.
Ando un poco llorona, pero debe ser el estrés.
La campaña política me emociona hasta el llanto, a veces, Y no por lo mala que son, si no porque soy tonti.
Ay la vida!
Me gusta estar sola sí, parece que me estoy resfriando por lavar ropa con agua helada y a mano.

1 comentario:

Polaski dijo...

Me alegra que vayás creciendo hermanita... a mí me hubiera gustado vivir solo por elección y no porque la vida es perra xD

Espero ir a Santiago (al fin!) este anio y enamorarme fanáticamente de la Avenida Brasil.