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para engañar a la memoria
agosto 08, 2008
julio 28, 2008
La señorita bajo la pala
Me siento como apaleada por alguien. No he podido dormir bien hace tres días, como si durmiese en el suelo, me duele todo, sobre todo el hombro izquierdo... y no sé por qué.
Además, estoy hipersensible y lloro por todo.
Además, me arde la nariz de tanto sonarme.
Además, tengo ganas de gritar cada vez que estornudo.
Además, siento que pasa el tiempo y no hago nada, pero no puedo tampoco, porque me levanto y me muero de frío y me viene la sensación de desvanecimiento.
Y dale.. alegría, alegría. A mejorarse.
Además, estoy hipersensible y lloro por todo.
Además, me arde la nariz de tanto sonarme.
Además, tengo ganas de gritar cada vez que estornudo.
Además, siento que pasa el tiempo y no hago nada, pero no puedo tampoco, porque me levanto y me muero de frío y me viene la sensación de desvanecimiento.
Y dale.. alegría, alegría. A mejorarse.
julio 27, 2008
correos añejos
Estoy hecha una Magdalena... tengo la estúpida manía de leer correos añejos.
Leo y no entiendo bien el montón de situaciones que conforman mi año dosmilsiete, leo y todo me aplasta, cada vez, del mismo modo, con igual intensidad.
Sigo siendo la misma, no he cambiado ni un poco... sigo siendo un bichito vulnerable con muerte al tacto.
Leo una cuota de d e s e s p e r a c i ó n exasperante, que lo llena todo. Que lo inunda todo. Que lo enreda todo.
Leo y me repito que ya todo pasó, que ya lo he superado.
Leo y me siento idiota por llorar de este modo tan absurdo y lastimero.
Extraño tanto que me escriban, que me escriban a mí, tener algo que responder a alguien que se interese por mi respuesta.
No sé... hoy no es un buen día, y talvez mañana me arrepienta de escribir toda esta sarta de lamentos guiada por la melancolía y el dramatismo provocados por leer correos añejos.
Leo y no entiendo bien el montón de situaciones que conforman mi año dosmilsiete, leo y todo me aplasta, cada vez, del mismo modo, con igual intensidad.
Sigo siendo la misma, no he cambiado ni un poco... sigo siendo un bichito vulnerable con muerte al tacto.
Leo una cuota de d e s e s p e r a c i ó n exasperante, que lo llena todo. Que lo inunda todo. Que lo enreda todo.
Leo y me repito que ya todo pasó, que ya lo he superado.
Leo y me siento idiota por llorar de este modo tan absurdo y lastimero.
Extraño tanto que me escriban, que me escriban a mí, tener algo que responder a alguien que se interese por mi respuesta.
No sé... hoy no es un buen día, y talvez mañana me arrepienta de escribir toda esta sarta de lamentos guiada por la melancolía y el dramatismo provocados por leer correos añejos.
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julio 20, 2008
Inconexa
boomp3.com
Yo quería encontrar letras que llamaran mi atención, formas quizá, discursos, recuerdos, momentos, tu carita de pequeño, tus ojos chiquititos.
Ahora, hay en mi cabeza un amplio espectro de posibilidades. La vista indica una cama repleta de cosas que descolgué de mi vida, una vez escuché que la mejor terapia para el orden mental era el orden del espacio físico, talvez por eso, por esa simple razón es que en mi mente (todo el tiempo) cohabitan cabos sueltos.
He pasado dos días mirando el desorden en el que duermo. Lo miro y reclamo, lo miro denuevo y pienso en cómo demonios dormiré esta noche, pero sigo aquí, escribiendo, leyendo, espiando.
En realidad, quería encontrarme con algo que me inflara el vientre y me hiciese sentir que no cabía en la habitación, una sensación de inclusión en algo, en ti, en tu vida, un poco.
Luego quise desligarme, pero ordenando siempre se me va la tarde leyendo cosas que escribí cuando tenía poca vergüenza. Entonces tengo ganas de escribirlo todo, y no me sale.
Tengo una torre de papeles, cartas y dibujos que me cuesta botar; no sé por qué me aferro tanto a ellos ¿acaso su recuerdo se irá cuando los bote?, o ya no tendré qué mostrar a quien venga por primera vez a casa. Fotos. Regalos. Sentimientos. Los expongo, como si fuesen míos, y la verdad que no.
Vuelvo a detenerme en tus ojos pequeños, y te desconozco. Y tengo deseos de desligarme denuevo, todo se vuelve una absurda repetición de hechos, casi una anécdota.
Yo quería encontrar letras que llamaran mi atención, formas quizá, discursos, recuerdos, momentos, tu carita de pequeño, tus ojos chiquititos.
Ahora, hay en mi cabeza un amplio espectro de posibilidades. La vista indica una cama repleta de cosas que descolgué de mi vida, una vez escuché que la mejor terapia para el orden mental era el orden del espacio físico, talvez por eso, por esa simple razón es que en mi mente (todo el tiempo) cohabitan cabos sueltos.
He pasado dos días mirando el desorden en el que duermo. Lo miro y reclamo, lo miro denuevo y pienso en cómo demonios dormiré esta noche, pero sigo aquí, escribiendo, leyendo, espiando.
En realidad, quería encontrarme con algo que me inflara el vientre y me hiciese sentir que no cabía en la habitación, una sensación de inclusión en algo, en ti, en tu vida, un poco.
Luego quise desligarme, pero ordenando siempre se me va la tarde leyendo cosas que escribí cuando tenía poca vergüenza. Entonces tengo ganas de escribirlo todo, y no me sale.
Tengo una torre de papeles, cartas y dibujos que me cuesta botar; no sé por qué me aferro tanto a ellos ¿acaso su recuerdo se irá cuando los bote?, o ya no tendré qué mostrar a quien venga por primera vez a casa. Fotos. Regalos. Sentimientos. Los expongo, como si fuesen míos, y la verdad que no.
Vuelvo a detenerme en tus ojos pequeños, y te desconozco. Y tengo deseos de desligarme denuevo, todo se vuelve una absurda repetición de hechos, casi una anécdota.
julio 19, 2008
julio 06, 2008
Mi cumpleaños N°20
Ayer estuve de cumpleaños, cumplí dos décadas.
Agradezco MUCHO a todas las personas que se acordaron de mí y me saludaron, de diferentes modos.
Este año, por primera vez en mucho tiempo, no invité a nadie, pero vinieron muchos. Jo! no paraba de repetir "oh! que me quieren!" "que querida soy". Llegaron las bestias y la Erika, luego las mellis con sus novios, y luego mis compañeritas del liceo, que llegaron cargadas de cosas (globos, challa, cerpentinas, papas fritas), después como a las 11.30 de la noche llegó Francisco que andaba trabajando, pero llegó!.
Les dejo fotos, de mis TRES tortas (jo!), una que me hizo mi abuelita y aún no la pruebo (mil hojas), una "caca" que me hicieron el Diego y la Camila, y la de truffa que me hice yo.
También hay fotos de cuando mis ex-compañeritas me dejaron llena de cerpentinas, y una que salgo con todos los que vinieron a verme (menos Francisco que ya dijimos, llegó más tarde). Perdonen el pulso de mi madre.




Agradezco MUCHO a todas las personas que se acordaron de mí y me saludaron, de diferentes modos.
Este año, por primera vez en mucho tiempo, no invité a nadie, pero vinieron muchos. Jo! no paraba de repetir "oh! que me quieren!" "que querida soy". Llegaron las bestias y la Erika, luego las mellis con sus novios, y luego mis compañeritas del liceo, que llegaron cargadas de cosas (globos, challa, cerpentinas, papas fritas), después como a las 11.30 de la noche llegó Francisco que andaba trabajando, pero llegó!.
Les dejo fotos, de mis TRES tortas (jo!), una que me hizo mi abuelita y aún no la pruebo (mil hojas), una "caca" que me hicieron el Diego y la Camila, y la de truffa que me hice yo.
También hay fotos de cuando mis ex-compañeritas me dejaron llena de cerpentinas, y una que salgo con todos los que vinieron a verme (menos Francisco que ya dijimos, llegó más tarde). Perdonen el pulso de mi madre.
julio 03, 2008
Corto
Debería estar estudiando inglés para las últimas pruebas de mañana, debería haber estudiado todo el día, pero, soy yo. Soy Paula Araya, que habla mucho de que tiene que estudiar, y al final del día llega a decirle a alguien "no he estudiado carajo".
Hoy, en uno de mis arranques de locura fui a cortarme el pelo. Está corto, mucho más corto de lo que lo tuve en mi vida. Está raro, pero cómodo.
Pronto cumpliré veinte años, cambiaré de folio y se me hará más difícil decir mi edad en francés (créanme que me complica).
La fecha de mi cumpleaños es mi favorita durante el año, lo sé, no pueden creer lo egocéntrica que soy, pero me encanta. Me gustan los saludos y las palabras bonitas que la gente dice por tratarse de un "día especial". Me gustan los mimos, las tortas, el almuerzo de todos los años con mi mamá que se hizo tradición cuando entré al liceo.
Todos los años digo que no haré nada para celebrarlo, pero siempre caigo en la tentación, y, aunque no organice nada, cuento con una familia y amigos preciosos que siempre SIEMPRE están aquí, porque saben que el día favorito de su amiga es su cumpleaños.
Hoy, en uno de mis arranques de locura fui a cortarme el pelo. Está corto, mucho más corto de lo que lo tuve en mi vida. Está raro, pero cómodo.
Pronto cumpliré veinte años, cambiaré de folio y se me hará más difícil decir mi edad en francés (créanme que me complica).
La fecha de mi cumpleaños es mi favorita durante el año, lo sé, no pueden creer lo egocéntrica que soy, pero me encanta. Me gustan los saludos y las palabras bonitas que la gente dice por tratarse de un "día especial". Me gustan los mimos, las tortas, el almuerzo de todos los años con mi mamá que se hizo tradición cuando entré al liceo.
Todos los años digo que no haré nada para celebrarlo, pero siempre caigo en la tentación, y, aunque no organice nada, cuento con una familia y amigos preciosos que siempre SIEMPRE están aquí, porque saben que el día favorito de su amiga es su cumpleaños.
junio 29, 2008
Mucho ruido y pocas nueces
Estoy sin computador hace semana y media, por eso no había escrito. Es que bueno, sí, existe el pc de mis hermanos, pero es lo mismo que estar sin nada, el teclado es asqueroso, la luz de la pantalla lo mismo, y es súper lento. Ahora, estoy ocupando el notebook de la Jenifer que me prestó amablemente para estudiar Prevención, y me distraje.
En estos momentos muero de frío.
Ah! quería comentar que no fue un desastre mi prueba de cocina, que estaba muy nerviosa pero la saqué adelante, así que a la gente que me preguntó, sepa de antemano que yo le rindo culto al dicho "mucho ruido y pocas nueces".
Al fin termino la mayoría de los ramos esta semana, quiero vacaciones con suma urgencia, y soy una patuda porque a penas me muevo durante el periodo de clases, a penas estudio lo que tengo que estudiar, y duermo descaradamente, pero quiero viajar, espero que siga en pie la palabra de Marco para que pueda ir a verlo unos días, espero que la familia Quezada Villena no tenga las vacaciones la misma fecha que yo y me reciban por un fin de semana en Quinteros, y espero también poder ir a ver a Set a Rancagua como le dije que haría.
Queda muy poco para mi fecha especial y el cambio de folio. Queda muy poco para salir de vacaciones y gritar "¡I'M FREEEEEEE!".
Y repito, muero de frío, cómo recórcholis quiero ir al Círculo polar si muero de frío.
Cuando pueda prometo escribirles. Ahora seguiré estudiando.
En estos momentos muero de frío.
Ah! quería comentar que no fue un desastre mi prueba de cocina, que estaba muy nerviosa pero la saqué adelante, así que a la gente que me preguntó, sepa de antemano que yo le rindo culto al dicho "mucho ruido y pocas nueces".
Al fin termino la mayoría de los ramos esta semana, quiero vacaciones con suma urgencia, y soy una patuda porque a penas me muevo durante el periodo de clases, a penas estudio lo que tengo que estudiar, y duermo descaradamente, pero quiero viajar, espero que siga en pie la palabra de Marco para que pueda ir a verlo unos días, espero que la familia Quezada Villena no tenga las vacaciones la misma fecha que yo y me reciban por un fin de semana en Quinteros, y espero también poder ir a ver a Set a Rancagua como le dije que haría.
Queda muy poco para mi fecha especial y el cambio de folio. Queda muy poco para salir de vacaciones y gritar "¡I'M FREEEEEEE!".
Y repito, muero de frío, cómo recórcholis quiero ir al Círculo polar si muero de frío.
Cuando pueda prometo escribirles. Ahora seguiré estudiando.
junio 21, 2008
Un año
Un año.
Un año y las heridas siguen golpeándome de vez en cuando.
Hace un año vi nevar a través de una ventana a la altura de Rancagua.
Tengo un año completo de historias nuevas, pero iguales.
Hay dentro de mí un año de nostalgias.
Un año y las heridas siguen golpeándome de vez en cuando.
Hace un año vi nevar a través de una ventana a la altura de Rancagua.
Tengo un año completo de historias nuevas, pero iguales.
Hay dentro de mí un año de nostalgias.
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Amore y desamore,
de mí,
Recuerdos
junio 18, 2008
junio 15, 2008
colapso antes de la prueba de cocina.
Hace tiempo que no escribía.. es que no había que contar nada ni quejarse tampoco.
Pero hoy, vino a mí el colapso. Tengo prueba de cocina el miércoles y, aparte de morir de miedo de manera instantanea cuando me dicen "cocina", la prueba se viene MUY difícil.
Supuestamente debo deshuesar un pollo en 9 minutos (qué sé yo por qué nueve y no diez), pero me demoro como 40 minutos (y juro no estar exagerando).
No sé qué haré.. además torneando me demoro unos 40 minutos más, osea.. una hora veinte sólo haciendo esas dos cosas.
Mi Dios... estoy cagadita de miedo.
Además el ciselado de la cebolla... siento que los ojos de la profe nuevamente estarán puestos sobre él.
Ya, no pienso más, me estreso sobremanera.
Pero hoy, vino a mí el colapso. Tengo prueba de cocina el miércoles y, aparte de morir de miedo de manera instantanea cuando me dicen "cocina", la prueba se viene MUY difícil.
Supuestamente debo deshuesar un pollo en 9 minutos (qué sé yo por qué nueve y no diez), pero me demoro como 40 minutos (y juro no estar exagerando).
No sé qué haré.. además torneando me demoro unos 40 minutos más, osea.. una hora veinte sólo haciendo esas dos cosas.
Mi Dios... estoy cagadita de miedo.
Además el ciselado de la cebolla... siento que los ojos de la profe nuevamente estarán puestos sobre él.
Ya, no pienso más, me estreso sobremanera.
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Autoreclamos,
Gastronomía
junio 09, 2008
junio 06, 2008
Con y sin ella
Ajá, cuando es para bien sí,
cuando es para mal, no.
Creo que ya entiendo lo de las imágenes que "creé" en mi cabeza. Yo actúo muchas veces por tener intranquila la conciencia, pero tengo claro que otros no, así que, ahora no espero nada. Nada. Y es agobiante y aplastante. Sofocante. Angustiante.
Es tener el alma acumulada en la boca y sentirte sin ella.
Decepcionante, sí.
Me canso de cansar. Y no sé, a diferencia de otras ocasiones no me ataco.
Pero de todas formas se rompió.
cuando es para mal, no.
Creo que ya entiendo lo de las imágenes que "creé" en mi cabeza. Yo actúo muchas veces por tener intranquila la conciencia, pero tengo claro que otros no, así que, ahora no espero nada. Nada. Y es agobiante y aplastante. Sofocante. Angustiante.
Es tener el alma acumulada en la boca y sentirte sin ella.
Decepcionante, sí.
Me canso de cansar. Y no sé, a diferencia de otras ocasiones no me ataco.
Pero de todas formas se rompió.
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Amore y desamore,
Dirigido
junio 02, 2008
junio 01, 2008
Autorretrato, para que lo tengas presente
Tengo una extraña fascinación por exponer todo lo que pasa por mi mente y corazón, por sacarlo y que lo veas, que lo sientas. Tengo una perrita llamada Negra que me mueve la cola, aunque, le temo a los perros, al menos, a la mayoría de ellos.
Soy autocrítica, insegura, confiada, cariñosa y huraña a la vez. Río, sonrío y lloro mucho. Algunos días no quiero saber de nadie, y otros, quiero verlos a todos.
Cuando salgo a veces tengo la manía de pisar las líneas de la vereda, y otras veces sólo los espacios entre ellas. Antes, tuve la manía de lavar los vasos tres veces previo a beber algo en ellos, pero ya la he superado un poco. Un poco.
Me gusta ver películas sola, películas que me dejen ganas de escribir, de pintar, de soñar, de llamar por teléfono, de hacer cartas, de hablar, de sentir, de crecer, de salir y descubrir (descubrirme).
Me gusta la leche con chocolate caliente que me preparaban en los cumpleaños cuando pequeña, con naranja, canela y clavo de olor. Me gustan también las fotografías, coleccionarlas en mi pared. Me gusta escribirlo todo, TODO.
Seguido viene a mí la angustia y me veo pequeñita ante mis urgencias. Otras veces despierto con ganas de cocinar dulces, poner música fuerte y saltar por todos lados, cantar, gritar, decir lo mucho que quiero a quienes quiero (por supuesto), sonreír y hacer sonreír.
Me encanta invitar a mis amigos a la casa, me gusta cuidarlos y mimarlos con comida. Es cierto, tengo un espíritu extraño: Soy infantil, inmadura, un poco loca cuando tengo sueño o he estado mucho tiempo sin salir, pero también soy como una señora hogareña con muchos hijos a quienes cuidar. Soy hija y madre a la vez.
Soy inmensamente sensible y transparente. Frágil. Con poco carácter para defenderme cuando me dañan. Soy mágica y brillante cuando quiero.
Cuando me enamoro soy dramática, en realidad soy casi fanática del drama, pero inconscientemente. Un poco pegote y celosa (inseguridad).
Mis recuerdos los cojo y los voy poniendo en una cajita, aunque tengo una muy mala memoria.
Tengo debilidad por el chocolate y por los susurros. Siempre me voy a estar quejando de mi físico, aunque me gustan mis ojos y lo delgada que se ve mi espalda.
Soy muy desordenada y desorganizada. No me gusta molestar al resto y me cuesta pedir las cosas importantes. Soy un poco paranoica y con ciertas personas siento que todo el tiempo estoy estorbando y que piensan que soy inferior a ellos.
No soy amiga del teléfono, aunque mis padres han tenido que pagar unas cuentas enormes por mi llamadas.
Me da miedo tener un hijo, pero sólo por el parto. No tengo muy claro qué será de mi vida. Odio la monotonía y siempre dejo las cosas a la mitad. No tengo paciencia. Me gusta salir a caminar cuando no hay sol, y me desagrada estar en casa cuando llueve porque me deprimo. No me gusta el frío y mi pieza es muy fría.
Me gustaría tener a quién quiero a mi lado para cuando se me antoje abrazar.
Me gustan las frases amorosas, y, aunque parezca extraño no me gustan las cursilerías.
No soy prejuiciosa con las personas, pero sí con otras cosas como la música. Me cae mal la gente a la que le caigo mal. He descubierto que soy competitiva.
No me interesa que me hablen de temas que no me gustan, como la química, la física y la biología.
Tengo al rededor de veinte cremas para el cuidado de la piel y el acné que no ocupo. No soy constante. Mi velador tiene varios remedios como el velador de mi abuelita paterna. Soy muy enfermisa.
Me gustan las novelas (repito: no las cursilerías), en donde se relatan encuentros interpersonales. Me gustan las relaciones interpersonales.
Me gusta ganar dinero y comprar regalos.
A veces (muy pocas) estoy muy malhumorada, pero sólo dentro de casa y con mi familia.
Me gustan mucho los abrigos y la estética del invierno: las botas de agua, los guantes, las bufandas.
Me gustan las galletas de limón y mantequilla, pero no las de chocolate.
Algunas veces quiero viajar, pero no sola.
Algunos sábado por la noche me deprimo.
Me gusta cambiarme el color del pelo seguido. Siempre digo que no volveré a tener chasquilla y vuelvo a cortármela.
Suelo tener las manos, pies y nariz helados en invierno.
No me gusta que me regalen candelabros porque no los ocupo, lo mismo con los peluches.
Me gustan las flores y los árboles con ramas grandes y raíces que salgan de la tierra.
Me gusta sentir el viento en el rostro. No me gusta la adrenalina, soy la peor compañía para ir a un parque de diversiones.
Me encanta hablar y beber mocaccino.
Soy una persona desorientada en combinación de colores. Creo que Bulma tiene el pelo verde, aunque me digan lo contrario. Me gustan los colores vivos, el amarillo mostaza, el rojo, el naranjo, el verde limón, el morado.
En mi pieza no hay suficiente espacio.
He sido cruel y desubicada en ocasiones contadas. Soy un poco egoísta, aunque se me ha ido quitando.
Me frustro con facilidad. Me gusta sentirme en una película cuando estoy en la micro, en el metro, o caminando por la calle.
Me gusta ser especial.
Soy asfixiante pero necesito mi espacio. Conozco mis errores pero no los corrijo.
Tengo muy poca fuerza de voluntad.
Doy mucho de mí cuando quiero. Tengo la necesidad imperante de comunicar.
Siempre me siento identificada con las canciones.
Creo que las personas que he detestado en mi vida, que han sido pocas, me seguirán cayendo mal por siempre.
Cuando algo me hiere, aunque haya pasado mucho tiempo continúa conmigo, a veces imperceptible, pero otras se hace presente y me limita.
No soy buena consejera, pero puedo escuchar.
Creo que mis inseguridades parten cuando pequeña viajamos a Valdivia con mi mamá por motivos de su trabajo.
Me dan pánico las clases de cocina. Me encantan las de pastelería.
Soy muy mala en los idiomas, pero este último año he aprendido bastante.
Odiaba el colegio.
Quiero ver nevar en vivo y en directo porque no conozco la nieve.
Cuando escucho ciertas canciones de Cat Steven y de The Creedence y estoy con alguien siempre digo "con estas canciones me dan ganas de viajar".
Me aferro a mis recuerdos como Jack al trozo de hielo cuando se hundió el Titanic. No me gusta Titanic.
Como compulsivamente pan con queso cremoso, pan tostado o con palta.
Muchas veces he tenido actitudes idiotas para llamar la atención de las cuales me arrepiento cada vez que las recuerdo.
Me victimizo, muchas veces, y luego me odio por hacerlo.
Cuando me pongo nerviosa, muy nerviosa por algún tema sentimental me dan tiritones compulsivos.
Tengo pánico escénico. Soy egocéntrica y autorreferente.
No tengo ningún reloj que esté bueno. No me gusta ser impuntual. No me gusta llegar tarde a clases.
Me gustan las colonias de manzana, durazno y vainilla.
Me gusta el olor a queque caliente recién horneado. Sobre todo si es de naranja.
Soy nerviosa.
No me gusta colorear, pero sí dibujar. Hago cuadros al oleo pero no tengo ninguna técnica. Siempre las mujeres que dibujo son anoréxicas, tienen ojos grandes, mirada perdida y distante.
Soy orgullosa. Soy bruta e impulsiva a veces, mis movimientos son toscos, no soy delicada.
Soy hipersensible a la crítica. Odio las despedidas y las separaciones.
No olvido a pesar de mi mala memoria.
Me violenta la violencia de un modo irracional e inmanejable.
Muchas veces hablo más de lo que la gente desearía, entonces me siento mal por hacerlo.
Siempre me pasa alguna desgracia por la cual quejarme.
Soy mucho más agradable en persona que a través de internet, disfruto más y me quejo menos.
Me molesta que me escriban en internet con mayúscula, es como agresivo.
A veces, lloro cuando me sale el agua helada en la ducha.
No soy muy dada al contacto físico. Me cuesta mucho decirle a mis familiares que los quiero.
Tengo una risa desagradable que se cuela en mis frases cada vez que abro la boca.
Soy autocrítica, insegura, confiada, cariñosa y huraña a la vez. Río, sonrío y lloro mucho. Algunos días no quiero saber de nadie, y otros, quiero verlos a todos.
Cuando salgo a veces tengo la manía de pisar las líneas de la vereda, y otras veces sólo los espacios entre ellas. Antes, tuve la manía de lavar los vasos tres veces previo a beber algo en ellos, pero ya la he superado un poco. Un poco.
Me gusta ver películas sola, películas que me dejen ganas de escribir, de pintar, de soñar, de llamar por teléfono, de hacer cartas, de hablar, de sentir, de crecer, de salir y descubrir (descubrirme).
Me gusta la leche con chocolate caliente que me preparaban en los cumpleaños cuando pequeña, con naranja, canela y clavo de olor. Me gustan también las fotografías, coleccionarlas en mi pared. Me gusta escribirlo todo, TODO.
Seguido viene a mí la angustia y me veo pequeñita ante mis urgencias. Otras veces despierto con ganas de cocinar dulces, poner música fuerte y saltar por todos lados, cantar, gritar, decir lo mucho que quiero a quienes quiero (por supuesto), sonreír y hacer sonreír.
Me encanta invitar a mis amigos a la casa, me gusta cuidarlos y mimarlos con comida. Es cierto, tengo un espíritu extraño: Soy infantil, inmadura, un poco loca cuando tengo sueño o he estado mucho tiempo sin salir, pero también soy como una señora hogareña con muchos hijos a quienes cuidar. Soy hija y madre a la vez.
Soy inmensamente sensible y transparente. Frágil. Con poco carácter para defenderme cuando me dañan. Soy mágica y brillante cuando quiero.
Cuando me enamoro soy dramática, en realidad soy casi fanática del drama, pero inconscientemente. Un poco pegote y celosa (inseguridad).
Mis recuerdos los cojo y los voy poniendo en una cajita, aunque tengo una muy mala memoria.
Tengo debilidad por el chocolate y por los susurros. Siempre me voy a estar quejando de mi físico, aunque me gustan mis ojos y lo delgada que se ve mi espalda.
Soy muy desordenada y desorganizada. No me gusta molestar al resto y me cuesta pedir las cosas importantes. Soy un poco paranoica y con ciertas personas siento que todo el tiempo estoy estorbando y que piensan que soy inferior a ellos.
No soy amiga del teléfono, aunque mis padres han tenido que pagar unas cuentas enormes por mi llamadas.
Me da miedo tener un hijo, pero sólo por el parto. No tengo muy claro qué será de mi vida. Odio la monotonía y siempre dejo las cosas a la mitad. No tengo paciencia. Me gusta salir a caminar cuando no hay sol, y me desagrada estar en casa cuando llueve porque me deprimo. No me gusta el frío y mi pieza es muy fría.
Me gustaría tener a quién quiero a mi lado para cuando se me antoje abrazar.
Me gustan las frases amorosas, y, aunque parezca extraño no me gustan las cursilerías.
No soy prejuiciosa con las personas, pero sí con otras cosas como la música. Me cae mal la gente a la que le caigo mal. He descubierto que soy competitiva.
No me interesa que me hablen de temas que no me gustan, como la química, la física y la biología.
Tengo al rededor de veinte cremas para el cuidado de la piel y el acné que no ocupo. No soy constante. Mi velador tiene varios remedios como el velador de mi abuelita paterna. Soy muy enfermisa.
Me gustan las novelas (repito: no las cursilerías), en donde se relatan encuentros interpersonales. Me gustan las relaciones interpersonales.
Me gusta ganar dinero y comprar regalos.
A veces (muy pocas) estoy muy malhumorada, pero sólo dentro de casa y con mi familia.
Me gustan mucho los abrigos y la estética del invierno: las botas de agua, los guantes, las bufandas.
Me gustan las galletas de limón y mantequilla, pero no las de chocolate.
Algunas veces quiero viajar, pero no sola.
Algunos sábado por la noche me deprimo.
Me gusta cambiarme el color del pelo seguido. Siempre digo que no volveré a tener chasquilla y vuelvo a cortármela.
Suelo tener las manos, pies y nariz helados en invierno.
No me gusta que me regalen candelabros porque no los ocupo, lo mismo con los peluches.
Me gustan las flores y los árboles con ramas grandes y raíces que salgan de la tierra.
Me gusta sentir el viento en el rostro. No me gusta la adrenalina, soy la peor compañía para ir a un parque de diversiones.
Me encanta hablar y beber mocaccino.
Soy una persona desorientada en combinación de colores. Creo que Bulma tiene el pelo verde, aunque me digan lo contrario. Me gustan los colores vivos, el amarillo mostaza, el rojo, el naranjo, el verde limón, el morado.
En mi pieza no hay suficiente espacio.
He sido cruel y desubicada en ocasiones contadas. Soy un poco egoísta, aunque se me ha ido quitando.
Me frustro con facilidad. Me gusta sentirme en una película cuando estoy en la micro, en el metro, o caminando por la calle.
Me gusta ser especial.
Soy asfixiante pero necesito mi espacio. Conozco mis errores pero no los corrijo.
Tengo muy poca fuerza de voluntad.
Doy mucho de mí cuando quiero. Tengo la necesidad imperante de comunicar.
Siempre me siento identificada con las canciones.
Creo que las personas que he detestado en mi vida, que han sido pocas, me seguirán cayendo mal por siempre.
Cuando algo me hiere, aunque haya pasado mucho tiempo continúa conmigo, a veces imperceptible, pero otras se hace presente y me limita.
No soy buena consejera, pero puedo escuchar.
Creo que mis inseguridades parten cuando pequeña viajamos a Valdivia con mi mamá por motivos de su trabajo.
Me dan pánico las clases de cocina. Me encantan las de pastelería.
Soy muy mala en los idiomas, pero este último año he aprendido bastante.
Odiaba el colegio.
Quiero ver nevar en vivo y en directo porque no conozco la nieve.
Cuando escucho ciertas canciones de Cat Steven y de The Creedence y estoy con alguien siempre digo "con estas canciones me dan ganas de viajar".
Me aferro a mis recuerdos como Jack al trozo de hielo cuando se hundió el Titanic. No me gusta Titanic.
Como compulsivamente pan con queso cremoso, pan tostado o con palta.
Muchas veces he tenido actitudes idiotas para llamar la atención de las cuales me arrepiento cada vez que las recuerdo.
Me victimizo, muchas veces, y luego me odio por hacerlo.
Cuando me pongo nerviosa, muy nerviosa por algún tema sentimental me dan tiritones compulsivos.
Tengo pánico escénico. Soy egocéntrica y autorreferente.
No tengo ningún reloj que esté bueno. No me gusta ser impuntual. No me gusta llegar tarde a clases.
Me gustan las colonias de manzana, durazno y vainilla.
Me gusta el olor a queque caliente recién horneado. Sobre todo si es de naranja.
Soy nerviosa.
No me gusta colorear, pero sí dibujar. Hago cuadros al oleo pero no tengo ninguna técnica. Siempre las mujeres que dibujo son anoréxicas, tienen ojos grandes, mirada perdida y distante.
Soy orgullosa. Soy bruta e impulsiva a veces, mis movimientos son toscos, no soy delicada.
Soy hipersensible a la crítica. Odio las despedidas y las separaciones.
No olvido a pesar de mi mala memoria.
Me violenta la violencia de un modo irracional e inmanejable.
Muchas veces hablo más de lo que la gente desearía, entonces me siento mal por hacerlo.
Siempre me pasa alguna desgracia por la cual quejarme.
Soy mucho más agradable en persona que a través de internet, disfruto más y me quejo menos.
Me molesta que me escriban en internet con mayúscula, es como agresivo.
A veces, lloro cuando me sale el agua helada en la ducha.
No soy muy dada al contacto físico. Me cuesta mucho decirle a mis familiares que los quiero.
Tengo una risa desagradable que se cuela en mis frases cada vez que abro la boca.
mayo 31, 2008
Trás mi puerta
Trás la puerta tengo:
cuatro ciegos que me espían
tres manos que me tocan
dos bocas que me comen
y un corazón que se agrieta cada vez que le digo mi nombre.
cuatro ciegos que me espían
tres manos que me tocan
dos bocas que me comen
y un corazón que se agrieta cada vez que le digo mi nombre.
Extracto de Puede ser - Miguel Bosé
Y puede que
saber que me quieres
quererme y no puedas
yo sería, del cielo que me entregues
y puede que
me pierda en el aire,
con paso sereno,
yo seré, del cielo que me entregues
del cielo que me entregues
del cielo que...
saber que me quieres
quererme y no puedas
yo sería, del cielo que me entregues
y puede que
me pierda en el aire,
con paso sereno,
yo seré, del cielo que me entregues
del cielo que me entregues
del cielo que...
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Amore y desamore,
Canciones,
Citado
mayo 30, 2008
post 101
¿Por qué el amor se acaba?, yo tengo mucho miedo de sentir y que nuevamente los sentimientos se me deshagan.
Pasa que estoy en cama y me pongo a pensar mucho, y lo peor, nada productivo. Sólo formo telarañas con mis recuerdos, los cojo y los traigo a mí, como si me ayudaran a algo, y no es así.
Vi una película recién de una mujer que quería publicar un libro y su esposo que era escritor no quería que ella lo fuese, la mujer se enamoró de su editor porque éste la apoyaba y la hacía sentir alguien valorado, se divorció y se casó con el editor, pero cuando ella decide publicar su segundo libro su esposo el editor lo leyó y lo encontró demasiado bueno, entonces no quiso publicarlo porque pasaría a ser "el esposo de", entonces le dice que es malísimo y ella se deprime. Luego se encuentra con su ex esposo y vuelve a estar con él, o algo así, se me acaba de olvidar. El caso es que los dos hombres eran unos idiotas inseguros de su propio talento, pero eran de los idiotas-estúpidos. Peor.
Ahora me duele mucho el trasero, y las piernas, yo creo que es por estar tanto acostada, así que me moveré un poco, el esqueleto y el alma, que están algo estancados.
Lenny kravitz me dice desde la tele "necesitas tiempo para estar sola, entonces lo sabrás" ¿te das cuenta? y Lenny por qué se mete en lo que no le incumbe.
Pasa que estoy en cama y me pongo a pensar mucho, y lo peor, nada productivo. Sólo formo telarañas con mis recuerdos, los cojo y los traigo a mí, como si me ayudaran a algo, y no es así.
Vi una película recién de una mujer que quería publicar un libro y su esposo que era escritor no quería que ella lo fuese, la mujer se enamoró de su editor porque éste la apoyaba y la hacía sentir alguien valorado, se divorció y se casó con el editor, pero cuando ella decide publicar su segundo libro su esposo el editor lo leyó y lo encontró demasiado bueno, entonces no quiso publicarlo porque pasaría a ser "el esposo de", entonces le dice que es malísimo y ella se deprime. Luego se encuentra con su ex esposo y vuelve a estar con él, o algo así, se me acaba de olvidar. El caso es que los dos hombres eran unos idiotas inseguros de su propio talento, pero eran de los idiotas-estúpidos. Peor.
Ahora me duele mucho el trasero, y las piernas, yo creo que es por estar tanto acostada, así que me moveré un poco, el esqueleto y el alma, que están algo estancados.
Lenny kravitz me dice desde la tele "necesitas tiempo para estar sola, entonces lo sabrás" ¿te das cuenta? y Lenny por qué se mete en lo que no le incumbe.
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Amore y desamore,
Cotidiano
mayo 28, 2008
La fortuna de Paula
Otra vez, otra vez me caí.
En esta ocasión el lugar elegido por mi destino fue el taller de cocina, con mi profesora Mónica Díaz, porque no hay clase en que a mí no me pase algo.
Estábamos a punto de terminar de limpiar el taller, cuando con mis zapatitos TAN antideslizantes caminé por el agua y caí de espalda, lentamente, como en las películas, aleteando, intentando no caer, pero fue para peor.
La profesora me levantó y me llevó a enfermería, mientras mis compañeros del taller del lado me miraban salir y yo muerta de vergüenza diciéndole a la profe que no me dolía tanto (es que ya a la pobrecita la tengo curada de espantos con todas las cosas que me pasan en su taller), pero ella insistía, y fui.
La enfermera me dijo que tenía que ir a un Centro médico, aprovechando el seguro escolar, pero a mí no me dolía, pensé era una exageración ir al doctor, pero mi profe insistía, así que no me quedó otra.
Salí como toda una diva de Inacap, con un radio taxi contratado por el instituto esperándome afuera, y la enfermera peleando conmigo para llevarme las cosas.
Llegué y mi papá ni caso me hizo porque estaba hablando con un amigo por teléfono.
Fuimos con mi mamá y él a la posta indicada por la enfermera de Inacap y estuvimos esperando a que me atendieran durante hora y media (jodida salud pública), luego, cuando pude entrar, esperé por una hora más, viendo a niños que se habían metido cosas en la nariz, la oreja, la boca, a mujeres embarazadas, y gente lesionada que estaba toda (en mi opinión) peor que yo.
Me condujeron a la sección de rayos y el enfermero me dijo "entre ahí, quítese la ropa, sólo quédese con su ropa interior y póngase esa bata", lo primero que pensé: ¡demonios! tengo tantos pelos en las piernas; pero me dijo que me podía dejar las panties y me encantó la idea de usar esas batas de enferma, esas que por delante no se te ve nada, pero por detrás todo, es que nunca había usado.
En resumen, me hicieron una radiografía, sólo tengo una contusión, me pusieron un medicamento intravenoso y casi me muero (mi presión, o qué sé yo), me tramitaron un montón, y mis pobres padres se aburrieron mucho esperándome 4 horas.
En esta ocasión el lugar elegido por mi destino fue el taller de cocina, con mi profesora Mónica Díaz, porque no hay clase en que a mí no me pase algo.
Estábamos a punto de terminar de limpiar el taller, cuando con mis zapatitos TAN antideslizantes caminé por el agua y caí de espalda, lentamente, como en las películas, aleteando, intentando no caer, pero fue para peor.
La profesora me levantó y me llevó a enfermería, mientras mis compañeros del taller del lado me miraban salir y yo muerta de vergüenza diciéndole a la profe que no me dolía tanto (es que ya a la pobrecita la tengo curada de espantos con todas las cosas que me pasan en su taller), pero ella insistía, y fui.
La enfermera me dijo que tenía que ir a un Centro médico, aprovechando el seguro escolar, pero a mí no me dolía, pensé era una exageración ir al doctor, pero mi profe insistía, así que no me quedó otra.
Salí como toda una diva de Inacap, con un radio taxi contratado por el instituto esperándome afuera, y la enfermera peleando conmigo para llevarme las cosas.
Llegué y mi papá ni caso me hizo porque estaba hablando con un amigo por teléfono.
Fuimos con mi mamá y él a la posta indicada por la enfermera de Inacap y estuvimos esperando a que me atendieran durante hora y media (jodida salud pública), luego, cuando pude entrar, esperé por una hora más, viendo a niños que se habían metido cosas en la nariz, la oreja, la boca, a mujeres embarazadas, y gente lesionada que estaba toda (en mi opinión) peor que yo.
Me condujeron a la sección de rayos y el enfermero me dijo "entre ahí, quítese la ropa, sólo quédese con su ropa interior y póngase esa bata", lo primero que pensé: ¡demonios! tengo tantos pelos en las piernas; pero me dijo que me podía dejar las panties y me encantó la idea de usar esas batas de enferma, esas que por delante no se te ve nada, pero por detrás todo, es que nunca había usado.
En resumen, me hicieron una radiografía, sólo tengo una contusión, me pusieron un medicamento intravenoso y casi me muero (mi presión, o qué sé yo), me tramitaron un montón, y mis pobres padres se aburrieron mucho esperándome 4 horas.
mayo 27, 2008
La gastronomía y yo.
A raíz de que el próximo jueves tengo que exponer sobre la comida japonesa (mi parte es la repostería) he estado leyendo en internet acerca de las gastronomía nipona y me he sorprendido por la inmensa cantidad de preparaciones que tienen, todas salen de lo común, al menos de lo que se consume en occidente.
Es increíble, y más lo es todo lo que tengo que aprender, la enorme lista de sabores, colores, texturas, formas... es como si viniese toda esa información y me aplastara de pronto, como cuando te imaginas lo que eres tú al lado de lo que es el universo, una partícula microscópica, mísera. Así me siento yo con la gastronomía, la miro hacia arriba y colapso.
Luego vienen mis profesores y uno por uno me hablan de lo exigente que es el medio, de lo difícil y apasionante que es la carrera, y se me vuelven a colapsar las ideas, se tropiezan unas con otras y no me dejan avanzar, me digo "¿y si no me gusta la cocina?", es que lo que en realidad me gusta es la Pastelería, nunca NUNCA he sido buena para cocinar, con decir que hasta los 18 años no sabía hacer arroz (usted abre la boca sorprendido), y ahora que estoy a puertas de cumplir 20 sé hacer risotto, que es un avance, creo.
Y... no sé, ¿y si no tengo dedos para el piano?, más bien, ¿y si no debo meter los dedos en la masa?. Soy tan ignorante en los asuntos gastronómicos, tengo una memoria tan mala, soy tan bruta, poco delicada, impaciente. Soy tan insegura y no puedo controlar la angustia cuando las situaciones me aplastan.
A ver, ¿cómo lo sé?. Incluso, no recuerdo cómo demonios se me ocurrió estudiar ésto, aunque no me veo haciendo otra cosa.
Me gusta crear, es un comienzo.
Me gusta mezclar.
Me gusta comer, mucho.
No me gusta equivocarme, quizá por eso soy tan insegura en cocina, porque me siento tan ignorante en el tema que pienso que todo lo que hago está mal. Gil de mí.
Ay, no sé..
Es increíble, y más lo es todo lo que tengo que aprender, la enorme lista de sabores, colores, texturas, formas... es como si viniese toda esa información y me aplastara de pronto, como cuando te imaginas lo que eres tú al lado de lo que es el universo, una partícula microscópica, mísera. Así me siento yo con la gastronomía, la miro hacia arriba y colapso.
Luego vienen mis profesores y uno por uno me hablan de lo exigente que es el medio, de lo difícil y apasionante que es la carrera, y se me vuelven a colapsar las ideas, se tropiezan unas con otras y no me dejan avanzar, me digo "¿y si no me gusta la cocina?", es que lo que en realidad me gusta es la Pastelería, nunca NUNCA he sido buena para cocinar, con decir que hasta los 18 años no sabía hacer arroz (usted abre la boca sorprendido), y ahora que estoy a puertas de cumplir 20 sé hacer risotto, que es un avance, creo.
Y... no sé, ¿y si no tengo dedos para el piano?, más bien, ¿y si no debo meter los dedos en la masa?. Soy tan ignorante en los asuntos gastronómicos, tengo una memoria tan mala, soy tan bruta, poco delicada, impaciente. Soy tan insegura y no puedo controlar la angustia cuando las situaciones me aplastan.
A ver, ¿cómo lo sé?. Incluso, no recuerdo cómo demonios se me ocurrió estudiar ésto, aunque no me veo haciendo otra cosa.
Me gusta crear, es un comienzo.
Me gusta mezclar.
Me gusta comer, mucho.
No me gusta equivocarme, quizá por eso soy tan insegura en cocina, porque me siento tan ignorante en el tema que pienso que todo lo que hago está mal. Gil de mí.
Ay, no sé..
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Gastronomía
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