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marzo 27, 2025
Inconformista, como siempre
febrero 23, 2022
Mujercitas y una razón para escribir
Hoy el día en Santiago está nublado, frío y otoñal, pero es febrero. Mi vida está muy lenta, los días no me desafían demasiado... están flojos, el trabajo no aparece, de hecho me he estado planteando buscar algo de medio tiempo; ya no me aferro taaanto a Chocomissa como lo hacía antes, cuando sentía que no había nada más que eso para mí, la pandemia hizo que todo se volviera más relativo, ya no parece imposible parar por momentos, o incluso irnos a otra ciudad y comenzar de nuevo, ya no le tengo miedo a perder clientes porque siempre habrán nuevos. Si lo pienso bien es algo bueno, lo anterior hacía que mi plan de vida fuese rígido y no permitía que nada ni nadie lo cambiara, todo se tenía que moldear a ese yo con Chocomissa. A decir verdad era un poco injusto con Francisco.
Como decía los tiempos veraniegos están flojos y lentos, entre que nosotros y/o el entorno tiene que mantenerse encerrados a causa del covid, el verano siempre ha sido así, pero este día nublado y frío ayuda a que mi corazón se sienta como un chanchito de tierra enroscado. La pequeña ausencia de Francisco (que solo salió a hacer clases un par de horas) me provoca un vacío estúpido. Si seré dramática.
Hace un ratito vi Mujercitas, y es mi primer acercamiento a esa obra, ni siquiera he leído el libro, que siendo sincera no creo que lea, porque ya me lo spoilié y no soy buena con ese tipo de literatura. Bueno da igual, me gustó mucho. Sentí igual que las hermanas eran un poco parecidas a las de Orgullo y prejuicio, que no sé cuáles fueron primero, pero me conmovió un montón, tanto que me inspiró venir aquí y poner Carla Bruni de fondo ¡UF!.
Estoy sentimental y cayendo lentamente en un pequeño drama que el escribir siempre agranda.
Oh, salió una canción de Carla Bruni que tocaban un montón en un dorama que vi el año pasado. He visto un montón de doramas, son tan heteronormados y me rompen tanto el corazón, pero no puedo dejar de verlos, ¿Por qué seré tan adicta al romance?. Buá.
marzo 13, 2021
Precipicio
miro hacia abajo y no tengo miedo.
marzo 03, 2021
Haciendo justicia
Como mencioné en la entrada anterior, estamos sufriendo una pandemia mundial llamada Coronavirus, o Covid ahora, porque le cambiaron el nombre :P, y hemos tenido que pasar encerrados en casa la mayoría del tiempo, durante el 2020 pasé meses sin ver a mi familia, MESES, o sea los veía por cámara, pero no en vivo y en directo; con decir que mi cumple 32 lo pasamos en casa Francisco, Palermo y yo, ¿y saben? no estuvo mal. Y se sabe que yo soy (¿o era?) fan de mi cumple.
El año pasado falleció la Weliweli u.u, no fue por el covid, fue de viejita... estaba a punto de cumplir 92 años, y en realidad estaba chata de la vida... durante los últimos años se la pasó en cama y la frustraba muchísimo no poder hacer sus cosas, y, aunque la extraño, sé que está en un lugar mucho mejor, donde por fin es libre de su cuerpo.
Bueno, dije que iba a hablar de cosas buenas y puro estoy hablando de cosas malas.
¿Me creerán si les digo que estoy mas ordenada?, waaa... es cierto po!, todavía no agarro la costumbre de hacer la cama, pero qué onda que toda mi casa está más ordenada, o sea, sigue siendo un caos, porque poco espacio, Chocomissa de verdad se cuela en todos los espacios de mi vida y aquí el marido es de los acumuladores, pero, usted se sorprendería de lo ordenada que está. Y ya, suena muy poca cosa ahora que lo escribo, pero es un gran GRAN enorme paso para mí.
El año pasado también comencé a entablar relación con un hermoso grupo de mujeres vía WhatsApp, llamado Caseritas <3, nos unimos porque todas somos auditoras del programa de radio con el mismo nombre. Ellas han resultado ser un grupo de contención enorme y lo agradezco infinito, son todas muy bacanes.
¡y hoy es el cumple de la Jeni que está en las Europas!, ojalá pueda verla este año otra veeez.
febrero 28, 2021
Paula de 32, casi 33.
Debería escribir a modo de radiografía de la Paula que soy hoy, en febrero del 2021 (¡2021! ¡y este blog lo comencé en 2007!), a mis 32, casi 33.
Pero, ¿por dónde comenzar?, básicamente me estoy sintiendo monótona y aburrida. Dice Francisco que puede ser por el encierro prolongado (porque sí, olvidé mencionar que hace un año comenzó una pandemia llamada Coronavirus), que necesitamos ver gente, las rutinas anteriores... pero no sé, yo siento que ya no tengo la chispa de antes, siento que la vida me ha atrapado y solo trabajo y veo tele. Paula 2021: solo trabajas y ves tele.
¿Qué es lo que realmente se pierde cuando se tiene un aborto espontáneo en la semana 8?. Es lo que me pregunté cada vez que tuve que comunicar lo sucedido. ¿Perdí una guaguita?, porque ni siquiera sentí sus latidos. Más bien perdí una ilusión, una idea de lo que podría venir, una persona que pudo haber entrado a mi vida de forma permanente, a alguien que pudo haberlo cambiado todo.
Y me pregunto entonces, ¿cuándo se está realmente embarazada?, ¿qué es embarazarse?, ¿es cuando ves la prueba de embarazo marcar 2 rayitas?, según la definición Embarazo es el periodo que transcurre entre la concepción y el parto; pero... ¿qué pasa cuando nunca se llega a formar un embrión?, ¿qué fue lo que perdí?.
Te imagino leyendo mis palabras antiguas en tu celular. No puedo ser la única que lea las frases que dijimos en vidas anteriores ¿verdad?.
A veces vengo a mi blog a alimentarme de lo que fui, ¿qué quedará de aquella?. Siento que los días son sucesos que se atropellan uno tras otro, los últimos no han sido bonitos... nada bonitos, más bien parecidos a una película dramática que no quiero volver a vivir.
Me compré un cuadernito para escribir sobre mi incipiente embarazo, pero no pude escribir el final: un aborto espontáneo. No pude porque ... bah, todavía no puedo.
agosto 08, 2018
¿un vacío?
marzo 09, 2018
Tiempos curiosos
Ayayai qué alegría.
Fue un período un poco estresante el de la organización, pero al ver el resultado todo valió la pena. Claro que hubo cosas que nos molestaron y que nos hicieron rabiar ese día (y antes también), pero mirando hacia atrás sacamos muchísimas más conclusiones positivas que negativas.
Me siento feliz. A pesar de que estoy hipersensible por la proximidad de la regla, es tiempo de celebrar que Francisco, mi flamante esposo n°1 (jaja, broma), ha conseguido por fin trabajo estable (desde mayo que buscaba), y no contentándose con uno, ha conseguido DOS. Así que ¡que lluevan los billetes!, y a echarse de menos... porque algo de estabilidad económica tendremos, pero ¿y cuándo nos veremos?, pipipi.
Y a la abuelita sigo echándola de menos... tratando de retomar la frazada que estoy tejiendo hace al menos 7 años, me encontré con un conato de frazada a cuadros que ella me pasó hace mil para que yo la hiciera llegar a las tejedoras furiosas. Mmm, no sé nah yo si se la entregaré alguna vez.
noviembre 17, 2017
Abuelita
Murió pasada las 10 de la mañana del sábado 30 de septiembre del 2017.
Murió y aún no soy capaz de expresar lo que eso me hace sentir... me duele tanto que ya no esté... tanto que no puedo articular palabras al respecto sin ponerme a llorar, pero voy a escribir, como ejercicio, como homenaje, como desahogo.
Abueli hermosa... me quisiste tanto. Y yo te quise tanto, y te quiero, siempre.
Me parte el alma recordarte, como si estuvieras viva, entre medio de mis quehaceres. Hace un rato, estaba pensando en el domingo que viene, que es día de elecciones, y se me vino al alma tu imagen, sonriendo, tu imagen de domingo de elecciones, tu imagen clara... porque siempre los domingos de elecciones íbamos a Renca con mi mamá, ella te acompañaba a votar y pasábamos todo el día viendo los cómputos por la tele. Yo me iba a tu pieza helada, me acostaba en tu cama o en la cama del lado, a veces me quedaba dormida, y otras veces comentábamos que no gane la derecha.
Tengo tanta pena, y tengo rabia con mi memoria frágil que no fue capaz de almacenar todas las anécdotas que me contabas, una y varias veces. Porque ya no puedo preguntarte más, porque ya no me las contarás más... y quiero recordarlas, quiero saber los detalles, tus detalles.
Todavía no acepto que te hayas ido abuelita... todavía no puedo asumir tu partida... que no estés cuando me case (aunque nos hayas llamado "moros" por no hacerlo por la iglesia), que no digas unas palabras al momento del brindis, que no nos hagas la torta...
El otro día, creo que íbamos a algo familiar, y yo por un segundo pensé en qué me iba a poner que no me hiciera ver tan gorda, para que no me dijeras nada al respecto... eras bien pesada con eso, pero de igual forma, al pasar ese segundo de pensarte como si estuvieras viva, me invadió el llanto... juro que preferiría que me dijeras que estoy gorda, ya no me importa, pero que estuvieras viva abuelita.
Vamos a ver qué haremos para mantener tu familia unida, creo que es la forma de mantener tu espíritu vivo junto a nosotros... la manera de sentirte aún cocinando, hablando, alegando. Te quiero siempre siempre.
enero 10, 2017
Ya es 2017
Estaba leyendo, para variar una mañana en la que debo hacer un millón de otras cosas excepto leerme. Estaba leyendo y dándome cuenta de lo mucho que he cambiado, para bien.
Me miro hacia atrás y me veo tan metida en un círculo vicioso de soledad y autodestrucción que tengo una mezcla de dos sentimientos potentes: tristeza por esa Paula desbordada de emociones repetitivas y auto compasivas; de ese constante querer y nunca poder (por miedo y comodidad básicamente). Y alegría por haber podido superar en parte mis limitaciones. Porque exista el destino, las oportunidades y haber sabido aprovecharlas.
Ya, no digamos que soy la mujer más madura y exitosa que quiero ser, pero al menos ya no soy tan inestable y no me quedo detenida en todo lo malo que siento que me sucede. Quizá me haga bien no escribir -¿en realidad estoy diciendo esto?- pero es posible que el hecho de escribir mis pesares, aparte de servirme para entender lo que sentía/pensaba en determinada época, me ayudaba a sumirme en la autocompasión.
Bueno no sé en realidad, son solo teorías.
La llegada de Francisco a mi vida, también me debe haber ayudado, aunque una parte de mí odia pensar que mi estabilidad y felicidad dependan siempre de un otro. Al igual que las pastillas anticonceptivas, lo que me hace preguntarme: ¿acaso seré realmente yo la de ahora? ¿seré la Paula real o seré la Paula controlada por la medicación?. Ay no sé... solo se podría saber dejando de tomar las pastillas y ahí vendrían a buscarme toda la emocionalidad y el dramatismo que siempre fueron mis fieles compañeros.
Pero yo creo que mi crecimiento tiene que ver con otra cosa: el cambio de casa. Vivir sola de repente significó un quiebre muy requete cuático en mi vida. Digamos que antes de eso podía darme el lujo de quejarme y ver series en pijama todo el día. Estaba cómoda, me miraba el ombligo la mayoría del tiempo, y lo más importante: tenía demasiado tiempo libre para pensar. Me sumía en mí misma y era tan fácil conmoverme con mis propias tragedias de soltera rechazada y ultra sentimental, que volvía a ese lugar una y otra vez.
Lo que dice todo el mundo: salir de tu zona de confort.
Y saliendo de mi zona cómoda, además de no tener taaanto tiempo para hundirme en mí misma, me he dado cuenta de que soy capaz de hacer un montón de cosas que antes veía imposibles a causa de mis miedos e inseguridades (que holaaaaaaaa, aún siguen por aquí, pero trato de mirar para el lado).
Ya es 2017 y puedo decir que estoy orgullosa de la mujer que soy.
(y que talvez vuelva a escribir seguido en este blog).
agosto 12, 2016
Quise escribir pero me puse a releer historias añejas y me entretuve más en eso, ya no sé qué decir. Debería estar haciendo mis cosas responsablemente ahora: ir a pagar los impuestos, armar los pedidos hasta los del martes (se viene finde largo), ordenar y limpiar, y todas las cosas que debe hacer una dueña de casa. Ah! alimentarme, porque de tanto leer no he tomado desayuno.
Me gusta leer y no acordarme de las cosas que pasaron, siempre me sorprendo como si fuese una historia nueva. No entendía lo de Cataluña y ahora lo entiendo, porque releí las conversaciones anteriores. Una historia nueva ahora hay en mi mente pero sé que se me olvidará.
Tengo que escribir más seguido, seguro ya se me han olvidado las historias que viví estos últimos años por no dejarlas plasmadas aquí, o allí.
No sé, esta semana ha estado extraña, yo pensaba que era porque me tomé 2 pastillas un mismo día sin querer y mis hormonas se alborotaron, pero ya pasó mucho de eso y debería haberme estabilizado. Soy toda flojera y quiero revolcarme en la cama como una escalopa, pero no hay tiempo y la cama necesita reparación.
mayo 23, 2016
abril 30, 2016
marzo 26, 2015
Anoche vino Francisco con comida del thai, la devoramos rapidito, yo con mucha culpa por incumplimiento de dieta. Le pedí que se quedara conmigo, que yo dormía en el rincón hundido porque le faltan dos tablas bajo el colchón. Pobre, apenas lo dejé dormir. Me pongo muy inquieta en esta cama pequeña, y me dan ganas, muchas e incontrolables ganas, de que tengamos una cama grande, de compartir todos los desayunos y después cada uno a sus labores, de vernos en la noche y contarnos el día. Pero creo que falta mucho para eso y yo necesito que esta situación cambie, la casa se me hace muy grande y cuando vienen visitas no quiero que se vayan más.
marzo 25, 2015
en el momento de después,
me siento feliz.
Siempre te quieres ir, tan rápido...
tu cuerpo tiene el peso exacto,
tu aliento caliente
el leve olor a sudor en tu pecho,
tu cuello:
olor a saliva de los dos.
Soy honesta.
Soy entera.
¿Por qué siempre te quieres ir tan rápido?,
Quédate pegado a mí todo el día,
respirándonos.
(2013)
enero 09, 2015
No necesito etiquetas
Estaba leyendo el correo y me percaté de algo que antes pasé desapercibido, quizá porque enredas mucho las palabras al escribir, o quizá porque lo leí en una época muy agitada y confusa para mí. Me percaté del blog secreto. Y primero, con lo curiosa que soy, quise leerlo rápido, y me dio rabia que no me dijeras su nombre, hasta que descubrí que estaba ahí mismo. Lo busqué esperanzada y ansiosa, y lo encontré; solo tenía que pensar como una cáncer.
Lo único que puedo contarte es que lloré como cabra chica y no sé decirte por qué.
Pucha que somos intensos los cáncer. A propósito, la Isa ya ha tenido 2 semi-amores cáncer, y me he dado cuenta de que somos muy brígidos cuando de amor se trata. O de enamoramiento más bien.
Y tú, el único cáncer que pasó por mi vida, dejaste la huella imborrable del corazón saliendo a chorros por la boca, los dedos y las palabras.
Gracias por las cien canciones que todavía no escucho. Por los cuentos con frases enredadas que una lectora simple como yo no logra comprender por completo. Gracias por las ideas locas. Gracias por pensarme así con tanta pasión y locura.
octubre 24, 2014
octubre 21, 2014
Begin again
Estoy feliz porque tuve un día lleno de dolores en las piernas, en las muñecas y dos casi ataques de colon, pero termina viendo una película y queriendo escribir.
Estoy sentada en mi cama tecleando. Hoy entré el ventilador polvoriento guardado en mi patio techado, y abrí la ventana de mi pieza que estuvo cerrada durante todo el invierno. Aquí dentro se pasó del invierno al verano. La casa es un horno desde que comienza el día.
Estoy feliz porque fui por fin a la municipalidad a ver el tema de legalizar la pyme; en un año cambiaron harto las cosas y me piden menos papeles. Llegué a la muni con mucho calor, pasado las 13 hrs. Mareada, insegura. Me dolían las piernas. Y salí con el vientecito soplándome el rostro de poniente a oriente, sintiéndome liviana.
Estoy feliz porque Francisco y la Pali (su hermana) comenzaron hace poco a vender mis productos en sus oficinas y me es muy rentable. Lo hacen desinteresadamente y eso me llena el corazón de chocolate que tengo. Gracias a eso, cuando quise tomarme un helado hoy, pude salir y comprármelo, algo que no podía hacer hace meses, hartos meses.
Estoy feliz porque el jueves pasado logré vencer mi pánico a la dependencia laboral, y trabajé de garzona para un evento en el Hogar de Cristo. Ese día llegué a la casa cerca de las 3 de la mañana y vi mi loza lavada (Francisco había estado aquí). Y en un sartén una tortilla de acelga, y en una olla un puré casero maravilloso. Y mi cama hecha, y mi ropita doblada sobre la cómoda de la pieza. Francisco es como Risitos de oro, pero al revés.
Me senté en la cama y lloré caleta. Lloré y fue como que las lágrimas me salían de la guata. Lloré de amor y lloré de cansancio; y un poco lloré de orgullo por haber logrado un día que pensé no lograría.
Francisco es un sol y se merece todo: que el mundo lo sepa.