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para engañar a la memoria
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marzo 09, 2018

Tiempos curiosos

Parto por decir que ahora soy la Señora Paula, ya que con Francisco nos casamos un soleado día de enero, rodeados de colores y gente querida. Fue una ceremonia hermosa, ni él ni yo pudimos evitar la emoción al vernos, con todos los ojos puestos en nosotros y la voz de la Camila y el Lester cantando "Amor de mis amores" de fondo. Mi amor precioso... sus ojitos llorosos y su cara graciosa de no saber si sonreír o llorar (mi cara debe haber estado igual, en todo caso); no entiendo cómo lo hace la gente normal, que sale toda bella en las fotos de la ceremonia de su matrimonio, así como desbordando una alegría que los hace ver espléndidos, como mi mamá, que en las fotos parecía la más requete linda novia del mundo. No, nosotros teníamos cara de explosión.
Ayayai qué alegría.
Fue un período un poco estresante el de la organización, pero al ver el resultado todo valió la pena. Claro que hubo cosas que nos molestaron y que nos hicieron rabiar ese día (y antes también), pero mirando hacia atrás sacamos muchísimas más conclusiones positivas que negativas.

Me siento feliz. A pesar de que estoy hipersensible por la proximidad de la regla, es tiempo de celebrar que Francisco, mi flamante esposo n°1 (jaja, broma), ha conseguido por fin trabajo estable (desde mayo que buscaba), y no contentándose con uno, ha conseguido DOS. Así que ¡que lluevan los billetes!, y a echarse de menos... porque algo de estabilidad económica tendremos, pero ¿y cuándo nos veremos?, pipipi.

Y a la abuelita sigo echándola de menos... tratando de retomar la frazada que estoy tejiendo hace al menos 7 años, me encontré con un conato de frazada a cuadros que ella me pasó hace mil para que yo la hiciera llegar a las tejedoras furiosas. Mmm, no sé nah yo si se la entregaré alguna vez.


noviembre 12, 2013

estoy haciendo hora para irme a mi casa, hace poco menos de un mes estoy trabajando en un café universitario y todo va bien. Estoy esperando que unos chicos que toman té afuera se vayan, mi turno terminó hace 14 minutos y no se mueven de ahí. Quiero irme.
Tengo ganas de llorar de repente. Hace un mes me cambié a vivir sola a una casita pequeña pero hermosa, llena de luz, y, aunque no estaba en mis planes irme de la casa tan pronto, la oportunidad se presentó y ha sido lo mejor.
Ando estresada igual, y ansiosa, me como todos los postres. Francisco me ha apoyado un montón, y en realidad todo el mundo: me han llegado hartos regalitos para la casa y Chocomissa, han preguntado harto por mí; pero yo estoy cansada.

En las tardes a veces veo Avenida Brasil pero todavía no cacho por qué a todo el mundo le gusta, o sea, les encanta así fanáticamente.
Ando un poco llorona, pero debe ser el estrés.
La campaña política me emociona hasta el llanto, a veces, Y no por lo mala que son, si no porque soy tonti.
Ay la vida!
Me gusta estar sola sí, parece que me estoy resfriando por lavar ropa con agua helada y a mano.