1.- Queque de naranja recién horneado.
2.- El nunca bien ponderado champiñón.
3.- Guiso de zapallo italiano hecho por la Iris.
4.- Cilantro.
5.- Manzanas cocidas con canela.
6.- Cerdo asado.
7.- Pizza o, en su defecto combinación tomate + queso + orégano.
8.- Leche con chocolate, canela y naranja.
9.- Pan amasado.
10.- Albahaca.
Páginas
para engañar a la memoria
abril 17, 2009
abril 16, 2009
Jodido día
Estoy enferma, sí, de nuevo.
Ayer fue un día laaaargo, y extraño. En restauran las cosas colapsaron, nos faltaron dos personas en el equipo que estaban enfermas, y yo estaba demasiado perdida, insegura, no me organicé nada.
Colapso, colapso, colapso.
Pobre profesor, le habrá quedado muy poco de garganta después de gritarnos tanto.
Aaaay que mal día, en la micro me vine con un loco que murmuraba cosas para sí, y con unos hiphoperos que cantaron todo el viaje. Uno a cada lado.
Cuando llegué me llamó la Isa desde la casa de la Jenifer Aton, yo estaba que me moría de cansancio, pero accedí a que vinieran a buscarme, vinieron con la Camila también, así que salimos un rato a dar vueltas como hacíamos hace años, hablamos de los sueños, y de los matrimonios, nada más alejado a lo que hablábamos antes.
Hacía un frío como no hacía hace tiempo, bueno, más que mal estamos en otoño (aunque no se note por el día). Yo creo que fue eso lo que terminó por enfermarme definitivamente.
Ahora estoy mocosa, y con tos, con harta tos.
Hmmm... joder.
Ayer fue un día laaaargo, y extraño. En restauran las cosas colapsaron, nos faltaron dos personas en el equipo que estaban enfermas, y yo estaba demasiado perdida, insegura, no me organicé nada.
Colapso, colapso, colapso.
Pobre profesor, le habrá quedado muy poco de garganta después de gritarnos tanto.
Aaaay que mal día, en la micro me vine con un loco que murmuraba cosas para sí, y con unos hiphoperos que cantaron todo el viaje. Uno a cada lado.
Cuando llegué me llamó la Isa desde la casa de la Jenifer Aton, yo estaba que me moría de cansancio, pero accedí a que vinieran a buscarme, vinieron con la Camila también, así que salimos un rato a dar vueltas como hacíamos hace años, hablamos de los sueños, y de los matrimonios, nada más alejado a lo que hablábamos antes.
Hacía un frío como no hacía hace tiempo, bueno, más que mal estamos en otoño (aunque no se note por el día). Yo creo que fue eso lo que terminó por enfermarme definitivamente.
Ahora estoy mocosa, y con tos, con harta tos.
Hmmm... joder.
abril 14, 2009
Estoy chata, hoy fue unos de esos días para decir ¡ODIO LA COCINA!, no quiero más guerra. Pero debe ser el pre-menstrual, el ambiente tenso en la casa desde el "episodio" con mi papá y el cansancio.
Habrá que respirar profundo, porque mañana será otro día, y hay que vivirlo con alegría, como diría Topo Gigio.
Además no todo es tan terrible, porque al fin me llegaron noticias de algo que quería hace mucho mucho, así que ahora para poder cumplir debo trabajar duro y tener platita. Y perdón por no especificar, pero ésto merece toda mi discreción.
Habrá que respirar profundo, porque mañana será otro día, y hay que vivirlo con alegría, como diría Topo Gigio.
Además no todo es tan terrible, porque al fin me llegaron noticias de algo que quería hace mucho mucho, así que ahora para poder cumplir debo trabajar duro y tener platita. Y perdón por no especificar, pero ésto merece toda mi discreción.
abril 12, 2009
7:35 de la mañana.
Yo, alguna vez haré una película o un corto, y va a ser como éste o cálida como el cine francés. O no sé, con relaciones interpersonales, pero la haré, sí que la haré.
abril 11, 2009

Estos últimos días, ha entrado por mi ventana un gatito pequeño, de color negro, y que yo nunca había visto. Me mira tímido, con carita de asustado, y yo al instante grito ¡Juanpaaaaaaa, ven a sacar al gatito que de nuevo entró por mi ventana!, es que a mí me dan miedo los animales.
E imagínense si al pobre lo ve la Negra, imagínense.
Nuevo blog
Creé un nuevo blog, paralelo a éste, no en reemplazo. Se llama La canción que me recuerda, y en él pondré las canciones que me recuerdan situaciones de mi vida. Y eso, aquí les dejo el link por si les interesa pasarse.
abril 10, 2009
abril 09, 2009
abril 06, 2009
abril 05, 2009
Celebración día del hijo, año dos
Hoy me levanté temprano para ir donde la abuelita a ayudarla con los preparativos del día del hijo. Preparamos un lomo liso que quedó exquisito, blandito blandito.
Con la Romi hablamos harto de la vida y de las experiencias jodidas que hemos tenido con hombres -más ella que yo, dada la trayectoria- mientras limpiábamos los cubiertos y nos tomábamos a cucharadas un helado mora-crema recién servido. Nos dimos cuenta de que las dos hemos sufrido de las mismas trancas emocionales, traspasadas de la abuelita a sus hijas, y de ellas a nosotras.
Luego fueron llegando los tíos, y entre ellos, llegó el tío Lucho, que en enero se hizo un by pass gástrico, y ahora parece otra persona, está demasiado flaco, cuando lo vi me dio una sensación extraña, quizá fue sorpresa, incluso se ve más joven.
Después del almuerzo, mis tíos tomaron las guitarras y comenzaron con el repertorio de canciones que cantaban en su juventud, Leonardo Favio, Leo Dan (a pedido mío), Sandro y otros que yo no conocía, eso que soy un wurlitzer, debieron ser demasiado antiguos hahaha. Escuchándolos me emocioné, todos cantaban a coro y les brillaban los ojitos, a mí también.
Más tarde llegó la Caro con su familia miniatura, el Benjito se fracturó un brazo y andaba enyesado el pobrecito, la Matita nuevamente me reconocía (hasta me preguntó por qué me había cortado el pelo), y la Ignacia para variar se puso a llorar al verme.
La Matita y la Coni me tenían loca, que juguemos a la escondida (y siempre se escondían bajo la mesa), que juguemos a correr... así que les propuse jugar a poner caras feas frente al espejo, y la verdad, es que las mías eran las más horrendas.
Pasamos a ver a la Weli weli también, y con cada vez que la veo más feliz me pone saber que está activa de nuevo, está yendo a la iglesia y a lo del adulto mayor, está interactuando con el mundo, y ya ni se acuerda de sus achaques.
Con la Romi hablamos harto de la vida y de las experiencias jodidas que hemos tenido con hombres -más ella que yo, dada la trayectoria- mientras limpiábamos los cubiertos y nos tomábamos a cucharadas un helado mora-crema recién servido. Nos dimos cuenta de que las dos hemos sufrido de las mismas trancas emocionales, traspasadas de la abuelita a sus hijas, y de ellas a nosotras.
Luego fueron llegando los tíos, y entre ellos, llegó el tío Lucho, que en enero se hizo un by pass gástrico, y ahora parece otra persona, está demasiado flaco, cuando lo vi me dio una sensación extraña, quizá fue sorpresa, incluso se ve más joven.
Después del almuerzo, mis tíos tomaron las guitarras y comenzaron con el repertorio de canciones que cantaban en su juventud, Leonardo Favio, Leo Dan (a pedido mío), Sandro y otros que yo no conocía, eso que soy un wurlitzer, debieron ser demasiado antiguos hahaha. Escuchándolos me emocioné, todos cantaban a coro y les brillaban los ojitos, a mí también.
Más tarde llegó la Caro con su familia miniatura, el Benjito se fracturó un brazo y andaba enyesado el pobrecito, la Matita nuevamente me reconocía (hasta me preguntó por qué me había cortado el pelo), y la Ignacia para variar se puso a llorar al verme.
La Matita y la Coni me tenían loca, que juguemos a la escondida (y siempre se escondían bajo la mesa), que juguemos a correr... así que les propuse jugar a poner caras feas frente al espejo, y la verdad, es que las mías eran las más horrendas.
Pasamos a ver a la Weli weli también, y con cada vez que la veo más feliz me pone saber que está activa de nuevo, está yendo a la iglesia y a lo del adulto mayor, está interactuando con el mundo, y ya ni se acuerda de sus achaques.

Cuando era más chica, pasaba mucho tiempo con la Camila y su familia.
Recuerdo cuando tenía algo así como ocho años, regresábamos de Fantasilandia a la casa de su abuelita, y el Helmut, el boxer que tenían, se me tiró encima y me puse a llorar como condenada. Lo más chistoso pasó un día, en que veníamos de vuelta de no se dónde hacia el condominio, y el Tío Alejandro bajó todos los vidrios del auto y al pasar al lado de un ciclista, todos gritamos al unísono. Pobre ciclista, casi le da un infarto.
Recuerdo cuando tenía algo así como ocho años, regresábamos de Fantasilandia a la casa de su abuelita, y el Helmut, el boxer que tenían, se me tiró encima y me puse a llorar como condenada. Lo más chistoso pasó un día, en que veníamos de vuelta de no se dónde hacia el condominio, y el Tío Alejandro bajó todos los vidrios del auto y al pasar al lado de un ciclista, todos gritamos al unísono. Pobre ciclista, casi le da un infarto.
abril 04, 2009
abril 03, 2009
JAJAJAJ, sí, estoy medio loca, queda confirmado.
Como le comentaba hace un rato a Diego, estoy pasando por un proceso un poco extraño, en el que las cosas no me duelen, algo así como que me puse un chaleco antibalas y ando en medio de la Villa Francia para el día del Joven combatiente, y salgo ilesa.
Que alguien venga y me tome de las piernas, me voltee y me sacuda.
O no, mejor que no, así quedo intacta en medio de la balacera.
Como le comentaba hace un rato a Diego, estoy pasando por un proceso un poco extraño, en el que las cosas no me duelen, algo así como que me puse un chaleco antibalas y ando en medio de la Villa Francia para el día del Joven combatiente, y salgo ilesa.
Que alguien venga y me tome de las piernas, me voltee y me sacuda.
O no, mejor que no, así quedo intacta en medio de la balacera.
abril 02, 2009
Color propio
Varios fueron testigos de mi testimonio acerca de lo desquiciada que estuve hace algunos días. Bueno, ayer tuve la oportunidad de entrar a ese mundo que me desquició, y husmeé en casi todo lo que pude, con fiebre, con tiritones compulsivos producto de la enfermedad y el cansancio, con una voz diciéndome a cada instante "no lo hagas, te vas a arrepentir", con la presión de saber que en cualquier momento podría llegar mi mamá a retarme por no estar en la cama. Y aún así lo hice.
Hoy, me siento con la suficiente seguridad para decir que me siento mejor con respecto a todo lo trascendente -y lo no tanto- de mi vida. Hace algunos meses hablaba de la superación, de que yo debía hacer mi propia película, de que debía brillar con colores propios, pero eran puras patrañas, era sólo la intención.
Analizándolo durante estos días, era imposible que una persona como yo, tan dada al drama consigo misma, pudiese superar una situación emocional así de rápido. Han pasado casi dos años del término con Diego, un tiempo parecido a mis dramas con Marco, y algo así como cinco meses del término con Max, y sólo ahora puedo decir que me siento mejor, no del todo, es cierto, porque aún puede que se me quiebre un poquito la voz si me pillan mal parada con lo de Max, pero ayer, cuando entré a ver algo a lo cual me había resistido meses, no me vino ese dolor asqueroso en la boca del estómago que tuve antes, tampoco me fui a la cama a llorar, ni hoy estoy tiritando escribiendo.
Me siento muy orgullosa del cambio que he experimentado lo que lleva del dos mil nueve, y que quizá sea imperceptible para muchos, pero yo lo veo claro, con los ojos abiertos, y con esperanzas de que la vida mejore aún más, por dentro y por fuera.
Hoy, me siento con la suficiente seguridad para decir que me siento mejor con respecto a todo lo trascendente -y lo no tanto- de mi vida. Hace algunos meses hablaba de la superación, de que yo debía hacer mi propia película, de que debía brillar con colores propios, pero eran puras patrañas, era sólo la intención.
Analizándolo durante estos días, era imposible que una persona como yo, tan dada al drama consigo misma, pudiese superar una situación emocional así de rápido. Han pasado casi dos años del término con Diego, un tiempo parecido a mis dramas con Marco, y algo así como cinco meses del término con Max, y sólo ahora puedo decir que me siento mejor, no del todo, es cierto, porque aún puede que se me quiebre un poquito la voz si me pillan mal parada con lo de Max, pero ayer, cuando entré a ver algo a lo cual me había resistido meses, no me vino ese dolor asqueroso en la boca del estómago que tuve antes, tampoco me fui a la cama a llorar, ni hoy estoy tiritando escribiendo.
Me siento muy orgullosa del cambio que he experimentado lo que lleva del dos mil nueve, y que quizá sea imperceptible para muchos, pero yo lo veo claro, con los ojos abiertos, y con esperanzas de que la vida mejore aún más, por dentro y por fuera.
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